'La increíble historia de David Copperfield': un Dickens cómico y multicultural
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'La increíble historia de David Copperfield': un Dickens cómico y multicultural

Se estrena en Movistar+ esta nueva adaptación del clásico atravesada por la pulsión vital de un protagonista en busca de su propia voz narrativa

Foto: Dev Patel es David Copperfield en esta adaptación de Ianucci. (Movistar+)
Dev Patel es David Copperfield en esta adaptación de Ianucci. (Movistar+)

A Armando Iannucci le debemos, entre otros títulos, dos de las mejores series de humor político de la ficción televisiva contemporánea, 'The thick of it', una de las muestras más excelsas del sarcasmo británico, y 'Veep', su desopilante aproximación a las dinámicas políticas estadounidenses a través de la figura de una vicepresidenta ficticia, Selina Meyer, gloriosamente encarnada por Julia Louis-Dreyfus. Iannucci también ha llevado a cabo algunas incursiones en la gran pantalla que se mueven por un registro similar de comedia, como es el caso de su anterior trabajo, la sátira 'La muerte de Stalin' (2017). Con 'La increíble historia de David Copperfield', se distancia de su zona de confort para firmar una heterodoxa aproximación a uno de los grandes clásicos de Charles Dickens.

La película se inicia en el interior de un teatro donde un David Copperfield ya adulto (Dev Patel) nos introduce a la narración de su propia vida. Desde este arranque, Iannucci deja claras sus intenciones. Esta nueva adaptación de Dickens se despliega desde una perspectiva de autoconciencia y de artificio respecto a la obra que adapta, conocida precisamente por la forma en que el protagonista narra en primera persona su trayectoria, el propio nacimiento incluido. El inicio también subraya la condición popular y diversa del público que acogía novelas como la de Dickens, editada además como era habitual entonces por entregas seriales. El director pretende así distanciarse de las adaptaciones más académicas del corpus dickensiano. Para Iannucci, no se trata tanto de actualizar una novela clásica como de poner de manifiesto la naturaleza moderna de una de esas obras que por defecto se alinean con el clasicismo por razones cronológicas y no estilísticas.

No se trata de actualizar una novela clásica sino de poner de manifiesto la naturaleza moderna de una de esas obras que se alinean con el clasicismo

Frente al imaginario de realismo social victoriano al que 'a priori' se asocia la literatura de Charles Dickens, 'La increíble historia de David Copperfield' está atravesada por la pulsión vital de un protagonista que brega por encontrar su lugar en el mundo. El personaje se ve sometido a una constante muda de nombres, un vaivén de identidades en el proceso que sigue en busca de su propia voz, inquietud que recorre buena parte de la novela moderna. La película, además, reflota la vertiente más extravagante y cómica de los muchos personajes de la obra original. Iannucci se relame con los juegos con el idioma: saca punta a la comicidad lingüística, subraya la literalidad, los dobles sentidos y las elocuciones fuera de tono, y la creatividad floreciente del muchacho se manifiesta también en su retórica. Las transiciones entre bloques narrativos recurren a guiños posmodernos (la animación puntual indicando la naturaleza ensoñadora de un pasaje, la retroproyección de un 'flashback'...) que subrayan la inestabilidad de la narración. Además, el director sitúa a un elenco repleto de estrellas británicas (Tilda Swinton, Hugh Laurie, Peter Capaldi..., y un espléndido Ben Whishaw en el papel del reptiliano Uriah Heep, probablemente el personaje más jugoso de la historia como doble siniestro del propio Copperfield) en registros más próximos a la farsa o al teatro popular que a las típicas actuaciones de prestigio.

Y en el rol protagonista, Dev Patel se distancia del perfil de personaje que le dio a conocer en filmes como 'Slumdog Millionaire' (2008) o 'Lion' (2016). El gesto de seleccionar a un actor británico de ascendencia india para dar vida a uno de los héroes más emblemáticos de la literatura inglesa del siglo XIX no se limita al protagonista. Todo el elenco del filme rompe con la inercia eurocéntrica que dicta que los personajes blancos solo pueden ser encarnados por intérpretes ídem, mientras la regla nunca ha regido en el sentido contrario: los (escasos) protagonistas no blancos de la ficción occidental han sido interpretados igualmente en la mayoría de los casos por actores blancos. Como también se lleva a cabo en 'Los Bridgerton', la serie romántica de época recién estrenada en Netflix, en 'La increíble historia de David Copperfield', el reparto multicultural es fiel a la diversidad del mundo real y constata la posibilidad de una ficción audiovisual en que los intérpretes no blancos trabajan a partir de los mismos criterios que se ha aplicado siempre a los blancos: son escogidos por su habilidad para dar vida al personaje más allá de sus rasgos físicos o procedencia.

Escena de la película.
Escena de la película.


Pero, como ya sucedía con la anterior 'La muerte de Stalin', en 'La increíble historia de David Copperfield', Armando Iannucci parece otorgar más atención a las partes, a los diferentes 'set-pieces' de aliento cómico que configuran el filme, que a la fuerza del conjunto general. Así, en su voluntad de no caer en la adaptación televisiva de 'qualité' y de narrativa lineal, la película acaba adoleciendo de un claro desequilibrio interior que provoca que avance de forma farragosa, que no alcance la fluidez esperada en un filme de vocación expansiva, vitalista y dinámica, con la cámara siempre en movimiento.

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