ejemplo de superación

Perdió 79 kilos cortando con el azúcar de golpe. Así fue como lo hizo

Cuando se dio cuenta de que no podía ni siquiera atarse los zapatos, decidió decir adiós a los dulces para siempre, con reglas muy sencillas

Foto: Fuente: Molly Carmel.
Fuente: Molly Carmel.

Si estás mínimamente familiarizado con lo que debes y no hacer cuando quieres perder unos cuantos kilos, sabrás de sobra que tanto el azúcar como los procesados son de los primeros que tienes que eliminar de tu lista de la compra. Es duro, lo comprendemos, dado que todo lo dulce genera cierta adicción, sobre todo cuando estamos sometidos a un nivel alto de estrés en el cual el cerebro gasta más glucosa.

Pero alejarse del azúcar es una buena idea porque, por mucho placer que nos haga sentir ese trozo de tarta o cualquier postre con chocolate, en exceso también puede producirnos todo tipo de problemas para la salud, desde diabetes tipo 2 a hipertensión, dislipemia o aterosclerosis. Todo eso lo sabía Molly Carmel, una terapeuta con trastornos alimentarios que no podía controlar su propio peso hace tan solo unos años.

Quien la viera en la actualidad, quizá no la reconocería. Pasó años probando casi todos los programas de dieta y ejercicio, y se sometió a una cirugía, pero ninguno de estos planes milagro funcionó a largo plazo. Con 20 años pesaba un total de 147 kilos, pero no podía parar de comer, especialmente azúcar. "Me tranquilizaba, adormecía y consolaba", explica en 'Today' la autora del libro 'Rompiendo con el azúcar', que ahora tiene 42 años. "Era mi gran amor y pensaba que la solución a todos mis problemas, cuando en realidad era el problema intrínseco", relata.

Esto había sido así desde niña: no podía esperar a llegar al parque de atracciones para comer algodón de azúcar, o ir a casa de una amiga suya para poder tomar galletas. Con siete años la llevaron a un nutricionista por miedo a que pudiera ponerse 'gruesa', pero nada de eso sirvió: entró en un terrible ciclo en el que probaba dietas y fracasaba, con lo que se sentía falta de moral y recurría de nuevo a los dulces. Cuando llegó a los 23 años ni siquiera podía atarse los cordones de los zapatos.

Si te das un día de margen para tomar azúcar, volverás a engancharte. Mejor comprométete a cumplir las reglas

"Estaba desesperada", cuenta, "no veía a mis amigos, ni viajaba, me convertí en un ser solitario". Fue a finales de la década de los 90 cuando comenzó a investigar sobre el azúcar y decidió dejarlo de golpe, inspirada en su hermano que también lo había hecho. Pensó que sería una dieta más que luego abandonaría, pero comenzó a funcionar y fue entonces cuando dejó de ser algo pasajero para convertirse en su estilo de vida.

Ahora, después de haber escrito ese libro y haber perdido hasta 79 kilos tras erradicar el azúcar, entiende perfectamente todos los daños que produce en el organismo y asegura que no es tan difícil prescindir de él.

¿Qué relación tienes?

Con los dulces. ¿Es a primera hora de la mañana cuando necesitas un café dulce y un donut, o quizá un pastel a altas horas de la noche? Piensa cómo puedes cambiar o combinar los alimentos para deshacerte de ese azúcar tan poco necesario.

Una buena opción es la fruta (que no los jugos), consigue que te encante la comida que comes y que "provenga de la tierra".

Lee las etiquetas

El azúcar agregado se encuentra en todo, no solo en los productos dulces, por lo que comprobar la etiqueta de los alimentos siempre es una buena opción. Carmel tiene, por ejemplo, una regla a la que llama del 'quinto ingrediente': si el azúcar está colocado en el puesto número cinco o menos aún en la lista, eso que vas a coger es bueno.

No rompas las reglas

Muchos regímenes permiten un día de descanso en el que puedes comer lo que quieras, pero Carmel advierte que no es buena idea: "Volverás a engancharte al azúcar, muy rara vez he visto a alguien que tenga éxito con ello. Mejor comprométete a cumplir las reglas".

El ejercicio no es la solución

Por supuesto, es maravilloso para la salud, pero si estás pensando que puedes tomar todos los dulces que quieras y luego arreglarlo con un poco de ejercicio estás muy equivocado. A ella le gusta hacer ejercicio para mejorar el estado de ánimo y el bienestar general, pero no lo considera algo fundamental en la pérdida de peso.

No tengas dulces en casa

Es mucho más fácil cumplir con la dieta si no tienes dulces almacenados por toda la despensa. Su técnica favorita para combatir un ansia de azúcar en este momento es poner hielo en la parte posterior de su cuello. Ella jura que funciona.

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