SU MADRE CUENTA SU HISTORIA

Adelgazar sin control: murió por descontrol del ejercicio físico y la alimentación

Una joven murió por su obsesión por el fitness y a causa de los batidos de proteinas que tomaba para perder peso

Foto: Meegan White, mientras entrenaba. Foto: Instagram
Meegan White, mientras entrenaba. Foto: Instagram
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Adelgazar, si no se hace con un control médico, puede ser peligroso, incluso mortal. Hace dos años fallecía Meegan White, una joven amante del deporte y del fitness, a causa del abuso en la ingesta de batidos de proteínas para perder peso. Ahora, su madre, Michelle, nos cuenta su historia con el fin de concienciar a los jóvenes y a la industria.

En declaraciones al diario The Mirror, Michelle relata que a su hija le encantaba el deporte y estar en forma, algo que le llenaba de admiración: "Me sentía orgullosa de que se estuviera tomando tan en serio su salud y su estado físico".

"Sus tardes y sus fines de semana los pasaba en el gimnasio y siempre andaba comentando cosas sobre sus planes de entrenamiento", añade. El nacimiento de la primera hija de Meegan, cuando ella tenía 18 años, no alteró demasiado la vida de la joven, que volvió a retomar el gimnasio tras dar a luz.

Depresión postparto

Sin embargo, la llegada de su segundo hijo provocó efectos no deseados en Meegan. Sufrió de depresión postparto y las medicinas que le recetaron le hicieron engordar cerca de 6 kilos, algo que alteró mucho a Meegan que siempre había disfrutado de una figura delgada.

"No teníamos ni idea de que su obsesión por la salud terminaría matándola"

Volvió al gimnasio y su madre se encargaba de los niños todo lo que podía para que ella pudiera entrenar el máximo tiempo posible. Al mismo tiempo que se deshacía de esos kilos de más, aumentaba su autoestima.

No obstante, en apenas unos meses, según cuenta su madre "su amor por el fitness se había convertido en obsesión por su cuerpo. Si no hubiera podido encargarme de los niños, hubiera enloquecido por no poder ir al gimnasio".

"Me pedía que cambiara mis planes para poder entrenar", añade Melissa, que relata que su hija comenzó a obsesionarse con la idea de participar en competiciones de culturismo y sus entrenamientos y su dieta se volvieron más estrictos.

Trastorno del Ciclo de Urea

"Sus comidas eran siempre las mismas", recuerda su madre, "pollo, carne roja y claras de huevo, a veces con verduras al vapor de acompañamiento y siempre un batido de proteínas". Ella parecía más sana que nunca, así que la madre no se preocupó demasiado: "comía mucho y todo me parecía comida saludable y evitaba los alimentos azucarados".

"Su amor por el fitness se había convertido en obsesión por su cuerpo"

Semanas después, Michelle recibía una llamada de urgencias que le comunicaba que habían encontrado a su hija desmayada y estaba en el hospital. Tras unos días allí, sufría muerte cerebral y, posteriormente, fallecía.

Meegan sufría de Trastorno del Ciclo de Urea, una condición genética que hacía que acumulara amoníaco en la sangre por tener una dieta tan alta en proteínas (provocada por los batidos de proteinas en gran medida) y que su cuerpo era incapaz de eliminar. El amoníaco había llegado a su cerebro, causando daño cerebral irreversible.

"No teníamos ni idea de que su obsesión por la salud terminaría matándola", se lamenta Michelle, que ha pedido a la industria de la Salud que aplique regulaciones más estrictas sobre la venta de proteínas en polvo y suplementos. "Solo los nutricionistas certificados deberían ofrecer consejos sobre dieta. Insto a las personas a que se hagan chequeos médicos antes de cambiar drásticamente su modo de alimentación".

"Es demasiado tarde para Meegan, pero espero que al compartir su historia pueda salvar a otra familia de este dolor", concluye

Alma, Corazón, Vida

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