todavía hay solución

Las dos vitaminas que son imprescindibles si pasas de los 45 años (y no las produces)

¿Te sientes débil y totalmente agotado en todo momento? Estos son solo dos de los efectos secundarios que puedes notar si le faltan nutrientes a tu organismo

Foto: Foto: iStock.
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Todas las etapas de la vida tienen cosas buenas y malas. Llegar a los 50 con plenas facultades físicas se ha convertido en un reto. Con los años has adquirido mayores conocimientos y la jubilación está a la vuelta de la esquina para que puedas disfrutar de ese periodo tan bien merecido.

Pero hay cosas que se vuelven más difíciles, por ejemplo, que tu organismo no absorba ciertos nutrientes necesarios para que te sientas bien. El principal de ellos es la Vitamina D (importante reforzador del sistema inmunológico) y la B12 (que ayuda a regular el metabolismo y te da energía).

Muchos adultos mayores experimentan en ocasiones una disminución de los ácidos estomacales, lo que complica que estos nutrientes pasen a tu organismo como deberían. La falta de ellos puede conducir a tener fatiga y debilidad y se ha asociado con el deterioro cognitivo. El cuerpo también se vuelve menos eficiente al convertir la luz solar en vitamina, lo que puede hacer que tus huesos se aflojen.

Más vale prevenir

La mejor manera de evitar las deficiencias nutricionales (y las posibles consecuencias para tu salud) es añadir más alimentos ricos en estas vitaminas a tu dieta. La B12 puedes encontrarla en productos de origen animal, como carne, leche, huevos y queso. Algunas investigaciones demuestran que su déficit puede causar graves problemas cognitivos y demencia irreversible en los ancianos. Un estudio realizado con más de 100 personas mayores voluntarias demostró que aquellas con bajos niveles de esta vitamina tienden a atrofiarse y a perder la sustancia cerebral. La atrofia es una de las señales más conocidas de la enfermedad de Alzhéimer.

Para aumentar la D en tu organismo, come pescados azules (salmón, atún, sardinas, bonito, emperador, caballa, anchoas, boquerones, etc.), hígado, yema de huevo, lácteos de vaca enteros o desnatados enriquecidos con calcio (sobre todo, mantequilla), champiñones, setas, mariscos (crustáceos como gamba, langostino, bogavante, cangrejo) y almendras.

Su insuficiencia puede derivar también en la pobre mineralización ósea y el consiguiente riesgo de osteoporosis y fracturas. Aunque sus bajos niveles también se han relacionado con la depresión del sistema inmunitario, lo que acarrea más riesgo de enfermedades autoinmunes y de infecciones o incluso cáncer.

Mejora tu menú

Desayuno: lo ideal sería que comieras huevos enteros. Puedes tomarlos a la plancha o hervidos y combinarlos con frutas como la manzana, el plátano o la pera. Así tendrás una combinación completa con carbohidratos, grasas saludables y proteínas.

Con la edad hay cosas que se vuelven más difíciles como que tu organismo no absorba ciertos nutrientes necesarios para que te sientas saludable

Comida: elige el atún. Además de otros nurientes tiene potasio y hierro, ideal para oxigenar tu cuerpo. Para añadir más vitaminas hazte una ensalada con yogur griego y puedes acompañarla con pan integral y verduras a la plancha.

Merienda: ya sabes que los snacks suelen ser bastante peligrosos. Lo mejor que puedes hacer son batidos caseros de frutas, chocolate negro o vainilla y acompañarlos con algunas galletas de fibra.

Cena: el salmón es tu mejor aliado. Además de tener las vitaminas que necesitas, también contiene proteínas y B6, que mantienen tu sistema nervioso y el sistema inmunológico saldables. Añade una cucharada de aceite de oliva y algunos tomates picados para que sea perfecto.

Alma, Corazón, Vida

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