hazte con un kettlebell

El mejor ejercicio para adelgazar (y seguro que no lo haces nunca)

El uso de la pesa rusa requiere de un gran control físico que puede repercutir en todos los músculos de manera inmediata

Foto: Foto: iStock
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¿Estás cansado de ir al gimnasio y no notar ningún cambio físico aparente? Quizá es que hay algo que no estás haciendo bien. Aunque es cierto que con deporte pero sin una dieta equilibrada no hacemos nada -como mucho mantenernos-, hay una serie de ejercicios que pueden ayudarte a esculpir esos músculos hercúleos que ves en algunos deportistas y que ni siquiera sabías que existían. Tú continúa leyendo.

Y es que, ¿qué tal si te decimos que hay un movimiento que puedes incorporar a tus horas de gimnasio y que hará que notes cambios físicos de manera inmediata? Para ello solo tienes que hacerte con un kettlebell, que al fin y al cabo es la evolución de entrenar con ejercicios naturales y que podrás encontrar en cualquier sitio.

Apadrina un kettlebell

Una vez que esté en tus manos, mira a tu kettlebell con ternura, háblable si quieres, emulando a Tom Hanks y al balón Wilson en 'Náufrago'. Ahora vas a pasar mucho tiempo con él. La pesa rusa se ha convertido en un 'must' en los entrenamientos en Estados Unidos y tú no vas a ser menos. Es importante, como paso principal para entrenar (aunque suene a parto) contraer y apretar. De hecho el primer ejercicio es muy sencillo, coge a tu kettlebell (de ahora en adelante podemos llamarlo Wilson, como homenaje o directamente como copia flagrante) y trata de caminar recto, contrayendo todos los músculos. Parece sencillo pero no lo es. Wilson te ayuda a desafiar el cuerpo manteniendo una posición erguida. Se basa en una contracción isométrica masiva de todo el cuerpo.

Es justamente esa contracción la que te ayuda a desarrollar una mayor fuerza, para poder empezar a hablar de esos músculos hercúleos que mencionábamos antes. Todo de una manera sencilla -buena, bonita, barata-. También te advertimos, es más que probable que acabes balanceándote hacia los lados. No es oro todo lo que reluce. Como consejo: es fundamental practicar la manera en la que sujetas la pesa. Otro beneficio de transportar un peso es mejorar la fuerza de tu agarre.

Es fundamental retarse a uno mismo para conseguir verdaderos avances

Y ahora que estás listo para ir al trabajo, a recoger a tu hijo o a la compra con Wilson a cuestas, ten en cuenta la importancia de retarte día a día. Otro de los problemas de la gente que no advierte ningún cambio físico a la hora de hacer ejercicio es que se quedan en la zona de confort. Cuando hablamos de cargas pesadas queremos decir verdaderamente pesadas. Tom Gentilcore, entrenador en Boston, recomienda cargar con la mitad de tu peso corporal, con el objetivo de llegar al final cargando todo tu peso.

¿Por dónde empiezo?

Lo ideal, si estás comenzando, es cargar la(s) pesa(s) unos cinco minutos, y siempre después de tu entrenamiento para no empezar molido. Trata de hacer descansos cortos. Después de eso puedes innovar con diferentes ejercicios.

Y es que las variaciones son muchas y todas igual de efectivas. Puedes empezar cargando con una o dos pesas rusas (perdón, Wilson). También puedes colocarla a la altura de tu hombro, presionándolo con tu pulgar, y comenzar a andar. Puedes incluso innovar cargando las dos pesas y levantándolas -primero una, luego otra- por encima de tu cabeza. El control es lo fundamental en estos ejercicios, aparentemente sencillos. Ya sabes, hazte con tu pesa y comienza a caminar.

Alma, Corazón, Vida

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