no es samantha villar

Estuve 21 días sin comer lácteos, azúcar y gluten y esto fue lo que pasó

En una sociedad en la que los productos sin lactosa ni cereales aumentan, a menudo se recurre a la autoprescripción sin necesidad. ¿Qué pasa si los eliminas sin más?

Foto: Foto: iStock.
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Está claro que dejar de comer azúcar y consumir productos sin lactosa (e incluso dejar de tomar lácteos en general) y sin gluten está de moda. No estamos hablando de la necesidad real de hacerlo. Si eres intelorante es obvio que tienes que dejar de comerlos, pero también existe una corriente, un cambio de comportamiento, que hace que dejes de ingerirlos sin ningún motivo.

Tamara Pridgett, redactora de 'Pop Sugar' decidió pasar 21 días sin tomar ninguno de estos nutrientes para saber qué consecuencias negativas o beneficios observaba en su cuerpo: "Nunca he seguido una dieta estricta o restrictiva como la dieta keto baja en carbohidratos y alta en grasas. Hacer régimen no es lo mío. No me malinterpretéis, no tengo absolutamente nada en contra de ellas, pero no tengo necesidad. Nunca he tenido el deseo de contar calorías, rastrear qué como o abandonar los hidratos de carbono. En cambio, me enseñaron desde muy joven a concentrarme en los nutrientes que le estaba proporcionando a mi organismo para aumentar mi rendimiento deportivo y mi recuperación, y es algo que todavía hago hasta el día de hoy".

Programa de limpieza

Un colega le contó acerca de una 'desintoxicación' llamada "Clean Program" creada por el cardiólogo Alejandro Junger (el médico favorito de Gwyenth Paltrow), conocido por mezclar la medicina oriental y occidental, algo que llamó su atención. "Después de investigar por mi cuenta, decidí leer su libro para aprender más sobre el tema. Una vez lo terminé me interesó probarlo, especialmente porque Junger explicaba que podría ayudar a las personas a identificar los alimentos que causaban irritación, mejorar la digestión, mejorar su piel y darle más energía", asegura.

Se deben tomar dos comidas líquidas en el desayuno y la cena y una sólida en el almuerzo

Después de posponerlo durante meses, por fin decidió intentarlo. "Pensé que solo era otro programa de desintoxicación de moda, pero después de seguirlo por mí misma, ahora veo por qué mi amigo estaba tan emocionado", añade.

Piel más tersa

"Llámadme vanidosa, pero en palabras de Erykah Badu, 'soy consciente de mi propia mierda'. De verdad, lo sé, especialmente cuando tengo un mal brote. Mi dermis es tan sensible que si la miro en el espejo el tiempo suficiente seguro que me saldrá un grano. Lo he probado todo y muy pocas cosas caras funcionan. Al octavo día del programa noté que las grietas de mi frente se estaban aclarando, lo que significa que en realidad estaba mejorando. Tras terminar el programa comencé a reintroducir los alimentos normales de mi dieta y me di cuenta de que tomar mucha avena y productos lácteos tenían la culpa de mis imperfecciones", explica.

Foto: Getty.
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Más energía

"No solo descubrí los alimentos que estaban irritando mi piel sino que también noté que tenía más energía. Sé que probablemente suene como un infomercial, pero os prometo que es la verdad. En las notas que iba tomando durante el lapso de 21 días escribí: 'despertar antes de lo normal, pero más enérgica", explica.

Cerca del 65% de la población mundial tiene mermada la capacidad de digerir la lactosa

"Como trabajo a tiempo completo casi siempre me siento cansada. Nada en mi horario de trabajo había cambiado, todavía me estaba despertando a las 4:45 a.m. para entrenar, pero por una vez, tenía ganas y fuerza para levantarme. La mayoría de las veces me estaba despertando antes que sonara el despertador y aguantaba hasta por la noche sin problema", añade.

Resiste a los antojos y merienda

"Recuerdo haber leído en el libro que los antojos de alimentos procesados ​​y con alto contenido de azúcares artificiales desaparecerían durante el programa. Mi amor por el helado de galleta con pepitas de chocolate y las 'cookies' no desaparecieron en ningún momento, pero simplemente no cedí a mis antojos. Diré que después de pensarlo unos minutos, no se disipaban la mayoría de las veces, pero si realmente me apetecía algo de azúcar, tomaba mantequilla de almendras, fruta o un zumo casero", comenta.

"Tengo la costumbre de comer bocadillos cuando estoy aburrida o de mal humor. Puedo haber terminado de cenar, pero si hay algo en la cocina que se vea sabroso, cree que me lo voy a comer. Junger alienta a consumir dos porciones líquidas en el desayuno y la cena y, una comida sólida para el almuerzo. Además, merendar está bien. Los primeros días usé los refrigerios para estar más cómoda. Todavía me estaba adaptando y, honestamente, comer algo así me hacía sentir mejor al principio. Pude estar sin bocadillos perfectamente, pero si sabía que tenía un día más largo o iba a hacer ejercicio siempre tenía nueces o frutas preparadas", dice.

'Final round'

En general este programa le sorprendió gratamente. Asegura que le hizo más fáciles las semanas, ya que tenía que planificar y preparar todo lo que iba a comer de antemano. Aunque la mayoría de las veces ha vuelto a comer tres comidas sólidas, le gusta tener un plan que pueda seguir si siente que se ha excedido con los postres o no ha seguido una correcta alimentación. "Hay muchos métodos para este programa que pueden incorporarse a tu plan nutricional, pero las dos tomas líquidas y una sólida al día no deben seguirse a largo plazo. El experto aconseja seguir el programa de 21 días una vez al año y planeo completarlo nuevamente el próximo y mejorar siempre", concluye.

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