La dieta sin gluten: qué calidad de vida ofrece y qué ocurre cuando no se cumple
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EL PESO DE SER CELÍACO

La dieta sin gluten: qué calidad de vida ofrece y qué ocurre cuando no se cumple

El diagnóstico de la enfermedad celíaca implica un cambio en la dieta que debe mantenerse de por vida, y que tiene un alto impacto en el bienestar y en la calidad de vida del paciente

placeholder Foto: El trigo es omnipresente en nuestra alimentación. (iStock)
El trigo es omnipresente en nuestra alimentación. (iStock)

La enfermedad celÍaca es una patología inflamatoria crónica causada por una intolerancia permanente a las proteínas del gluten de los cereales. Inicalmente se pensaba que sólo afectabaa los niños, pero hoy sabemos que puede presentarse en cualquier etapa de la vida.

En el libro 'La enfermedad celíaca' (Catarata), las doctoras Yolanda Sanz Herranz, María del Carmen Cénit Laguna y Marta Olivares Sevilla explican de forma sencilla desde la base genética de la enfermedad hasta los avances en la identificación de los nuevos factores implicados. En este extracto las autoras se detienen a explicar lo difícil que puede ser llevar una dieta celíaca y qué se puede hacer para que su cumplimiento sea más llevadero.

El diagnóstico de la enfermedad celíaca (EC) implica un cambio en la dieta que debe mantener de por vida, y que tiene un alto impacto en el bienestar y en la calidad de vida del paciente.

Cuando el diagnóstico tiene lugar durante la infancia, suele acompañarse por una sobreprotección y/o sobreimplicación de los padres, mientras que, cuando se detecta durante la vida adulta, son comunes las sensaciones de aislamiento, miedo hacia las contaminaciones de gluten y las dificultades por integrarse en las comidas fuera de casa.

Los pacientes adultos con la enfermedad con frecuencia refieren sensación de miedo o inseguridad a la hora de determinar si un producto puede o no ser consumido, derivado de la falta de rigurosidad en el etiquetado de algunos productos. Además, la posible contaminación con harina en los productos cocinados fuera de casa supone una preocupación añadida, que depende de las buenas prácticas y la sensibilización del sector de la hostelería.

En general, todos los cambios asociados al diagnóstico de la enfermedad se asocian con un deterioro de la calidad de vida, cuantificado por la propia percepción que los pacientes tienen de su vida tras el diagnosticado, y estando este deterioro condicionado, en buena parte, con el hecho de seguir una dieta excluyente de manera permanente. Cabría pensar que, en el caso de la EC, la restricción dietética queda compensada por los beneficios y la mejora de la sintomatología que acarrea. Sin embargo, y aunque no en todos los casos ocurre así, la adaptación a la dieta libre de gluten suele ser complicada. Los pacientes deben cambiar hábitos importantes en su vida, y hacerlo de manera irreversible y disciplinada.

Por eso, no resultan sorprendentes los datos que apuntan a que un grupo importante de pacientes desarrollan problemas psicosociales y que un porcentaje aún mayor percibe una reducción en su calidad de vida. Un estudio americano ha medido el impacto que tiene seguir una dieta sin gluten en un grupo de pacientes celíacos (un total de 253 pacientes), y ha concluido que el 86% de los pacientes sienten que tienen dificultades para comer fuera de casa, el 82% refiere problemas para viajar, para el 67% tiene un impacto en su vida familiar y el 41% siente que esta restricción repercute en su trabajo.

Consejos para llevar bien la dieta

Se puede mejorar el modo de afrontar la EC y la necesidad de eliminar el gluten de la dieta, mediante: 1) el acceso a información continuada y fiable sobre los alimentos que pueden contener gluten, las normativas de etiquetado y el riesgo de consumirlos, así como sobre las alternativas (nuevos productos alimenticios, actividades, etc.) que pueden ayudar al mantenimiento de la dieta exenta de gluten sin limitar la vida social, por ejemplo, a través de asociaciones de celíacos y profesionales expertos en la enfermedad; y 2) un adecuado apoyo clínico y psicológico y asesoramiento dietético, especialmente cuando existen problemas de aceptación, efectos secundarios (aunque sean leves como el estreñimiento) o casos de clínica más compleja con persistencia ocasional de la sintomatología.

El incumplimiento de la dieta sin gluten, así como el retraso en el diagnóstico, tienen como consecuencia un aumento de la morbilidad

La adaptación a la nueva situación y la adopción de hábitos de alimentación y estilo de vida adecuados serán claves para minimizar la repercusión psicológica y el estrés que puede conllevar el diagnóstico y las restricciones dietéticas, así como los futuros riesgos para la salud que pueden derivar de la transgresión de la dieta sin gluten.

Consecuencias del no cumplimiento

Es importante mencionar que, de ser diagnosticada la EC, la dieta libre de gluten debe mantenerse a lo largo de toda la vida, tanto en pacientes sintomáticos como asintomáticos. El incumplimiento de la dieta sin gluten, así como el retraso en el diagnóstico, tienen como consecuencia un aumento de la morbilidad, especialmente en adultos.

El tipo de patologías asociadas incluyen hipoesplenismo, insuficiencia pancreática exocrina, osteoporosis, yeyunoileítis ulcerativa crónica, colitis microscópica, sobrecrecimiento bacteriano, linfoma no Hodgkin y diversos tipos de carcinomas digestivos. La malignización es la complicación potencial más grave y viene determinada por la presencia mantenida de gluten en la dieta, incluso en pequeñas cantidades.

En general se recomendará evitar el consumo de productos en los que no se pueda comprobar el contenido en gluten

No obstante, es muy importante tener en cuenta que la retirada del gluten de la dieta, antes del diagnóstico de la enfermedad, puede suponer un riesgo por prolongar el tiempo necesario para llegar al diagnóstico definitivo de la misma. Además, es importante ser conscientes de que la respuesta clínica a la dieta puede deberse a razones distintas de la EC y, a la inversa, algunos celíacos pueden tener una respuesta cuestionable a la dieta, debido a que existan otras alteraciones, además de la intolerancia al gluten, como por ejemplo la intolerancia a la lactosa, que requieran otro tratamiento junto con la retirada del gluten de la dieta.

La ingesta de pequeñas cantidades de gluten puede producir lesiones intestinales, aunque no haya repercusión clínica, por lo que en general se recomendará evitar el consumo de productos en los que no se pueda comprobar el contenido en gluten. La persistencia de títulos elevados de anticuerpos (antitransglutaminasa y antiendomisio) son un buen indicador de que continúa habiendo ingesta de gluten. No obstante, se ha descrito que estos anticuerpos podrían perder sensibilidad, tanto en niños como en adultos, para detectar transgresiones dietéticas menores.

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