UN CAMBIO RADICAL

“He perdido más de 50 kilos con este simple cambio en mi dieta”

La joven Frances Carpenter ha demostrado una fuerza de voluntad extraordinaria para salir del alarmante ciclo sin fin en el que la comida era su único refugio

Foto: Frances Carpenter, el antes y el después. (Instagram)
Frances Carpenter, el antes y el después. (Instagram)

Antes, 150 kilos. Ahora, 92. La pérdida de peso de Frances Carpenter está dando la vuelta al mundo, y su pequeña (gran) hazaña la ha convertido en toda una celebridad en las redes sociales. No solo por los cambios que introdujo en su vida (dieta y ejercicio) y por lo bien que los ha llevado a cabo, sino porque ha demostrado una fuerza de voluntad extraordinaria para salir del alarmante ciclo sin fin en el que la comida era su único refugio. Las imágenes atestiguan el cambio radical, juzga por ti mismo.

Desde la más tierna infancia, la comida ha sido un problema para Carpenter. Era lo único que le proporcionaba felicidad: “Desde que tengo memoria, siempre he recurrido a la comida como una fuente de consuelo”. No hacía deporte, ni siquiera caminaba, sus días se pasaban en el sofá viendo la televisión o en la cola de algún restaurante de comida rápida.

Cuando intentaba ponerse a dieta, la abandonaba a los pocos días. Nunca duraban. Se sentía frustrada, con ansiedad. Sabía lo que tenía que hacer, pero nunca era capaz de continuar con ningún régimen: su obesidad era una cárcel de la que parecía imposible salir. “Llegados a este punto, yo era lo único que se interponía en mi camino”, asegura en 'Prevention'.

Cambio de actitud

La obesidad guarda una estrecha relación con la autoestima. Carpenter lo estaba sufriendo en su propia piel. Sin embargo, no fue hasta cuando conoció casos de diabetes y otros problemas de salud en su entorno más cercano cuando interiorizó los grandes riesgos que conllevan esos (muchos) kilos de más.

Quiero mostrarle a mis seguidores que la pérdida de peso natural es posible. Sin ellos no hubiera llegado tan lejos

Decidió, por tanto, cambiar de vida. Una vez más. No obstante, en esta ocasión decidió ir poco a poco, sin prisas: “No quería apresurarme, pues ya había fracasado otras muchas veces”. Se embarcó en una lucha contra sí misma, contra sus hábitos más arraigados y una sociedad que no terminaba de ayudarla.

La dieta

Lo primero que hizo fue declararle la guerra a los carbohidratos, pero no rebajó ni una pizca su ingesta de alimentos altos en grasa, por lo que, en gran parte, pudo seguir comiendo los alimentos que más le gustaban. Aprovechó las nuevas reglas para innovar en la cocina. Por ejemplo, una hamburguesa con queso, solo que sin pan. En lugar de arroz se decantaba por el arroz de coliflor (toma la consistencia del cereal cuando la cocinas, por lo que es una opción saludable y distinta para servir con tus comidas). Y en vez de pasta, espaguetis de calabacín.

“He perdido más de 50 kilos con este simple cambio en mi dieta”

Entonces llegó el momento. El momento en el que la báscula muestra un número inferior. En definitiva, la mejor de las motivaciones para seguir con la operación pérdida de peso. También desterró los refrescos de cola y los zumos, y los reemplazó por agua o, como mucho, aguas con sabor. A medida que los resultados se iban haciendo visibles, fue incluyendo carbohidratos complejos en su dieta, como las frutas o la avena. En concreto, el aguacate, rico en grasas moniinsaturadas (las buenas), se convirtió en su mejor aliado.

Traté de bajar de peso muchas veces antes, no estaba preparada y siempre fracasaba. Acertar con el momento lo es todo

La dieta en un día típico de Carpenter se parecía mucho a esta:

  • Desayuno: huevos y bacon con aguacate, requesón, nueces o frambuesas.
  • Comida: pollo o pavo con verduras, aguacate y un puñado de nueces.
  • Cena: ensalada de taco con queso, salsa y aguacate.

El ejercicio

Al principio, se limitaba a los ejercicios de cardio, básicamente porque era lo único que sabía hacer. Cuando no estamos acostumbrados o no lo pensamos mucho, no se nos suele ocurrir mucho más allá de salir a correr. Sus sesiones consistían básicamente en una hora en la cinta, dos veces al día (iba una vez antes del trabajo y otra después) y seis días a la semana.

A los seis meses ya había adelgazado unos 25 kilos y fue entonces cuando decidió meterse a un gimnasio y su rango de opciones aumentó considerablemente: además del cardio, hacía levantamiento de pesas, gimnasia de tonificación, entrenamientos de fuerza, etc. Ahora le gusta tanto que acude siempre que puede, generalmente seis días por semana. ¿Cómo lo consiguió? Fue compartiendo su periplo de gimnasio y pesas a través de las redes sociales. Llamémosle inspiración, motivación o presión social, pero lo cierto es que compartir una foto antes y después de cada entrenamiento funcionó de veras. “Quiero mostrarle a mis seguidores que la pérdida de peso natural es posible. Yo interactúo con personas de todo el mundo y se ha convertido en un grupo de apoyo increíble. Sin ellos no hubiera llegado tan lejos”, afirma Carpenter.

El mejor consejo que puede darte

Su vida ha cambiado, de esto no hay duda. Para mejor, de eso tampoco. Se ha vuelto mucho más activa, puede caminar y viajar sin problemas. Además, su autoestima está por las nubes: “Me siento bien en mi cuerpo y estoy muy orgullosa de lo lejos que he llegado”. En cierto sentido, se ha convertido en una pequeña celebridad del 'fitness' y del bienestar. Cuando le preguntan por la clave definitiva de su éxito, siempre responde lo mismo (y es algo que no se suele escuchar mucho): “Hay que esperar al momento adecuado. Trate de bajar de peso muchas veces antes, no estaba preparada y siempre fracasaba. Acertar con el momento lo es todo”.

Alma, Corazón, Vida

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