LOS TRES PILARES DE LA PROPUESTA DE ATENAS

Grecia se prepara para todo: Varufakis contra el Eurogrupo, primer asalto

Se acabaron las giras y los gestos de unos y otros. Los países de la zona euro se encuentran hoy en Bruselas con un único tema en la agenda: Grecia

Foto: Jeroen Dijsselbloem, presidente del Eurogrupo, en su último encuentro con Yanis Varufakis, ministro de Finanzas griego (Reuters).
Jeroen Dijsselbloem, presidente del Eurogrupo, en su último encuentro con Yanis Varufakis, ministro de Finanzas griego (Reuters).

Se acabaron las giras y los gestos. Los apretones de manos a medias, las caras largas o contentas, los titulares por políticos sin corbata. Llega la verdadera tarea. Los 19 países de la zona euro se encuentran hoy miércoles en Bruselas con un único tema en la agenda y en tono urgente: Grecia. El problema acuciante de la deuda helena amenaza con llevarse por delante la moneda única y quieren buscar una solución.

Hasta ahora ninguna de las partes ha querido dar su brazo a torcer, aunque Atenas ya ha dado signos de que podría ofrecer un trato para empezar a acercar posturas, asumiendo ya quizás que deberá pagar su enorme deuda. O, como consolación, una gran parte. Sobre la mesa, sin embargo, no hay ninguna propuesta formal que discutir y ambos contendientes han guardado sus cartas. La frase de Dijsselbloem tras reunirse con el ministro de Finanzas Yani Varufakis –“ya existe una conferencia sobre la deuda, y se llama Eurogrupo”– era, además de un dardo bien teledirigido, premonitoria.

Según la agencia MNSI, la UE podría proponer a Grecia un periodo de cadencia de unos seis meses en el que llegar a acuerdos individuales con los acreedores, pero nadie en la Comisión Europea lo ha confirmado. Hace un año, la CE propuso lo mismo a cambio de reformas, y todo quedó en nada.

El reloj sólo corre para Atenas: el 28 de febrero se acaba el periodo de rescate actual y, sin acuerdo, se quedará sin los 1.800 millones de un nuevo tramo de la ayuda. En marzo vencen hasta 1.400 millones de deuda con el Fondo Monetario Internacional y 1.000 millones más de otros acreedores. No hay ni siquiera “programa puente” a la vista o similar y Grecia podría tener que declarar la suspensión de pagos. Nadie quiere mentar el desastre último salvo los más pesimistas y la Comisión asegura que los contactos para desatar el nudo gordiano son intensos.

La bandera griega en lo alto de la Acrópolis mientras turistas toman fotografías en medio de una tormenta (Reuters).
La bandera griega en lo alto de la Acrópolis mientras turistas toman fotografías en medio de una tormenta (Reuters).

Varufakis, el ministro que trabaja “día y noche”

Al parecer, los responsables económicos de la Eurozona no paran ni para dormir. Al menos así lo ha expresado Varufakis. La propuesta intermedia de su equipo podría ir encaminada a los términos que expresó el ministro en el Parlamento el lunes por la noche. Y se basaría en tres pilares. Primero, en la derogación de un 30% de las medidas de la troika que no son aceptables (el 70% sí serán implementadas) y su sustitución por otras diez que tendrán que ser supervisadas por la OCDE. Segundo, la disminución del objetivo de superávit en tres puntos hasta dejarlo en un 1,45%; un “espacio fiscal” que serviría a Atenas para implementar sus medidas de choque y “curar la herida de la austeridad” de la que Tsipras habló el domingo. Y, tercero, la búsqueda de 10.000 millones euros para intentar ganar tiempo. Varufakis quiere persuadir al BCE para aumentar la venta de bonos a corto plazo hasta 8.000 millones de euros más –el límite, ya alcanzado, está en 15.000 millones– e ingresar a su vez 1.900 millones que los bancos centrales de la Eurozona han obtenido como tenedores de deuda griega.

Uno de los tabúes siguen siendo los 7.200 millones del siguiente tramo que debería desembolsar la troika. Grecia, según la prensa helena, busca un modo de acceder a ellos sin desdecirse de uno de sus principios inamovibles: hay que “desmontar” la troika. Y otro es el que antes fue la promesa estrella de la campaña de Syriza: la reestructuración o la quita de la deuda. La fuerza de este proyecto –que tomó impulso tras el mandato claro de las urnas a Syrizase ha ido diluyendo conforme se ha visto el rechazo de otros socios europeos. Francia, Italia, Austria, y sobre todo los, a priori, aliados en la crisis como España o Irlanda, han mostrado simpatía por el problema de Grecia, pero sin hablar de abrir la mano. Especialmente, los miembros más castigados por la recesión y cuyos dirigentes han hecho reformas que, a buen seguro, les podrían costar el poder: España y Portugal. Sin mencionar por supuesto a la línea más dura. Alemania, que tiene al ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, como cerbero de la tesorería, ha dejado muy claro que si Grecia “quiere ayuda tendrá que aplicar un plan”. Schäuble ha añadido que no cree que hoy se llegue a un acuerdo en el Eurogrupo. 

Atenas había contratado para presentar su posible quita a consultora francesa Lazard. Tras estudiar el caso, su hombre en Grecia, Matthieu Pigasse, ha dicho en la radio francesa que se podrían cancelar hasta 100.000 millones de euros de esa deuda, lo que dejaría al país en una buena situación para hacer frente a sus obligaciones. Una deuda de un 120% del PIB en 2020, ha asegurado, es manejable. La deuda actual griega llega al 175%, unos 320 millones de euros.

No es el único experto que ha llegado a Grecia para hablar de deuda. El economista estadounidense James Galbraith, amigo de Varufakis, también está de visita en el país. Y el martes por la noche, el ministro se reunió con el mexicano José Ángel Gurría, secretario general de la OCDE, para que le ayudase a confeccionar una proposición. Aunque quizás, en este caso, Varufakis esté menos interesado en el cargo que en el perfil de Gurría como economista y gestor: cuando abandonó el Gobierno mexicano, el país crecía al 6,7%. O, por qué no, en los numerosos escritos de Gurría sobre temas de deuda, en los que alaba la reestructuración de la de México por parte de Salinas de Gortari en 1992, con la que la deuda pasó del 63% del PIB en 1988 al 22% pocos años después tras una salida pactada con sus acreedores.

Imágenes de Alexis Tsipras en las portadas de los periódicos en un quiosco de Atenas (Reuters).
Imágenes de Alexis Tsipras en las portadas de los periódicos en un quiosco de Atenas (Reuters).

De nuevo Atenas gira la cara hacia Moscú, Pekín... y Washington

Desde una posición menos tensa, el ministro de Defensa y líder de Griegos Independientes hablaba el lunes por la noche en televisión de un “plan B” en caso de que fracasen las negociaciones con el Eurogrupo. Panos Kammenos parece dispuesto a buscar financiación en Rusia o China. También, incluso, en Estados Unidos. El líder del partido derechista tiene una afinidad muy conocida con Rusia y, en caso de que los líderes europeos decidan cerrar el grifo, Kammenos parece dispuesto a tirar de agenda para atraer ayuda del exterior. Aunque eso signifique firmar de uno de los mayores enemigos actualmente de Bruselas o con el 'amigo americano'. Kammenos ha afirmado que el Gobierno griego ha marcado unas “líneas rojas que no piensa traspasar”, aunque ha aclarado que prefiere una solución en el marco actual.

Desde Moscú, el ministro de Finanzas ruso dijo hace unos días que, si Grecia pide ayuda económica, un tema que no viene de nuevas, “se tendría en cuenta” la demanda. El ministro de Exteriores heleno, Nikos Kotziás, viajará hoy a Rusia oficialmente para hablar de política y, en principio, no de economía.

En cualquier caso, Kammenos –uno de los miembros de la línea dura anti-memorándum, la razón por la que pactó con Syriza– no ve posible la salida de Grecia del euro: “Es una amenaza sin sustancia, como el hombre del saco”. Y el pueblo está, de manera inédita, al lado de su primer ministro. Una encuesta publicada recientemente y a la que se le ha dado eco en la televisión griega muestra que el 72% de los electores apoya al primer ministro en su enfrentamiento con la troika. Incluso la cifra llega al 43% entre los votantes de Nueva Democracia. El 5 de febrero se dio un acontecimiento histórico: por primera vez desde el inicio de la crisis, una manifestación multitudinaria se plantaba frente al Parlamento... a favor del Gobierno. Y la de hoy, que coincide con la reunión del Eurogrupo, promete ser unánime. Ambas con un mismo lema: “Dejen a Grecia respirar”.

Una ciudadana camina ante una pintada contra el FMI en Atenas (Efe).
Una ciudadana camina ante una pintada contra el FMI en Atenas (Efe).
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