El Banco de grecia será quien corra con el riesgo

Mario Draghi mete presión y corta el acceso de la banca griega a la liquidez del BCE

Detrás de las buenas palabras había ‘gato encerrado’. Draghi anunció a última hora de este miércoles que corta el acceso de la banca griega a la liquidez del BCE

Foto: Mario Draghi en una de sus intervenciones en el BCE. (Reuters)
Mario Draghi en una de sus intervenciones en el BCE. (Reuters)

Detrás de las buenas palabras (Varufakis se mostró optimista tras entrevistarse con Draghi) había ‘gato encerrado’. El Banco Central Europeo (BCE) anunció a últimas horas de este miércoles que endurece las condiciones de acceso de los bancos griegos a la liquidez que proporciona el banco central.

La decisión la tomó el Consejo de gobierno del BCE, compuesto por los jefes de los bancos centrales nacionales de la zona euro y los seis principales funcionarios del BCE que se sientan en su consejo de administración, y se conoció apenas unas horas después de que el ministro griego de Economía, Yanis Varufakis, se reuniera con el presidente del BCE, Mario Draghi. Y lo que es igualmente significativo: horas antes de que en el marco de su frenética gira diplomática se reúna con el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, que ya ha avanzado su oposición radical a una reestructuración de la deuda griega que suponga un coste para el contribuyente. Es decir, puño de acero en guante de terciopelo.

En concreto, lo aprobado por el BCE supone elevar la exención actual de los requisitos mínimos de calificación crediticia de los instrumentos negociables emitidos o garantizados por Grecia. O expresado de forma más precisa, el BCE ya no aceptará títulos con rating de baja calidad como hasta ahora para que la banca helena pudiera descontarlos en Fráncfort y obtener así liquidez. El BCE incluso estaba aceptando hasta ahora títulos con calificación inferior a BBB con el argumento de que la operación formaba parte de la política monetaria. Ahora ya no será así.

El primer ministro griego, Alexis Tsipras (Reuters)
El primer ministro griego, Alexis Tsipras (Reuters)

 

El BCE ofrece un argumento de peso para explicar su decisión. Tras el resultado de las elecciones griegas, viene a decir, hay que aplicar las “normas del Eurosistema”. Y lo que dicen esas normas es que no se pueden asumir garantías de baja calidad (el colateral en la jerga económica) cuando no hay razones para pensar que las negociaciones actualmente en marcha para renovar el programa de rescate vayan a acabar “con éxito”. Como se sabe, el Gobierno griego ha dicho que no reconoce a la troika (BCE, FMI y CE) y en su lugar propone una restructuración de la deuda (240.000 millones con las tres instituciones), aunque ya no habla de quitas.

Grecia corre con el riesgo de sus bancos

La banca griega, en todo caso, no se quedará sin liquidez, lo cual abriría la puerta a la creación de un ‘corralito’, sino que ahora será el Banco de Grecia quien corra con el riesgo incorporando a su balance los títulos que le pasen al descuento las entidades nacionales en el marco de la asistencia de liquidez de emergencia (ELA por sus siglas en inglés). Es decir, que el paraguas del BCE se diluye y los griegos tendrían que correr con el coste de un hipotético default.

Fuente: Comisión Europea
Fuente: Comisión Europea

 

La decisión del Banco Central Europeo entrará en vigor el próximo 11 de febrero. Es decir, incluso antes de que venza la actual renovación del programa de rescate, cuyo plazo finaliza el 28 de febrero.

La urgencia de la extensión del programa de rescate no tiene que ver con dificultades inmediatas de financiación del Tesoro heleno. El Gobierno cuenta con recursos suficientes hasta los meses de verano, que es cuando se concentra la mayoría de los vencimientos de la deuda, sino con la solvencia de sus bancos, cuyo colateral -las garantías- no servirán ya a afectos del BCE. O lo que es lo mismo, se pone a Grecia al pie de los caballos en unos momentos en que muchos ciudadanos están sacando sus ahorros de los bancos y eso exige disponer de mayor liquidez. Y hay que tener en cuenta que la financiación de Eurosistema a Grecia rondaría los 56.000 millones de euros en diciembre. 

La limitación fijada por el Consejo de Gobierno, que recuerda a la adoptada por el organismo en febrero de 2012, condena por tanto a los bancos griegos a depender de la liquidez facilitada por sus propias autoridades monetarias.

Esta financiación tiene un coste para sus entidades superior al de los fondos proporcionados directamente por el BCE y debe ser sometida periódicamente a la autorización del resto de miembros del banco central.

Grecia sigue negociando con Bruselas la forma de financiarse (EFE)
Grecia sigue negociando con Bruselas la forma de financiarse (EFE)

 

Impacto en cadena

El impacto en cadena en el conjunto del sistema financiero público y privado griego se antoja inevitable. Al cercenarse la posibilidad de acudir con bonos soberanos al BCE, la demanda de renta fija pública por parte de los bancos locales se resentirá gravemente, afectando a la financiación del Estado

La banca griega ya solicitó al BCE fondos extraordinarios de liquidez una semana antes de las elecciones del 25 de enero, pero esa necesidad es todavía hoy más acuciante habida cuenta de la retirada masiva de fondos que se ha producido desde la victoria de Syriza, y que algunos bancos de inversión han elevado a unos 14.000 millones de euros.

(variación de depósitos de particulares y empresas en la banca griega, miles de millones de euros)

La decisión del BCE hay que enmarcarla, en todo caso, en el pulso que mantienen los acreedores y el nuevo Gobierno de Alexis Tsipras , y que ya le empieza a pasar factura a la economía griega. El Tesoro heleno colocó ayer 812.5 millones de euros a corto plazo (con vencimiento en agosto) al 2,75%, una rentabilidad superior al 2,3% registrado en la última subasta antes de las elecciones.

Lo más relevante, sin embargo, es la escasa demanda de títulos, apenas 1,3 veces respecto de la oferta inicial, la más baja desde 2006. Incluso, inferior a los niveles alcanzados en los momentos más duros de la crisis financiera, cuando la salida de Grecia del euro parecía inminente.

Tras la subasta, el bono a diez años -la principal referencia del mercado de deuda- se incrementó hasta el 9,8%. Es decir, un diferencial con el bund alemán que se sitúa en el entorno de los 950 puntos básicos.

 

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