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Mario Draghi corta el acceso de la banca griega a la liquidez del BCE
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eleva las garantías para prestar fondos

Mario Draghi corta el acceso de la banca griega a la liquidez del BCE

El BCE ha decidido no aceptar la deuda helena como garantía de financiación, por lo que presiona al país, con el que negocia para prorrogar su programa de rescate

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El Banco Central Europeo (BCE) está dispuesto a presionar a Grecia hasta el final para conseguir la prorroga de su programa de rescate en los términos actualmente en vigor. Este miércoles, a última hora, la institución monetaria ha enviado un comunicado en el que anuncia que no aceptará a partir del 11 de febrero la deuda helena como colateral para que los bancos locales puedan acceder a su financiación. Para ello ha eliminado la exención que permitía su aportación pese a no contar los valores descontados con el rating mínimo exigido por el supervisor.

La decisión, que se anticipa en dos semanas al plazo inicial de 28 de febrero, es justificada desde Frankfurt en el hecho de que, para el equipo de Mario Draghi, con el cambio de gobierno que se produjo a final de enero  en el país, y la llegada de Syriza,  no es posible asegurar la continuidad de los compromisos que, de acuerdo con las normas del Eurosistema, habían adquirido en el pasado los griegos. Unos requisitos que eran condición necesaria y suficiente para la continuidad de esa excepción.

No obstante, permanece abierta la posibilidad de que las instituciones financieras del aún miembro de la Eurozona puedan acudir a las líneas de emergencia (ELA en su acrónimo inglés) que son habilitadas discrecionalmente por el Banco de Grecia de acuerdo con las normas comunes del sistema de compensación europeo, que establece requisitos máximos de volúmenes y concentración de riesgos.

La limitación fijada por el Consejo de Gobierno, que recuerda a la adoptada por el organismo en febrero de 2012, condena por tanto a los bancos griegos a depender de la liquidez facilitada por sus propias autoridades monetarias. Esta financiación tiene un coste para sus entidades sensiblemente superior al de los fondos proporcionados directamente por el BCE y debe ser sometida periódicamente a la autorización del resto de miembros del banco central.

Preocupa la reacción de los mercados

El impacto en cadena en el conjunto del sistema financiero público y privado griego se antoja inevitable.

Al cercenarse la posibilidad de acudir con bonos soberanos al BCE, la demanda de renta fija pública por parte de los bancos locales se resentirá gravemente, afectando a la financiación del estado. Algo que, premonitoriamente, ya se ha notado en la subasta de letras a corto plazo de hoy, que ha pecado de  desinterés.

No sólo eso, con la reciente salida de depósitos del territorio griego, las necesidades de liquidez de las instituciones bancarias locales son acuciantes. La medida -que se extiende igualmente a las emisiones de la propia banca avaladas por el gobierno heleno- no hace sino agravar su situación. Por si fuera poco, la no elegibilidad minora de forma automática el atractivo de sus carteras de deuda nacional lo que puede afectar a su valoración, primero, y a su solvencia, después.

La decisión ha pillado por sorpresa a los analistas, toda vez que sigue a la reunión mantenida hoy por el gobernador del Banco Central Europeo con el nuevo ministro de finanzas designado por Alexis Tsipras, Varufakis, y que había sido valorada a su conclusión positivamente por ambas partes. La reacción del mercado no se ha hecho esperar tanto en el euro, que ha perdido una figura con la noticia (de 1,142 a 1,133 contra el dólar), como en las bolsas o los bonos, con desplomes en ambos casos de los productos vinculados a Grecia..

La posibilidad del colapso de su sistema financiero era la bomba de relojería con el que el nuevo gobierno heleno estaba presionando a sus no reconocidos pero visitados interlocutores de la Troika, a fin de conseguir una prórroga de tres meses del statu quo actual hasta la 'renegociación' del acuerdo cuya conclusión preveían para el mes de junio.. 

De momento, un italiano ha hecho que el artefacto le estalle en las manos.

El Banco Central Europeo (BCE) está dispuesto a presionar a Grecia hasta el final para conseguir la prorroga de su programa de rescate en los términos actualmente en vigor. Este miércoles, a última hora, la institución monetaria ha enviado un comunicado en el que anuncia que no aceptará a partir del 11 de febrero la deuda helena como colateral para que los bancos locales puedan acceder a su financiación. Para ello ha eliminado la exención que permitía su aportación pese a no contar los valores descontados con el rating mínimo exigido por el supervisor.

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