¿Por qué no hay más series españolas protagonizadas por personajes LGTB+?
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ORGULLO LGTB+ EN LAS SERIES

¿Por qué no hay más series españolas protagonizadas por personajes LGTB+?

Con motivo del Orgullo, los creadores de 'Maricón perdido', 'Merlí' y '#Luimelia' nos explican los retos de futuro de las series LGTB+ españolas

Foto: Imagen de 'Merlí: Sapere Aude'. (Movistar)
Imagen de 'Merlí: Sapere Aude'. (Movistar)

'Maricón perdido', 'Veneno', 'Merlí' y su 'spin-off', 'Sapere Aude', '#Luimelia'… Las series españolas LGTB+ viven una particular edad de oro en estos últimos dos años, pero, ahora que se celebra el Orgullo, merece la pena que hagamos unas cuantas reflexiones. ¿Estamos asistiendo de verdad a un momento de revolución o es una cosecha excepcional? ¿Han dejado los personajes LGTB+ de ser los típicos secundarios para tomar la voz cantante? ¿Se atreven las cadenas en abierto con proyectos protagonizados por ellos o son las plataformas quienes avanzan? ¿Pertenecen estas historias a todas las siglas del colectivo o solo a una? ¿Qué cuestiones tratan y cuáles son sus inquietudes?

Para dar respuesta a estas preguntas y lanzar así un intento de radiografía televisiva LGTB+, hablamos con quienes defienden estos relatos. Contamos con declaraciones de Bob Pop, creador de 'Maricón perdido', una serie autobiográfica que vio la luz en TNT el pasado 18 de junio; Héctor Lozano, responsable de 'Merlí' y 'Merlí: Sapere Aude', que en su última temporada abordó el tema del VIH; Diana Rojo, coautora de '#Luimelia', la primera y única ficción española protagonizada por mujeres lesbianas, y Óscar Hernández-Campano, un pionero de las historias LGTB+, escritor de la icónica y generacional novela 'El viaje de Marcos', y de su secuela, 'Cincuenta años no son nada'.

placeholder Imagen de 'Veneno'. (Atresplayer Premium)
Imagen de 'Veneno'. (Atresplayer Premium)

'Maricón perdido', una serie autobiográfica

'Maricón perdido' es la primera serie española, desde aquella improbable 'Tío Willy' de 1998, con Andrés Pajares (criticada por los sectores sociales más conservadores, pero alabada por el mismo Pedro Zerolo), protagonizada por un hombre gay, sin formar parte de un elenco coral. "Es una forma más de narrarme", cuenta Bob Pop, autor multidisciplinar conocido por su participación en programas como 'Late Motiv'. "Es lo que he estado haciendo en mis libros, en mi monólogo de teatro, en la tele... Es una pieza más de ese operativo multiplataforma que me estoy montando (ríe) y que me ayuda a entenderme, a contar las cosas de la forma más honesta posible".

La serie de Bob Pop es autobiográfica y narra la vida del productor en diferentes momentos, entre ellos, su infancia y su juventud, y toca cuestiones como la relación con sus padres, el 'bullying', el deseo y el sexo, la enfermedad, la violencia sexual… Este último es el elemento de 'Maricón perdido' que más contrasta con su tono compasivo y entrañable. "Me parecía importante contar las cosas tal y como las he vivido, y como quería retratarlas y recordarlas. Hay un contraste entre la búsqueda de la bondad, de la belleza, de la aceptación, de la validación, y esa violencia, con todo lo que sobre ella elabora el personaje, y cómo la reconstruye para poder superarla".

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Imagen de 'Maricón perdido'. (TNT)

'Merlí' y el primer protagonista bisexual

En unas coordenadas genéricas completamente diferentes, las de la ficción adolescente, 'Merlí' y 'Merlí: Sapere Aude' son igual de relevantes, porque están protagonizadas por un hombre bisexual, el inolvidable Pol Rubio de Carlos Cuevas. "Cuando yo tenía 20 años, en los 90, que hubiera un personaje gay en una película era como una bombona de oxígeno, y por eso he escrito la serie que me hubiera gustado ver a mí en esa época", explica Héctor Lozano. "Los grandes temas son el amor y el sexo. Hay gente que dice que siempre hablamos de lo mismo, pero tenemos que hacerlo, porque es muy importante que se normalicen las relaciones homosexuales, los problemas a su alrededor...".

Héctor Lozano: "Con 'Merlí' hice la serie que me hubiera gustado ver a los 20 años"

La gran aportación de 'Merlí: Sapere Aude' en su segunda temporada ha sido el abordaje del VIH. "Había una asignatura pendiente en la ficción española con este tema. No se trataba casi nunca, o muy de refilón, con personajes secundarios, normalmente con algún hombre drogadicto o mujer que lo había contraído por una transfusión… Pero esta problemática afecta mucho a la comunidad gay y parecía que había miedo a estigmatizarlos, cuando simplemente hay que contar la verdad de lo que ocurre. Cuando Movistar+ me propuso hacer el 'spin-off', enseguida les vendí el argumento de la primera temporada, pero les dije que en la segunda habría esto, y estuvieron de acuerdo".

placeholder Imagen de 'Merlí: Sapere Aude'. (Movistar)
Imagen de 'Merlí: Sapere Aude'. (Movistar)

'#Luimelia', un lugar feliz para las mujeres lesbianas

Una realidad de la ficción LGTB+ es que replica la desigualdad que en el colectivo existe entre sus diferentes siglas: hay menos series protagonizadas por mujeres lesbianas que por hombres gais. Por eso '#Luimelia', de Atresplayer Premium, nacida de Luisita y Amelia, de 'Amar es para siempre', es importante. "Mucha gente decía que les gustaría verlas dándose la mano por la calle con libertad, o incluso casándose, cosas que no podían suceder en los años 70. Así que lo más natural que se nos ocurrió fue trasladar la historia a la actualidad, cómo sería su relación si se hubiesen conocido hoy”, recuerda Diana Rojo, coautora de la serie junto a Borja González Santaolalla y Camino Sánchez.

La idea tuvo éxito. De hecho, la cuarta temporada de '#Luimelia' llega al 'streaming' de Atresmedia el próximo julio convertida en un referente. "Surgió como un proyecto para que los fans vieran algo más de Luimelia, que se divirtieran, pero también queríamos hacer algo diferente a lo que habíamos hecho antes. Ambientar la serie en 2020 nos daba muchas más posibilidades, y pensamos que eso conectaría mejor con sus espectadores, por lo que habíamos leído en redes sociales. Que les gustaría ver conflictos de ellas en una relación actual, que se sentirían más reconocidos, más próximos... A mucha gente le ha gustado porque son problemas cotidianos de pareja con los que empatizamos".

placeholder Imagen de '#Luimelia'. (Atresplayer Premium)
Imagen de '#Luimelia'. (Atresplayer Premium)

'La vida de Marcos', un referente muy actual

Pero no sería posible analizar las series españolas LGTB+ actuales sin entender cómo era la cultura popular antes, ni qué diálogo se establece entre el pasado y el presente. Óscar Hernández-Campano es uno de los primeros autores de la ficción gay moderna de nuestro país; en 2002 publicó la novela 'El viaje de Marcos', que se alzó como un fenómeno generacional, y en 2021 ha lanzado la secuela, 'Cincuenta años no son nada'. "El viaje de Marcos' nació como materialización de las fantasías, de las ilusiones, y como vehículo para afirmarme y afirmar mi condición homosexual", asegura Óscar. "Luego, por lo que me han contado, la novela ayudó a muchos jóvenes que se sentían igual que yo".

Óscar Hernández-Campano: "El viaje de Marcos' me salvó la vida"

"Es un libro que me salvó la vida, que me ayudó a seguir viviendo, a coger aire para una temporada, a calmar las pasiones y las pulsiones que no había podido vivir con naturalidad como los demás chicos y chicas de mi edad", apunta sobre 'El viaje de Marcos', una historia de descubrimiento adolescente. "Lo más bonito, independientemente de si es una novela icónica o referente, es que algunos encontraran en él una esperanza, que otros lo usaran para explicar a sus familias que eran homosexuales y otros para conocer mejor a sus compañeros de instituto y empatizar con ellos".

La adolescencia es un tema central

Ahora que hemos echado un vistazo a esas series españolas que marcan el paso de la visibilidad LGTB+, ¿qué encontramos en común en ellas? Uno de estos grandes aspectos es la adolescencia. Y no es algo puntual de 'Maricón perdido', 'Merlí' o 'El viaje de Marcos'. Piensa en fenómenos de la ficción gay como 'Call Me By Your Name', 'Con amor, Victor'… "La adolescencia es la etapa que marca el rumbo a la edad adulta: las amistades, el amor y el sexo. Ese cúmulo de experiencias, las relaciones, las alegrías y las decepciones nos influyen de forma determinante en nuestra vida. En el caso concreto de las personas LGTB+, supone saberse diferente a la mayoría", aporta Óscar.

"Yo pertenezco a una generación a la que nos robaron esa adolescencia, porque el hecho de ser un niño marica en los 80 implicaba que a los 15 años no podías tontear como hacían tus compañeros heteros. Esas primeras experiencias, esa prueba y error, no las tenías porque estabas aterrado de que los demás se enteraran de que eras marica. A través de las ficciones reivindicamos la recuperación de aquello que perdimos", explica Bob Pop. Héctor Lozano coincide: "Es un tema de identidad. Es cuando descubres lo que te gusta y lo que no. Lo que pasa es que los gais tenemos un plus de dificultad. Todavía hay agresiones homófobas, familias que no lo hablan… Hay mucho que hacer".

placeholder Imagen de 'Con amor, Victor'. (Disney)
Imagen de 'Con amor, Victor'. (Disney)

El sexo LGTB+ sigue siendo tabú

Decía antes Héctor que los grandes temas de la ficción gay son el amor y el sexo, pero con este último también hay una asignatura pendiente. ¿Por qué cuesta tanto mostrar escenas de intimidad entre personas homosexuales? En '#Luimelia' incluso bromearon sobre ello. "Luimelia son una pareja que se quiere, tienen una relación sana, y eso hay que contarlo. Nosotros somos muy meta y jugamos mucho con el formato, y en un momento dado hicimos un chiste en una escena en que ellas se empiezan a liar, y entonces se rompe la cuarta pared, aparece Borja y dice '¡Corten!'. Y los personajes se le echan encima diciéndole: '¡Ya estás censurando la escena de sexo!", cuenta Diana.

Diana Rojo: "En '#Luimelia' bromeamos sobre la censura en las escenas de sexo"

En ese tabú del sexo LGTB+ además hay un miedo a incomodar, como afirma Héctor: "Los gais también nos besamos. A quien le moleste, que no mire, no pasa nada". Bob traslada la reflexión a la cuestión de los cuerpos no normativos: “Parece que si salen dos chicos follando, pero los dos son modelos, no va a molestar a nadie porque son animales bellos. Pero el sexo es otra cosa. Para el sexo no importa el cuerpo, importa la piel, importa el olor… Para mí, más importante que el sexo, era la cuestión del cuerpo. Piensa que yo escribo esta serie desde un cuerpo averiado, y estos cuerpos también tienen derecho al disfrute, al gozo, al placer, a mostrarlo de la forma más directa posible".

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Imagen de 'Élite'. (Netflix)

Una revolución televisiva pendiente

Hablando de asignaturas pendientes, es buen momento para hacerse otra pregunta. Estas series que abordamos nos dan esperanza en el cambio, pero todas son de cadenas de pago. ¿Por qué no hay más series con protagonistas LGTB+ en abierto? "Creo que existe el prejuicio de que una serie, si tiene protagonistas LGTBI, se convierte automáticamente en una serie de nicho, que solo vas a interesar agente LGTBI. Y es falso. La forma en que se genera la empatía con el público no tiene que ver con la orientación sexual del personaje ni del espectador, sino con lo que sus conflictos transmiten. También puede que algunas personas que toman las decisiones en los despachos no entiendan la realidad LGTB+ y se piensen que son marcianos, en lugar de ver que ser gay, lesbiana, etc., es una de tantas otras cosas que definen a una persona", opina Diana.

"El llamado 'mainstream', la cultura dominante, los poderes mediáticos y del entretenimiento son todavía muy conservadores. Las productoras son empresas y, al fin y al cabo, temen que un superhéroe abiertamente gay, por ejemplo, ahuyente a las masas y provoque el rechazo, si no el boicot, de los sectores más tradicionales", Óscar Hernández-Campano amplía el contexto más allá de las cadenas televisivas. "Algo similar ocurre en la literatura. Los protagonistas gais son escasos y sus tramas suelen centrarse en el drama de ser gay. Son las editoriales especializadas las que apuestan por historias donde la condición sexual o identidad de género se viven de forma natural".

D. Rojo: "Es falsa la idea de que las series LGTB+ solo interesan a la gente LGTB+"

¿Entonces vendrá la revolución televisiva LGTB+ de mano de las plataformas? Hay una disparidad de opiniones interesante. "Tengo la sensación de que sí, de que son las plataformas, o las cadenas generalistas a través de sus plataformas de pago, las que están empujando este tipo de series, y espero que la televisión en abierto se empape de estas tendencias”, aporta Diana. Héctor propone lo siguiente: “Yo creo que no van a ayudar. Cuando el algoritmo diga que este tema está de moda habrá un montón de series, y luego no. Una cosa es lo que diga el algoritmo y otra lo que diga la gente. A la gente le pones el producto y puede probarlo y si le gusta lo ve y si no le gusta no lo ve. ¿Tanto riesgo es una serie gay? No lo creo. El éxito no se mide así".

placeholder Imagen de 'Vis a vis'. (Atresmedia)
Imagen de 'Vis a vis'. (Atresmedia)

El poder de los referentes

Bob Pop lanza una reflexión que nos sirve para ir concluyendo. "Parece que las series van dirigidas solo a una clase de personas, como si las personas LGTB+ no hubiéramos consumido toda la vida productos creados y dirigidos al público cisheterosexual. Es muy importante que haya series LGTB+ porque tenemos que contar todas las formas en que podemos ser, porque, al hablar de diversidad, hay muchas más vidas posibles cuando eres cishetero que cuando eres LGTB+. Parece que solo hay una manera de ser porque la ficción nos ha permitido tan pocas que al final los referentes son mínimos. Cuantas más formas tengamos de explicar, más fiel y más fácil será todo".

Por ahora, nos queda alegrarnos con los referentes que 'Maricón perdido', 'Merlí', '#Luimelia' y las que vengan supongan para los jóvenes LGTB+. Que se enfrentarán a retos muy similares a los que Bob, Héctor y Óscar afrontaron en su momento, sobre todo si tenemos en cuenta el retroceso que nos amenaza. "Mientras vivamos en el seno de una cultura LGTBfoba, cada nueva generación tendrá que recorrer el mismo camino", asegura Hernández-Campano. "Vivimos bajo el castigo de Sísifo: una generación sale del armario y vive su proceso de normalización, y la siguiente lo tiene que volver a hacer. No debemos dar ni un paso atrás. Defendamos el legado de derechos y libertades que tanto ha costado conseguir".

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