Paula Usero: "Ahora me escriben las que me acosaban en el colegio: '¿Me recuerdas?'"
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Paula Usero: "Ahora me escriben las que me acosaban en el colegio: '¿Me recuerdas?'"

La actriz Paula Usero se tensa al hablar de los años en que soportó acoso escolar, se ríe cuando recuerda lo lianta que fue para conseguir trabajo y se emociona al repasar sus logros profesionales

placeholder Foto: La actriz Paula Usero. (Jesús Hellín)
La actriz Paula Usero. (Jesús Hellín)

Paula Usero (Valencia, 1991) habla despacio y vocaliza a la perfección. Mastica cada sílaba como si midiera lo que quiere decir en cada momento. Pero también es un parque de atracciones emocional. Se tensa cuando habla de los años en los que soportó acoso escolar, se ríe cuando recuerda lo lianta que ha sido para conseguir trabajo, se emociona cuando repasa sus logros como actriz. “Nunca pensé que esto me pasaría, aún no me lo creo”, dice mientras se seca las lágrimas.

“Esto” es haberse convertido en una de las estrellas emergentes del cine español. “Esto” también son dos nominaciones. Una a los Premios Feroz como actriz de reparto y otra a los Premios Goya como actriz revelación. Ambas por ‘La boda de Rosa’, la última película de Icíar Bollaín, en la que Usero hace de hija de Candela Peña, a la que define como “eléctrica”. Es la segunda vez que trabaja con Bollaín, ya que también participó en ‘El olivo’. En medio, ‘Velvet’, ‘Amar es para siempre’, ‘Luimelia’ y ahora ‘La cocinera de Castamar’.

“Me sigue costando confiar en que me quieran”, dice. Por eso lleva desde octubre pasado yendo al psicoanalista. “Me gusta sentarme en una silla y contar cosas, es muy bueno hacer terapia”, afirma. Llega a la entrevista directa de hacer la prueba del vestido que llevará a los Goya. Un poco acelerada, un poco eléctrica.

Pregunta. Mientras la esperaba he cotilleado su perfil de Instagram. Parece poco dada a las colaboraciones con las marcas y tampoco es de las que se pasa el día posando. ¿Cuánto pesan las redes sociales para la carrera de una actriz?

Respuesta. Pesan mucho y es terrible que eso suceda. Las marcas te proponen colaboraciones y si tienes seguidores es una fuente extra de ingresos, desde luego. Hay actrices que gracias a eso hacen muchas portadas, que son 'influencers'… pero ese no es mi rollo. No soy 'influencer', soy actriz. No quiero tener que estar promocionando todo el rato cosas que no me interesan. Es absurdo. Y creo que hay muchos directores de reparto que se están dejando llevar por ello. Tener muchos seguidores no significa que seas talentosa.

P. Pero para los actores y actrices debe de ser difícil escapar de eso, y no sé hasta qué punto conviene demonizarlo. Recuerdo a Gwyneth Paltrow y George Clooney decir que gracias a sus campañas de publicidad pueden escoger las películas que en realidad quieren hacer.

R. Para mí es fundamental definir el camino que quieres llevar. Me gustan las películas pequeñitas, más de autor, que me parezcan honestas, y por ahora me apetece huir de lo comercial porque tampoco lo consumo. Muchas actrices 'influencers' están diciendo que sí a todo lo que se les ofrece, y creo que al final acabas siendo una marioneta del sistema.

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Paula Usero. (J.H)

P. Dice que no acaba de creerse lo que le está pasando, pero lo suyo con la interpretación viene de lejos. Empezó a hacer anuncios a los seis años, fue imagen de Famosa y de Arroces la Fallera. ¿Cómo es posible que no sea hija predilecta de Valencia?

R. Ya, me parece fatal… ¡si tendrían que darme las llaves de la ciudad! (risas). Tengo buenísimos recuerdos de esa época, me gustaba muchísimo ir a hacer pruebas. En el primer 'casting' para Famosa, en cuanto dije la frase que tenía que decir me respondieron: “Dile a tu madre que entre que queremos hablar con ella para saber qué días puedes”. Me sentía muy privilegiada por faltar al cole.

P. ¿Cómo reacciona uno al verse por primera vez en una pantalla y cómo reaccionó su entorno?

R. Cuando me veía me gustaba, porque me veía muy distinta. Me cardaban el pelo, me lo ponían de colores, abrazaba muñecos… pero mi entorno reaccionó muy mal. Sufrí muchísimo 'bullying' en el colegio. Desde que empecé a salir en la tele hasta cuarto de la ESO, que fue cuando supliqué marcharme. Por eso me gustaba hacer anuncios, aunque luego cuando volvía sabía que iban a pegarme. Me aliviaba mucho no estar en clase, llevar esa vida paralela, para que lo otro doliera menos.

Recuerdo a una compañera venir a decirme en voz baja: "A las cinco te estarán esperando veinte gitanas para pegarte en la puerta"

P. ¿Cómo se detecta ese acoso? ¿Cómo distinguirlo de meros roces por la convivencia?

Empieza a doler de verdad en segundo de la ESO, aunque lo sentía desde segundo de primaria. Todo empezó a dárseme mal. Imagina entrar en una clase, que todo el mundo se gire para mirarte y luego se rían… pero en segundo de la ESO noté que se superaban los límites, me rayaron la mochila para joderme. Puede parecer absurdo, pero para mí ese detalle fue pura agresividad. Ese día llegué a casa hecha una mierda y le pedí a mi madre no volver, pero me obligó a hacerlo y con la misma mochila. Mis padres no eran conscientes de lo que estaba pasando. Y no eran cosas puntuales o recientes. Recuerdo a una compañera acercarse a mí con gesto amable y decirme en voz baja: “A las cinco te estarán esperando veinte gitanas para pegarte en la puerta”. Y se iba. ¿Cómo te quedas? Yo bajaba a la portería y no podía llamar a mis padres a que vinieran a por mí porque no tenía dinero. En este entorno crecí. Ojalá pudiera volver y pegarme con todo el mundo.

placeholder Paula Usero. (J.H)
Paula Usero. (J.H)

P. ¿Ha sabido algo de algunas de esas compañeras?

R. Hace tiempo, por Instagram, hubo gente del colegio que me escribió. Puedes aceptar o no el mensaje, y no acepté ninguno. No pienso darles ese privilegio. Me dicen: “Paula, soy tu compañera, ¿te acuerdas de mí?”. Claro que me acuerdo, vete a tomar por saco. Pero no sé nada de las que más daño me hicieron, deben estar muy jo…robadas en su casa ahora mismo. Convertí eso que hacía de pequeña en mi profesión y vivo de ello. No sé si ellas podrán decir lo mismo.

P. ¿Cómo es que empezó la carrera de Políticas?

R. Es que no me daba nota para Criminología, que es lo que quería hacer.

P. ¿Acaso para vengarse de quienes se portaron tan mal?

R. (Risas) Pues fíjate, igual sí, porque tenía perfectamente estudiado ese tipo de perfil. Soy observadora y tengo buena memoria, y pensé que se me daría bien. Y los distintos CSI también hicieron mella en mí. Al final entré en Políticas y solo aprobé tres asignaturas en el primer año. En el segundo hice las pruebas de acceso para Interpretación sin que lo supieran mis padres, porque sabía que les iba a dar algo, y me cogieron. Se lo conté durante un ingreso en el hospital por una reacción alérgica a la vacuna del papiloma humano. Estaba tan frágil, tenía tan mal aspecto, que aproveché.

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Paula Usero. (J.H)

P. Su primera gran interpretación…

R. Sí, sin duda. En la ESAD (Escuela Superior de Arte Dramático) de Valencia estuve cuatro años, pero durante el tercero hice ‘El olivo’ con Icíar Bollaín. Creo que eso ayudó a que confiaran en la decisión que había tomado.

P. De Valencia vino a Madrid a continuar con su carrera.

R. Me vine con 2.800 euros, pero en cuanto pagué el alquiler y tres cosas más, al mes de estar aquí me dije: “Muévete, que esto se acaba”. Como había trabajado en un 'outlet' de Adidas en Valencia, me acerqué a la tienda de la calle Fuencarral y les dije: “Oye, no sé qué está pasando, os han enviado un correo de Valencia aceptando mi traslado aquí y no me habéis llamado”. Todo inventado, claro.

Llegué allí y dije: "Pregunto por el camarero, que me ha dicho que me dan trabajo". Y acabé en el guardarropa. Ganaba un euro por prenda

P. Su segunda gran interpretación.

R. Absolutamente. Me llamaron a la semana. Mentir se me da muy bien (sonríe). Y tengo una tercera interpretación. Tenía una representante muy chiquitina y uno de sus representados era camarero en un sitio que se llamaba El Intruso. Un día llegué allí y dije: “Pregunto por el camarero, que me ha dicho que me dan trabajo”. Y acabé en el guardarropa. Ganaba un euro por prenda.

P. Es usted una lianta, con esa cara de no haber roto un plato …

R. Ahí me tiraba toda la noche y me acababa quedando dormida entre la ropa, así que imagina cómo llegaba a la tienda dos o tres horas después.

P. Y de repente llegan dos series de éxito: ‘Velvet’ y ‘Amar es para siempre’…

R. Empecé en ‘Velvet’ en verano de 2017, y a partir de ahí no dejé de trabajar. Hice la prueba para ‘Amar es para siempre’ y al mismo tiempo rompí con mi representante, que es como romper con tu novio. En esa serie entré para un par de meses y me quedé tres años.

Foto: Manuela Velasco, en 'Amar es para siempre'. (Antena 3)

P. Permítame una maldad. Cuando se habla de la época dorada de las series en España no se suele incluir ‘Amar es para siempre’…

R. Hacer una serie diaria supone muchísimo curro, es todo muy intenso. Me acuerdo de que acudíamos a muchos saraos, estrenos, etcétera, y había gente que nos decía: “Ah, que sois de la diaria… yo nunca haré una”. Pues mira, todo lo que sé lo he aprendido ahí, porque he estado tres años y medio estudiando mucho cada día e intentando que mi personaje fuera creíble. ¡Inténtalo tú, que haces pura mierda! (Risas). Cuando Icíar (Bollaín) me hizo el 'casting' para ‘La boda de Rosa’ me preguntó qué había hecho durante los últimos cuatro años y le dije: una diaria. Esa etapa fue una escuela de lo práctico. Lo teórico lo aprendí en la escuela.

placeholder Paula Usero. (J.H)
Paula Usero. (J.H)

P. Su personaje en ‘Amar es para siempre’, Luisita, vive una historia de amor con Amelia. Esa trama, ambientada en los años 70, se trasladó a una serie propia que transcurre en el siglo XXI, ‘Luimelia’. Lo que empezó siendo una especie de experimento lleva ya tres temporadas.

R. Vamos a hacer la cuarta temporada, con más capítulos y de más duración.

P. ¿A qué achaca el éxito de la serie?

R. Es que no hay series con historias de dos tías que se quieren y cuyo único problema es llegar a fin de mes. Hasta ahora solo eran historias secundarias o con un drama enorme. Si no se morían en el altar, las mataba el padre porque no lo aceptaba. Tenemos que aceptar e incentivar este tipo de tramas. Y nos ha escrito mucha gente, sobre todo entre los 35 y los 50 años y de fuera de España. Recuerdo a una señora con dos hijos, que llevaba con el marido desde los 16 años pero que se sentía atraída por mujeres desde siempre. Cuando vio la serie se dio cuenta de que no tenía que sentirse culpable y dejó al marido. En el fondo es muy sencillo, se trata de amar libremente.

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