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'Call Me By Your Name': un primer amor homosexual que apunta al Oscar

Luca Guadagnino narra sin prisas y con mucha sensibilidad la historia de amor entre Elio y Oliver en la Lombardía de 1983

Foto: 'Call Me By Your Name', la última película de Luca Guadagnino, está nominada en cuatro categorías de los Oscar. (Sony)
'Call Me By Your Name', la última película de Luca Guadagnino, está nominada en cuatro categorías de los Oscar. (Sony)

Las películas de Luca Guadagnino vehiculan narrativas que invitan al preciosismo. Transcurren en herméticos universos de vida burguesa; en villas imponentes habitadas por gente hermosa de pieles bronceadas y perladas por el sudor ardiente, que visten Dior y nadan en piscinas y disfrutan de comidas fabulosas y, en general, existen constantemente listos para la foto. Y en ocasiones eso lo ha llevado a ser acusado de idealizar la autocomplacencia de las clases privilegiadas, y de ser un fascista de la belleza. Y pocas pegas se les pueden poner a esas críticas al pensar en 'Cegados por el sol' (2016).

'Call Me By Your Name', eso sí, es otra cosa; sin duda el maridaje más refinado entre lo narrativo y lo sensitivo que el italiano ha llevado a cabo a lo largo de su carrera. Una historia de amor increíblemente seductora, dotada de una levedad insólitamente convincente pero arrebatadora en todo caso, y tan llena de texturas que se hace difícil hablar de ella sin caer en hipérboles.

Armie Hammer y Timothée Chalamet protagonizan la última película de Luca Guadagnino. (Sony)
Armie Hammer y Timothée Chalamet protagonizan la última película de Luca Guadagnino. (Sony)

Situada en el largo y cálido verano lombardo de 1983, narra el romance entre Elio, un precoz adolescente, y Oliver, el veinteañero invitado a pasar las vacaciones en la fabulosa casa de campo familiar. El objetivo de su visita es trabajar como asistente del padre de Elio, un eminente académico experto en cultura grecorromana, y de hecho él mismo tiene el físico de un adonis. Inmediatamente, Elio se siente deslumbrado.

Situada en el largo y cálido verano lombardo de 1983, narra el romance entre Elio y Oliver

Guadagnino cuenta su historia sin prisas, dotando el proceso de atracción mutua del típico ritmo moroso que impone el sol estival a través de largas escenas que exudan intensidad. Cada mirada de soslayo, cada gesto y cada frase de diálogo derrochan subtexto: Oliver deja casualmente que Elio lo vea desvistiéndose, antes de que los dos vayan a bañarse; Elio se exhibe al piano frente a Oliver, demostrando su talento virtuoso; ambos intercambian contactos físicos exploratorios camuflados de camaradería. Las corrientes subterráneas de lujuria, celos y ansiedad sexual que oscilan entre ambos son observadas con una precisión y una voluntad juguetona que rayan en lo 'hitchcockiano'. Prácticamente todas sus interacciones son trascendentales y electrizantes, en parte porque es obvio que su tiempo juntos será muy corto.

A lo largo de los años, Guadagnino se ha confirmado como el más experto retratista de lo sensual desde Bernardo Bertolucci. Cuando lo contempla su cámara, el deseo se convierte en algo que se toca y se huele. Pero sus dos películas inmediatamente previas, 'Yo soy el amor' (2009) y 'Cegados por el sol', eran ambas pura afectación construida a base de agresivos primeros planos, montaje frenético y selecciones musicales resultonas. En esta ocasión, en cambio, ha decidido dejar de llamar la atención sobre sí mismo para concentrarla en sus personajes; el énfasis en la transmisión sensorial en ningún momento ensombrece la historia o las caracterizaciones. Guadagnino muestra hasta qué punto el amor tiene el poder para hacer que imágenes tan mundanas como beber un vaso de zumo o contemplar una yema de huevo derramarse sobre un plato se conviertan en puro espectáculo.

Esa agitación emocional se traduce en un uso creativo de un melocotón. Ahí, 'Call Me By Your Name' se emparenta con 'American Pie'

En el proceso, el italiano captura meticulosamente la tensión y la ansiedad provocadas no solo por el primer amor sino, sobre todo, por un primer amor homosexual y, en consecuencia, por la aterradora toma de conciencia de no ser la persona que uno creía ser —en el caso de Elio, esa agitación emocional se traduce en un uso asombrosamente creativo de un melocotón, gracias al que 'Call Me By Your Name' se emparenta por un instante con 'American Pie' (1999)—. En todo caso, esta es una historia de amor gay que ni está lastrada por los conflictos de clase o la tragedia ni trata de erigirse en una historia de alcance universal, aunque en última instancia sea rica en el tipo de emoción honesta que trasciende orientación sexual alguna.

Cartel de 'Call Me By Yor Name'.
Cartel de 'Call Me By Yor Name'.

Guadagnino mapea ese momento en nuestras vidas en el que el deseo carnal se convierte en presencia ineludible con una exactitud que recuerda a maestros como Renoir, Rivette y Rohmer, pero es fijándose en las conversaciones entre Elio y su padre que la película demuestra mayor poder desgarrador; en concreto, la última que mantienen sin duda pasará a ser considerada uno de los mejores diálogos entre padre e hijo de toda la historia del cine. Lo que se dice en ella es algo que todos los progenitores deberían hacer saber a su progenie: que el amor nos empuja a hacer cosas estúpidas, y que puede llegar a ahogarnos con el miedo al rechazo que provoca, pero que nuestra única forma de llegar a entenderlo es aferrarnos a él cuando se nos cruce en el camino.

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