Aprovechar los volcanes para bajar la factura de la luz: por qué España no usa la geotermia
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"Canarias podría ser 100% renovable"

Aprovechar los volcanes para bajar la factura de la luz: por qué España no usa la geotermia

La erupción de La Palma, la subida del precio de los hidrocarburos, o el uso de esta energía en otros países puede abrir de nuevo el debate de este tesoro energético en nuestro país

Foto: Foto: EFE.
Foto: EFE.

Todos lo estamos viendo estos días con lo ocurrido en La Palma. La fuerza del volcán de Cumbre Vieja deja sin palabras y su capacidad para lanzar magma, gases y piroclastos a kilómetros de distancia asombra a la vez que aterra al pensar que un monstruo de este tipo puede dormir bajo nuestros pies, más aún sabiendo que no se puede hacer nada para parar su furia. Pero, ¿y si aprovechamos toda esa energía acumulada bajo nuestro suelo para generar electricidad? La erupción ha coincidido en el tiempo con uno de los momentos clave en el debate energético mundial y con una apuesta cada vez más decidida de muchos países por la llamada geotermia para intentar aplacar los costes de los hidrocarburos, pero España sigue a años luz de las posiciones de cabeza. Aunque muchos están intentando cambiar esto.

Lo acontecido en La Palma ha vuelto a poner en el foco todo lo relacionado con la vulcanología en nuestro país, y hay otras noticias que ayudan. El problema con gas y petróleo, la subida de los costes o incluso que en países como El Salvador se empieza a usar esta industria hasta para minar bitcoins (sin demasiado éxito por el momento en el país americano que sigue una idea islandesa). Además, en el caso local, se han lanzado importantes planes regionales de gobiernos como el de Canarias y apuestas privadas para estudiar su implantación en lugares como Almería. La gran duda que salta ahora es por qué no se ha hecho antes. Los expertos apuntan a una mezcla de poco interés público y privado o la complejidad de su instalación respecto a otras energías renovables.

Foto: Varios operarios del buque oceanográfico Sarmiento de Gamboa, junto al robot submarino Liropus 2000. (EFE)

"Tenemos que diferenciar primero entre geotermia somera para climatización, la típica bomba de calor que en este caso está enterrada en el terreno y es el caso más habitual en España, y la termoeléctrica. En el segundo caso, que es el que se está empezando a estudiar en España ahora y se usa mucho ya en otros países, hay que diferenciar entre media entalpía y alta entalpía. La primera es de la que se hace un uso directo del vapor de manantiales calientes no demasiado calientes. Por ejemplo, tienes un manantial de agua a 70 u 80 grados y lo usas principalmente para climatización, aunque también puede llegar a la electricidad. En el caso de Canarias y los volcanes hablamos de alta entalpía porque tienes un recurso geotérmico que se encuentra en determinadas condiciones de presión y alta temperatura (superior a 150 ºC) y puedes aprovechar ese recurso para generar electricidad con un circuito de agua", explica Margarita de Gregorio, doctora en ingeniería agrónoma y coordinadora de Geoplat.

Ella dirige uno de los grupos que más apuesta por el uso de la geotermia en nuestro país y lo deja claro: en nuestro país hay posibilidades del uso de esa alta entalpía tradicional, sobre todo en Canarias, pero también para geotermia inducida, el problema es que hasta ahora no se ha hecho prácticamente nada para aprovechar estos recursos. El caso de la tradicional, explica, es el que conocemos de las zonas volcánicas y la que más vemos a nivel global pues, resumiendo, solo tienes que aprovechar ese vapor que tienes bajo tierra y engancharlo a una turbina, para que se genere la electricidad de forma similar a lo que se haría en una planta de carbón.

Esta fuente ya supone, por ejemplo, el 50% de la producción eléctrica nacional de países como Kenia o el 17% en Nueva Zelanda, que ha hecho una apuesta decidida por ello en los últimos años doblando su producción. En el ya citado El Salvador cubre el 24% de la necesidad de electricidad de todo el país y el 38% se calcula en Kenia.

placeholder Mina de criptomonedas enganchada a una planta de energía geotérmica en Islandia. (Reuters)
Mina de criptomonedas enganchada a una planta de energía geotérmica en Islandia. (Reuters)

Víctor Vilarrasa, científico titular del CSIC en el centro IDAEA y experto en geotermia, también defiende el uso de este tipo de sistema para conseguir una energía limpia, sin muchos impacto en el entorno y que funciona de forma continua e inagotable durante décadas. Y pone sitios como Islandia como ejemplo, donde casi son autónomos gracias a esta fuente. "Solo necesitas dos pozos y quizá un tercero para mediciones. En uno inyectas el líquido y en el otro sacas el vapor que mueve las turbinas y genera electricidad. Es algo relativamente sencillo, aunque es verdad que es caro y necesitas tiempo para rentabilizarlo, dependiendo del precio de la luz, claro", señala el científico.

En lo que también coinciden ambos expertos es en que no nos podemos quedar solo con el caso canario que, obviamente, es el que más opciones ofrece, pero no el único. Vilarrasa apuesta por que lo más sencillo sería explorar zonas como La Garrotxa, Ciudad Real, Cabo de Gata o Castellón, en las que hay antiguos volcanes y grandes opciones de poder dar con las mejores condiciones sin penetrar mucho en el suelo. pero apuesta incluso por la zona del Ebro, donde la combinación de rocas de tipo arenisco puede ofrecer posibilidades de una buena penetración que ofrezca una vía para llegar a una zona de gran calor. "En Alemania hay planes de pozos a 4 o 5 kilómetros de profundidad. Contando que normalmente la temperatura sube 30 grados por kilómetro es fácil dar a esa distancia con rocas con temperaturas superiores a los 100 grados. "Se puede explorar, aunque claro necesita de inversión. Pero bueno, pensando en el problema energético actual puede ser interesante".

De Gregorio habla de geotermia inducida, algo que Vilarrasa ve interesante, pero aún no ha tenido mucho éxito. "En la península lo que tenemos es la geotermia inducida que más o menos se resume en que cuando se da una anomalía térmica al estilo de las zonas volcánicas, tienes una roca caliente y seca como puede ser un granito, y está entre rocas impermeables como las arcillas, somos capaces de, a través de fracturación hidráulica, inyectar agua a esa roca y aprovechar el vapor generado para emular lo que encontramos en un yacimiento tradicional. El procedimiento es en base similar al 'fracking', pero totalmente distinto, pues para el 'fracking' necesitas mezclar el agua con componentes químicos que es lo que acabó generando tanta controversia medioambiental".

En cuanto al futuro de esta energía en nuestro país, De Gregorio es optimista y sustenta su idea en varios cambios. Primero lo señalado en Almería, que la compañía ya mencionada está estudiando la perforación para generar electricidad y varias administraciones ya le han dado su apoyo, pero la mayor apuesta sale directamente de Canarias. "Se está viviendo un nuevo empujón a esta tecnología desde hace 2 o 3 años. Y principalmente es porque el Gobierno de las Islas Canarias tiene un plan y una estrategia a través del Instituto Tecnológico de Canarias que tiene una hoja de ruta que debería estar a punto de presentarse. Tanto el gobierno regional, como los de las islas como el de España trabaja para que en esta década haya plantas de generación eléctrica con geotermia en las islas".

El objetivo: acabar con la dependencia del gas

¿Hasta dónde podría llevar esta estrategia? Según la experta, sería clave para esta zona, ya que permitiría una autonomía energética casi completa. Y lo más interesante, podrían dejar el envío de gas hasta las islas. "Podrían llegar a completar todo su consumo si unen la eólica y la fotovoltaica, que son interrumplibles y cuentan con la geotérmica de 'backup'. Se podrían olvidar de tener que llevar gas a las islas, que ha sido la solución más reciente después de dejar el fueloil, que era algo horrible. Llevar el gas sigue siendo una aberración en los tiempos que corren y podrían acabar con esa dependencia. Es que en Azores, que está muy cerca ya tienen varias plantas".

Vilarrasa es más cauto, aunque también cree que en el archipiélago canario tiene grandes opciones. "Habría que buscar los mejores puntos e incluso explorar en el mar. No creo que pudiera ofrecer tanta energía como para abastecer las necesidades totales, pero sí podría funcionar en combinación con eólica, solar y otras renovables para conseguir esa autonomía". El gran problema son los cálculos, pero habría que explorarlo para saber la rentabilidad. "Cada pozo vale alrededor de un millón de euros, y ese pozo puede ofrecer entre 3 y 5 megavatios. O sea que necesitas unos cuantos por planta".

En las islas portuguesas de Azores se puede entrever el futuro próximo de la región española. Allí, desde 2018 la apuesta por la geotermia es clara aprovechando los volcanes de las islas de Terceira y Sao Miguel. Tanto es así que en 2020 llegaron a un acuerdo con Siemens para montar uno de los sistemas de baterías más grandes de Europa en este pequeño archipiélago bastante aislado del continente. Según la empresa de energía de las islas, para 2025 esperan poder satisfacer el 60% del consumo con energía renovable, siendo un 44% geotermia. En estas islas el objetivo no es muy diferente del canario y es poder acabar con la dependencia total de barcos llenos, en este caso, de diésel.

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Planta geotérmica de Pico Alto, en las islas Azores.

Según declaraba Nuno Pimentel, presidente de la compañía encargada de explotar estas fuentes energéticas en la región portuguesa, este mismo verano, la geotermia, existente solo en las islas de Terceira y Sao Miguel, es relevante porque "tiene la capacidad de poder producir de forma continua durante todo el año". "No depende de las horas, no depende del sol, no depende de la lluvia. Nos da otra garantía en términos de suministro público de electricidad. Es un recurso que debe tener una prioridad relevante en nuestro contexto de transición energética".

Canarias sigue de cerca el ejemplo de sus vecinos isleños, tanto que es el parecido entre los dos archipiélagos, que en 2017 Azores y Canarias se comprometieron, entre otras cosas, a buscar fuentes de energía renovables que sean menos contaminantes. Durante su visita a Azores, el entonces presidente canario, Fernando Clavijo, se desplazó a la central geotérmica de Pico Vermelho, en la isla de San Miguel, una planta clave para el futuro del archipiélago y que puede ser un ejemplo a seguir. ¿Por qué va Canarias tras el ejemplo Azores y no al revés? De Gregorio lo achaca a la falta de iniciativa y la búsqueda de dinero rápido.

En España, solo solar y eólica

De Gregorio menciona los posibles riesgos de estas explotaciones que se basan en la sismicidad inducida. "Es igual que los proyectos mineros, cada vez que perforas el suelo tienes ciertos temblores, que no quiere decir que haya terremotos, además que esa sismicidad cada vez se puede controlar más. Hubo un proyecto en Basilea que intentaron perforar en el centro de la ciudad y claro toda la ciudad empezó a temblar y hubo que pararlo. Pero esto siempre se pone en las afueras. Y es lógico, la sismicidad en los entornos mineros es algo más que conocido desde hace siglos". Por ello no cree que la falta de interés de España venga por ahí, sino primero por el interés económico y luego por las ganas de tener dinero rápido y sencillo.

"Aquí se ha apostado siempre por la eólica y la fotovoltaica, que puede ser que tengan que liderar los rankings porque son más sencillas de instalar y explotar, pero el resto se han dejado a un lado. Porque no son productos financieros que se construyan fácilmente, que se vendan y compren de forma sencilla, que se pueda comerciar con ellos. Todo lo que no sea así no tiene interés en España, y le pasa a la geotermia, pero también a la biomasa o la marina. Todo lo que no es fácil, inmediato y se puede vender 70 veces a 40 fondos pues no interesa", comenta la especialista.

placeholder Planta geotérmica en Kenia. (Reuters)
Planta geotérmica en Kenia. (Reuters)

Por último, señala la falta de planes por parte del país. "No hay concursos para este tipo de energía, es que en los planes solo aparecen la eólica y la fotovoltaica. Nada más. A veces, salen algunas migajas para estas otras fuentes, pero es imposible pensar en algo viable de verdad. Y es un gran problema que esperemos que se corrija con este impulso de los fondos europeos y los distintos planes regionales".

El propio Vilarrasa está en un proyecto español que busca dar una nueva vuelta a la geotermia aprovechando el CO2 que se genera en todo tipo de industrias para generar energía. "Básicamente sustituimos el agua por el CO2 que por las presiones y demás pasa de estado gaseoso a algo parecido al líquido o estado supercrítico. Inyectado en la tierra conseguimos que una parte se quede hay, bajo el suelo, pero otra se puede aprovechar para que al llegar a la roca caliente este salga en vapor y genere energía. Llevamos ya unos cuantos años con ello y es algo bastante interesante", señala el científico.

Lo cierto es que la relación de España y la energía geotérmica es algo muy llamativo. Fue ampliamente estudiada durante los años setenta y ochenta, con instituciones como el Instituto Geominero (IGME) señalando los puntos más aprovechables del país, pero finalmente los proyectos no salieron adelante, principalmente por motivos económicos, y el desarrollo del área geotérmica acabó paralizándose. "Somos un país muy rico en recursos renovables, y quizá las principales deben ser solar y eólica, no lo niego, pero no puedes tener todos los huevos en la misma cesta. Si no aprovechas el resto te toca mantener cosas el gas en el mix, por ejemplo", termina De Gregorio.

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