¿Por qué el volcán de La Palma ha dejado de rugir por unas horas?
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No implica el fin de la erupción

¿Por qué el volcán de La Palma ha dejado de rugir por unas horas?

Los científicos barajan como hipótesis que el conducto por el que sale la lava se haya taponado o que el volcán recargara fuerzas, algo habitual en las erupciones estrombolianas

Foto: Octavo día de erupción en La Palma. (EFE)
Octavo día de erupción en La Palma. (EFE)

El volcán de La Palma ha remitido su actividad explosiva durante unas horas este lunes. Después de una nueva noche de estruendos, los palmeros no han escuchado rugidos a primera hora de la mañana y la columna de humo que dispersa cenizas por toda la isla se ha esfumado por un momento. "En las últimas horas, el tremor volcánico [un indicador de la intensidad de la actividad volcánica] ha casi desaparecido, así como la actividad explosiva estromboliana", confirmaba el Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan).

No obstante, el Involcan ha vuelto a registrar, en torno a las 11:30, una gran columna de cenizas, acompañada de explosiones esporádicas que han durado unos cinco minutos y que se han sentido a varios kilómetros de distancia. El organismo también ha informado de que vuelve a salir lava del cono principal del volcán. ¿Qué implica, entonces, un parón como este?

El sismólogo del Instituto Geográfico Nacional (IGN) Itahiza Domínguez ya había advertido en su cuenta de Twitter de que aún era pronto para dar por muerta la actividad del volcán. "Todavía se producen emisiones de ceniza. Podría volver el tremor en cualquier momento", aclaraba. Como ejemplo, ponía la erupción submarina producida en El Hierro en 2011, que se mantuvo inactiva durante unas horas, pero que no cesó definitivamente hasta dos meses después.

Los científicos manejan dos grandes hipótesis para explicar el parón. La primera de ellas es que la rotura del edificio volcánico (el cono del volcán) producida el pasado sábado haya taponado temporalmente el conducto por el que sale la lava. La segunda, que el sistema volcánico haya parado para recargar fuerzas. "Entra dentro del comportamiento de estos volcanes tomarse un respiro y después retomar la actividad igual o con más fuerza que antes", matiza el portavoz del Involcan, David Calvo, en declaraciones a RNE.

Es un comportamiento habitual en los volcanes de tipo estromboliano, caracterizados por erupciones explosivas, separadas por periodos de calma de duración variable. Uno de los factores que determina la explosividad es la concentración de gases. Cuando estos salen a gran velocidad, la erupción es más tranquila, mientras que, cuando su ascenso es lento, es posible que se concentren y exploten.

Foto: Documental de la BBC basado en el tsunami de La Palma.

La paralización de la erupción ha coincidido con un desplazamiento de la actividad sísmica hacia el sur, con 16 terremotos localizados cerca de Fuencaliente. No obstante, los expertos no encuentran evidencia suficiente, por el momento, para pensar que el magma busca salida por otro sitio. "Tenemos que estar muy pendientes de si empieza a haber deformación del terreno en esa zona de la isla y, a partir de ahí, dibujar otros escenarios", comenta prudente Calvo.

La erupción sigue viva

Lo que parece improbable es que la pausa anuncie el final del proceso eruptivo. Para ello, el primer indicador debería de ser una bajada en las emisiones de gases, pero todavía no es el caso. Las últimas mediciones del sistema de satélites Copernicus, tomadas este domingo, muestran que el volcán continuaba emitiendo 25.000 toneladas diarias de dióxido de azufre hasta ayer. Ahora los científicos analizan si hay algún cambio significativo.

El primer indicador de que la erupción se extingue debería de ser una bajada en las emisiones de gases, pero todavía no es el caso

En cualquier caso, sería raro que la actividad de este volcán se extinguiese en apenas una semana. Atendiendo al registro histórico de la actividad volcánica en Canarias y, más concretamente en la Isla Bonita, los modelos matemáticos apuntan a un rango de entre 24 y 84 días, con una media de 55 días de duración. Científicos italianos desplazados a La Palma incluso plantean que pueda mantener una actividad explosiva regular de baja intensidad, al igual que el Etna.

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