Diccionario volcánico: todas las palabras para entender qué está pasando en La Palma
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Colada, domo, fumarola...

Diccionario volcánico: todas las palabras para entender qué está pasando en La Palma

La erupción del volcán en La Palma ha situado en el foco mediático conceptos técnicos desconocidos u olvidados por una gran parte de la población

Foto: Imagen del volcán en La Palma. (Reuters)
Imagen del volcán en La Palma. (Reuters)

La erupción volcánica de La Palma ha situado en el foco mediático conceptos vulcanológicos desconocidos u olvidados por la mayoría de españoles. Términos como 'colada de lava', 'fumarola' o 'erupción estromboliana' ocupan un espacio destacado en los telediarios y en las primeras planas de los principales periódicos, pero no siempre se explican con detalle sus significados.

Si ya de por sí es difícil familiarizarse con los tecnicismos geológicos, la terminología sobre los volcanes es muy variable, teniendo en cuenta que cada erupción es distinta. Algunos volcanes son más explosivos y expulsan toneladas de lava, mientras que otros pueden emitir enormes nubes de gas y polvo y sembrar el caos en la aviación comercial mundial, como ocurrió con Eyjafjälla, de Islandia, en abril de 2010.

Foto: Foto: Reuters.

Terminología básica

Para entender mejor qué está pasando en la segunda isla más joven de Canarias pueden ser útiles las definiciones ofrecidas por el Instituto Geográfico Nacional (IGN) en su guía sobre vulcanología:

Boca del volcán: Es el cráter o apertura por donde el volcán expulsa lava, humo, cenizas y fragmentos sólidos de mayor tamaño.

Bomba volcánica: Durante una erupción explosiva, los fragmentos sólidos más grandes (más de 64 mm de diámetro) siguen trayectorias balísticas desde el centro de emisión. Se denominan bombas volcánicas y, por lo general, su alcance se limita a unos pocos kilómetros del centro de emisión.

Ceniza: La ceniza está formada por las partículas más pequeñas (menos de 2 mm de diámetro) que expulsa el volcán y que suelen ser arrastradas hacia arriba por los gases volcánicos.

Domo: Cuando la lava de un volcán se enfría, su viscosidad aumenta rápidamente y su velocidad disminuye. Si el magma es muy viscoso y lento, se acumula alrededor de su centro de emisión formando un domo, esto es, un montículo circular que puede alcanzar cientos de metros de altura.

Edificio volcánico: La acumulación de fragmentos sólidos producidos en una erupción crea estructuras conocidas como edificios volcánicos. Tienen forma cónica, cuentan con un orificio central o boca eruptiva por donde se desprenden los materiales y su altura es variable.

Fumarola: Los gases producidos por una erupción no sólo emanan de la boca del volcán, sino que pueden escaparse por pequeñas fracturas o fisuras del edificio volcánico y sus alrededores de forma más o menos continua, dando lugar a lo que se denomina como fumarolas.

Lapilli: El lapilli está formado por los fragmentos de tamaño medio (entre 2 y 64 mm de diámetro) expulsados por el volcán. Suelen salir del interior de la tierra en estado líquido y solidificarse en el aire.

Piroclasto: Se denomina piroclasto a cualquier fragmento sólido de material volcánico expulsado durante una erupción volcánica: desde las de menor tamaño, las cenizas; hasta las mayores, las bombas volcánicas; pasando por el lapilli, las de tamaño medio.

Pluma volcánica: Durante una erupción explosiva, las partículas sólidas más pequeñas emitidas por el volcán son arrastradas hacia arriba por los gases volcánicos, generando una pluma volcánica. Si esta columna posee suficiente capacidad ascensional, se genera una columna convectiva, que puede alcanzar alturas de varias decenas de kilómetros.

Riesgos de una erupción

Durante una erupción volcánica pueden tener lugar procesos muy distintos, dependiendo de las características del magma y del propio proceso de salida a la superficie, lo cual determina, también, el riesgo para la población. En general, se distinguen siete peligros volcánicos principales:

Caída de cenizas: Cuando la densidad de la mezcla de gases y partículas es igual a la de la atmósfera circundante, las cenizas empiezan a caer hacia la superficie terrestre. Durante su caída son transportadas por los vientos y dispersadas por la turbulencia atmosférica. Las cenizas de caída pueden cubrir áreas enormes, de miles de kilómetros cuadrados, generando depósitos de espesores variables, dependiendo de la distancia al centro de emisión.

Colada de lava: Si el magma que emite un volcán se presenta en estado líquido, el principal peligro son las coladas de lava, es decir, los ríos de magma que descienden por la ladera del volcán y se abren paso por el territorio circundante. El camino que seguirá una colada de lava y su velocidad dependen fundamentalmente de la topografía, de las propiedades físicas de la lava (especialmente de la viscosidad) y del ritmo de emisión.

Deslizamiento de ladera: Es habitual que los edificios volcánicos estén formados por la acumulación de materiales de sucesivas erupciones. Ello provoca que, en algunos casos, la superficie sea inestable, de tal manera que se puede producir un deslizamiento de sus laderas cuando hay una intrusión de magma de gran volumen. El deslizamiento de una ladera volcánica puede disparar una erupción u ocurrir como consecuencia de ella.

Emanación gaseosa: Cuando se produce una erupción explosiva, los gases que inicialmente se encuentran disueltos en el magma se separan de este y viajan hacia la atmósfera. Los gases también pueden salir de las fracturas o fisuras del edificio volcánico y algunos, como el dióxido de carbono, pueden escapar a través del suelo, en extensas áreas alrededor del edificio volcánico, y generar una nube que se mueve a la altura de unos pocos centímetros hasta que se diluyen en la atmósfera.

Flujo piroclástico: Si la pluma generada por una erupción explosiva no tiene la energía suficiente o la densidad adecuada (menor que la de la atmósfera circundante) para poder desarrollarse o mantenerse como una columna convectiva se produce un colapso. El resultado de este colapso son flujos densos de una mezcla de gases y partículas sólidas a muy alta temperatura (hasta unos 700ºC) que se desplazan a grandes velocidades (hasta unos 550 km/h) denominados coladas piroclásticas. Cuando estos flujos son más diluidos (por ejemplo los originados por un derrumbe de domo) presentan un movimiento más turbulento y se denominan oleadas piroclásticas. El conjunto de flujos que incluye coladas y oleadas piroclásticas junto con casos intermedios se denomina flujo piroclástico.

Lahar: Los lahares o flujos de lodos son avalanchas de material volcánico no consolidado, especialmente cenizas, movilizadas por agua. Su comportamiento es similar a las riadas, pues se canaliza en los barrancos y arrasrtra a su paso rocas, troncos e infraestructuras, lo que aumenta su poder destructivo. El agua necesaria para producir esta movilización puede provenir de intensas lluvias, de la fusión de glaciares o nieve de la cima del volcán y del desbordamiento de lagos cratéricos. Los lahares pueden producirse sin erupción.

Tsunami: Un tsunami (del japonés 'Tsu': puerto o bahía; y 'Nami': ola) es una de las consecuencias más extremas de la erupción de un volcán. Se produce cuando una cantidad importante de material —generada por un deslizamiento de ladera, por grandes flujos piroclásticos o por una erupción submarina— entra en contacto con el mar, formando una ola gigante y devastadora.

Tipos de erupción

Según la cantidad de productos que expulse y su nivel de explosividad, una erupción puede ser de varios tipos:

Hawaiana: Caracterizada por la emisión de lavas poco viscosas, de gran movilidad, y bajo contenido de gases. El volcán Kilauea, en Hawái, es el mejor ejemplo.

Estromboliana: Produce pequeñas explosiones, con columnas eruptivas que pueden alcanzar 15 kilómetros de altura. Recibe su nombre por el volcán italiano Estrómboli.

Vulcaniana: Emite ceniza y puede formar columnas de hasta 20 kilómetros de altura. Expulsa una mayor cantidad de gases y es más violenta que la estromboliana. El volcán Sabancaya, en Perú, tiene erupciones de este tipo.

Pliniana: Es la erupción más violenta, dado su alto grado de explosividad y los grandes volúmenes de gas, fragmentos volcánicos y cenizas que expulsa. Su nombre viene de Plinio el Viejo, que falleció en la erupción del Vesubio que sepultó Pompeya en el 79 d.C.

Peleana: Violenta e intermitente, la erupción peleana presenta flujos piroclásticos y domos de lava. El primer caso descrito es la erupción del Monte Pelée, en la isla francesa de Martinica, en 1902.

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