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Martínez-González: "Las dos teorías sobre el origen del virus están abiertas ahora mismo"
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CATEDRÁTICO DE EPIDEMIOLOGÍA

Martínez-González: "Las dos teorías sobre el origen del virus están abiertas ahora mismo"

Hace un año, hablar del 'accidente de laboratorio' equivalía a colocarse el gorro de papel de plata. Ahora, cada vez más nombres lo enuncian en voz alta. ¿Las pruebas? Son las mismas

Foto:  El epidemiólogo Miguel Ángel Martínez-González. (Planeta)
El epidemiólogo Miguel Ángel Martínez-González. (Planeta)

La hipótesis nula sobre el origen de la pandemia, es decir, aquella de la que se parte, es que en algún lugar de la provincia china de Hubei se produjo una zoonosis, es decir, que el virus saltó de un animal —aún por determinar— a los seres humanos. Sin embargo, prácticamente desde aquel momento surgió una teoría paralela de mil cabezas que apuntaba a la intervención humana, ya fuera intencional o por accidente, y más concretamente a la del Instituto de Virología de Wuhan.

Hace justo un año, enunciar esta posibilidad en voz alta resultaba conflictivo. Hoy en día, sin embargo, comienza a ganar peso la llamada 'hipótesis del laboratorio'. Ya no son blogs conspiranoicos sino medios tan importantes como el 'Washington Post', el 'Wall Street Journal' o el 'New Yorker' los que han puesto el foco. También el presidente Biden ha insistido en llegar hasta el final del enigma. Paradójicamente, las pruebas entonces y ahora son las mismas. Un puñado de sospechas y evidencias, algunas de peso, otras más anecdóticas. Pero nada concluyente.

Foto: Un guarda de seguridad trata de impedir al fotógrafo tomar imágenes del Instituto de Virología de Wuhan. (EPA)

Esta semana, la sospecha sobre el laboratorio chino aparece publicada en un nuevo libro, 'La sanidad en llamas' (Planeta, 2021), en que los hermanos Miguel Ángel y Julio Martínez-González, epidemiólogo y médico internista respectivamente, relatan a cuatro manos el año más difícil de sus carreras. Uno de los capítulos está centrado precisamente en el análisis de esta teoría alternativa sobre el origen del SARS-CoV-2.

Hablamos de ello con Miguel Ángel Martínez-González, especialista en medicina preventiva, catedrático de Salud Pública en la Universidad de Navarra, profesor visitante en Harvard, autor de varios manuales y cientos de trabajos académicos, centrados principalmente en el papel de la nutrición —concretamente, la dieta mediterránea— como defensa contra la enfermedad.

placeholder Miembros de la OMS, en un hospital de Wuhan. (Reuters)
Miembros de la OMS, en un hospital de Wuhan. (Reuters)

Su currículo, al igual que su capacitación para hablar de algo relacionado con la pandemia, es indudable. Sin embargo, cuando se habla de la hipótesis del laboratorio, el nivel de conocimientos es secundario, dado que todos vamos a acabar chocándonos con ese muro de cosas que se desconocen, o que quizás en China alguien sepa pero jamás revelará, sobre el origen del SARS-CoV-2.

PREGUNTA. ¿Qué haría falta para revertir esa hipótesis nula del origen natural del coronavirus?

RESPUESTA. Las dos hipótesis están abiertas ahora mismo. Creo que ha habido un cambio en un gran porcentaje de científicos durante los últimos dos meses. Antes, se veía como algo conspiranoico y totalmente infundado que se hubiera escapado de un laboratorio, mientras que ahora, a medida que pasan los días, se van sumando más pistas.

La prueba irrefutable vendría por dos cauces: primero, que alguien que estuviera dentro, un soplón o un 'whistleblower', sacase alguna prueba. Hasta ahora, la única persona que está haciendo esa tarea es Li-Meng Yan, la científica que huyó del laboratorio de Hong Kong a Estados Unidos y está activa. Ha sido ninguneada porque tampoco lo ha publicado en revistas científicas sino en 'pre-prints'. ¿La conoce, verdad?

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P. ¿Es la oftalmóloga?

R. Sí, ella fue oftalmóloga, pero llevaba tiempo trabajando en virología, es viróloga, y de hecho trabajaba en el laboratorio de la Organización Mundial de la Salud que había en Hong Kong. Ella tiene publicados, aunque no va de primera autora, artículos muy importantes en revistas como 'Nature' sobre coronavirus, no es ninguna pardilla.

P. Claro, ni siquiera ella tuvo acceso a pruebas tangibles. Por ejemplo, hace poco salió un informe de la Inteligencia de EEUU hablando de que varios trabajadores del Instituto de Virología de Wuhan sufrieron una enfermedad respiratoria, ¿pero cómo saber si era covid-19? Solamente ellos, si analizaron los casos, pueden saber a ciencia cierta si era una gripe o se contagiaron del coronavirus dos meses antes de los casos del mercado.

R. Hay una opacidad brutal de China con respecto a dar los datos, eso nadie lo niega. Por eso digo que una de las formas es a través de alguien de dentro, lo más cercano que tenemos es Li-Meng Yan, porque ella ha estado dentro y de hecho ha tenido que huir abandonando a su familia. Es una persona que conoce de primera mano mucho de lo que se estaba haciendo, porque hubo colaboración —esto está ya demostrado— entre personal del Ejército chino y personal del laboratorio. Tanto en Hong Kong como en Wuhan.

placeholder El catedrático Martínez-González. (Miguel Garrote)
El catedrático Martínez-González. (Miguel Garrote)

Esto no descarta la hipótesis nula, repito que hay que darle bastante credibilidad a la hipótesis natural, esto está abierto también. Pero, claro, en la medida en que Li-Meng Yan y otros vayan presentando pruebas, también desde el punto de vista de la secuencia genética o de la secuencia de aminoácidos del virus, y parezca que es muy poco probable que eso haya salido naturalmente... pues nos lleva a la otra forma de desmontar la hipótesis nula: que se junten tantas casualidades muy poco probables que no sea posible mantener esa hipótesis, porque su probabilidad sería bajísima. Así es como se funciona en ciencia. Ahora mismo van saliendo una serie de datos como lo de los tres investigadores que trabajaban en coronavirus que fueron ingresados en noviembre.

P. ¿Qué otras cosas le hacen sospechar?

R. Siempre me ha llamado la atención que en China no se declarase que había transmisión de persona a persona hasta el 21 de enero de 2020, cuando tenían ya montones de casos y no era posible que se hubiesen contagiado en el mercado de animales. Esto lo ha dicho nada menos que el antiguo director de los CDC de Atlanta, Robert Redfield, que hablaba con su homólogo en los CDC chinos y se extrañaba de que no le comentara lo de la transmisión persona-persona. Luego han aparecido documentos de los institutos nacionales de Salud americanos que dicen que a Peter Daszak, que tenía una organización llamada EcoHealth Alliance que colaboraba con el laboratorio de Wuhan, le retiran la financiación en julio del año pasado hasta que no aparezca Huang Yanling, la investigadora china que se decía podía ser la paciente cero y desapareció. De pronto, todos sus archivos fueron borrados.

Ninguna de estas pruebas por sí sola es definitiva, pero se van sumando más y más. También hay servicios de Inteligencia que hablan del acúmulo de coches en los hospitales de Wuhan a finales del año pasado.

Foto: (Foto: Reuters)

P. ¿Cómo ve la investigación del virus desde el punto de vista genético, de su secuenciación? Muy al principio de la pandemia ya se publicó que no podía haber sido creado en un laboratorio, pero ¿puede extraerse alguna pista más de aquí?

R. Bueno, hace unos días, el 'Daily Mail' anunció que había dos virólogos ilustres, Angus Dalgleish y Birger Sørensen, que habían analizado con mucho detalle toda la secuencia de aminoácidos de la parte que une el virus a los receptores.

P. La famosa espícula.

R. Sí, pues ahí había cuatro aminoácidos con carga positiva seguidos, uno tras otro. Esto pasa como con los imanes, que si fueran de carga positiva se repelerían, por lo que es muy difícil que esto se produzca de manera natural. Eso está pendiente de publicación, aparecerá en unos días y, como digo, son científicos ilustres. Pero hay una inmensa mayoría de virólogos que afirman que es natural.

P. Bueno, es que el 'Daily Mail' es... hará falta algo un poquito más... revisado por pares, ¿no?

R. El 'Daily Mail' es muy escandaloso, pero se suele cubrir bien las espaldas y cuando dice algo así suele estar protegido contra cualquier demanda. En cualquier caso, la virología no es mi tema, yo soy epidemiólogo. Tengo gran respeto a los CDC de Atlanta y a su exdirector, que dijo que incluso había recibido amenazas de muerte por decir que era posible que el virus hubiera salido de un laboratorio. A mí eso me hace dudar del relato oficial, porque aquí, lógicamente, lo que se mueve es de una importancia monstruosa. Y como tenemos precedentes de escapes de virus en China o documentación de que el laboratorio no cumplía las medidas de seguridad... Todo eso a uno le hace dudar, pero hay que tentarse mucho la ropa antes de darlo como definitivo.

Foto: Mercado de pescado en Wuhan. (Reuters)

P. Cuando la gente lee "el virus escapó de un laboratorio", tiende a hacerse una idea peliculera: un frasco que se rompe, un murciélago que muerde... Pero podría haber otras formas de exponerse a un virus sin que las medidas de seguridad se quebranten, por ejemplo, en una expedición o un trabajo de campo. ¿Cómo ve este asunto?

R. Hay muchas posibilidades de que esto suceda. Llama mucho la atención que la pandemia haya tenido su epicentro justo al lado del único laboratorio de máxima seguridad que hay en China y que además es el laboratorio del mundo donde más se trabajaba con coronavirus procedentes de murciélagos. Por otro lado, los murciélagos están a mucha distancia, a cientos de kilómetros al sur, y por el otro la mayor parte en noviembre o diciembre están hibernando, no están volando por allí.

"Llama la atención que la pandemia haya tenido su epicentro justo al lado del único laboratorio de máxima seguridad que hay en China"

¿Cómo puede ser el origen en laboratorio? Bueno, es complicado ir cada día a trabajar y ponerse el traje de astronauta, la campana, la presión negativa. Puede llegar un momento en que la gente se relaje al ponerse la mascarilla o en el momento en que se toman muestras. Y puede haber accidentes, que un traje se rompa o algo caiga al suelo, es decir, se estaba trabajando con algo muy peligroso, porque lo que es evidente es que se realizaban experimentos de ganancia de función: hacer que los virus avancen en su poder infeccioso o de generar enfermedad. Esto tiene su sentido desde el punto de vista científico, porque ver cómo el virus se comporta ofrece la oportunidad de desarrollar vacunas, pero es polémico. De hecho, hubo una moratoria de Estados Unidos en 2014 para este tipo de experimentos, pero los que se realizaban en Wuhan pasaron esta restricción por la mínima.

P. Hace un año, ver a científicos decir lo que usted está diciendo ahora era muy inusual. ¿Cree que la salida de Trump y que el hecho de que el ambiente se relajara un poco han propiaciado que muchos, incluso investigadores de alto nivel, se hayan animado a hablar?

R. Creo que han pasado varias cosas para que esto cambie. Ha habido una serie de científicos importantes que han dado notoriedad al tema. El citado Redfield o, por ejemplo, Ralph Baric, de la Universidad de Carolina del Norte y que solía firmar artículos con Zheng-Li Shi, también conocida como 'Lady Murciélago', fue uno de los firmantes de aquella carta en 'Science' que pedía investigar a fondo el origen del virus. Es decir, se ha pasado al otro bando.

placeholder El doctor, en una imagen promocional. (Miguel Garrote)
El doctor, en una imagen promocional. (Miguel Garrote)

Por otro lado, el problema que denunciamos en el libro, que es la politización de todo, ha afectado también al origen del coronavirus. Que Donald Trump, con un gran sector de la población y los medios en su contra, y que ha metido mucho la pata al hablar de la pandemia, vaya y diga que esto surgió en un laboratorio de Wuhan, en seguida eso desacredita la teoría. Y si alguien se atrevía a decir esto mismo, se le encasillaba políticamente diciendo que iba en la línea de Trump.

P. ¿Le mira raro algún compañeros cuando cuestiona todo esto?

R. Alguien me puede ver a mí y decir "este es un tío de derechas porque está en una universidad del Opus y por eso dice lo de Donald Trump". Esto es lo que queremos cargarnos con el libro. Miren, dejen de aplicar etiquetas políticas a la gente. Yo trabajo en una universidad privada y el coautor del libro es mi hermano, que trabaja en la sanidad pública, la defiende y encima es representante de UGT. Lo único que pretendemos con el libro es hacer un homenaje a los sanitarios y a la ciencia, y ya es hora de hablar científicamente de este tema y ponerlo todo sobre la mesa.

Por ejemplo, después de revisar 80.000 modelos animales posibles, no se ha encontrado ningún animal donde ese virus esté presente. No se une a sus receptores.

Foto: Una colonia de murciélagos en México. (EFE)

P. En visones sí, ¿no? De hecho, tiene sentido porque el huésped del SARS de 2003 fue la civeta.

R. Hubo visones en Holanda, en Dinamarca, en Galicia... Y hubo transmisión sobre todo de hombres a visones, pero no se ha demostrado que sea el origen de brotes.

Aquí no se ha encontrado el modelo. En el SARS-CoV-1, fue la civeta, y en el MERS, fue el dromedario. Aquí se ha buscado mucho, pero no se ha ubicado a ese huésped intermedio, y después está todo el oscurantismo que rodea a esa expedición de la OMS que viajó a China. Estados Unidos dijo que tenía que haber alguien norteamericano, mandaron a tres personas y al final la OMS dijo que no, que tenía que ir Peter Daszak, que estaba implicado en la carta de 'The Lancet' que defendía a los profesionales chinos y en la financiación del Instituto de Wuhan. Eso es muy llamativo.

P. Ya, ya. Bueno, entonces usted como científico prefiere no decantarse, ¿no? Se mantiene escéptico ante ambas teorías.

R. Sí, sí, sí, sí. Sí. Lo que pasa es que como fundamentalmente solo se ha hablado de la teoría animal, ahora hay que analizar con mucho detalle todos los datos que estamos teniendo sobre la posible alternativa. Hasta que no se analicen bien, y como decimos en el libro, China es inocente mientras no se demuestre lo contrario.

La hipótesis nula sobre el origen de la pandemia, es decir, aquella de la que se parte, es que en algún lugar de la provincia china de Hubei se produjo una zoonosis, es decir, que el virus saltó de un animal —aún por determinar— a los seres humanos. Sin embargo, prácticamente desde aquel momento surgió una teoría paralela de mil cabezas que apuntaba a la intervención humana, ya fuera intencional o por accidente, y más concretamente a la del Instituto de Virología de Wuhan.

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