¿se fugó el covid-19 de un laboratorio chino?

"Cada vez estamos oyendo más esa historia": Trump y el origen del coronavirus en Wuhan

Cuando el presidente de EEUU dice que su Gobierno está investigando algo, es noticia. Y Trump asegura que su Administración valora que el Covid-19 surgiera de un laboratorio por error

Foto: Trump, en la conferencia de prensa diaria sobre el coronavirus. (Reuters)
Trump, en la conferencia de prensa diaria sobre el coronavirus. (Reuters)

Este es el verdadero pistoletazo de salida de lo que está por venir: “Nuestras fuentes le están diciendo a Fox que el Gobierno de EEUU tiene una alta confianza en que el coronavirus salió de un laboratorio de virología en Wuhan. Una becaria se infectó, infectando a su vez a su novio… ¿Se corresponde con lo que ha escuchado?”. El periodista de Fox News John Roberts interpela al presidente Donald Trump el pasado miércoles, durante la rueda de prensa diaria en la Casa Blanca. La pregunta no es inocente. La respuesta de Trump, tampoco: “Estamos oyendo esa historia más y más cada vez. Estamos haciendo un examen muy conciso de esta horrible situación”.

Obviamente, cuando un presidente de una nación como Estados Unidos dice que su Gobierno está investigando 'algo', ese 'algo' será noticia. En el momento de escribir estas líneas, medios como 'The New York Times' siguen ignorando una historia que probablemente consideran absurda, mientras que otros como 'The Washington Post' han optado por comentarla con bastante escepticismo. Pero este jueves, la web de CNN destacaba en su portada este artículo que otorgaba peso a los comentarios del presidente: “EEUU explora la posibilidad de que el coronavirus empezase en un laboratorio chino y no en un mercado”. La pregunta inevitable ahora es: ¿hay algo de verdad en todo ello, o se trata simplemente de un gigantesco esfuerzo por parte de la Administración Trump de culpar a China por la pandemia?

Volvamos al principio. La historia original de Fox News no deja lugar a dudas sobre sus intenciones: “Fuentes creen que la epidemia de coronavirus se originó en un laboratorio de Wuhan como parte de los esfuerzos de China por competir con EEUU”, dice el titular. El artículo aclara que la intención de los responsables del laboratorio habría sido “demostrar que sus esfuerzos por identificar y combatir los virus son iguales o mayores que las capacidades de Estados Unidos”, y que este podría haber sido “el encubrimiento gubernamental más costoso de todos los tiempos”, según una fuente de la cadena ultraconservadora.

Las pistas que refuerzan esta tesis

Pero hay más. Durante la rueda de prensa del miércoles, Trump afirmó haber hablado por teléfono con Xi Jinping al principio de la crisis acerca de los “laxos protocolos de seguridad que habían sido reportados por el Departamento de Estado desde la embajada [de EEUU] en Pekín”. Una historia que el periodista de investigación Josh Rogin ya había publicado dos días antes en las páginas de 'The Washington Post', donde reveló la existencia de al menos dos cables enviados por diplomáticos estadounidenses destacados en China, en los que expresaban su preocupación por los estándares de seguridad del Instituto de Virología de Wuhan (WVI) tras haberlo visitado en 2018.

"Cada vez estamos oyendo más esa historia": Trump y el origen del coronavirus en Wuhan

Horas después de la rueda de prensa, el secretario de Estado Mike Pompeo insistió en otra entrevista en que el Instituto de Virología está apenas a unos cientos de metros del mercado donde inicialmente se atribuyó el origen de la epidemia. “Realmente, necesitamos que el Gobierno chino se abra” y ayude a explicar “exactamente cómo se expandió el virus”, afirmó Pompeo. “El Gobierno chino tiene que ser honesto”, insistió.

La hipótesis que se maneja es, al menos, plausible: que el virus 'se fugara' por accidente de un laboratorio de Wuhan

Teorías de la conspiración y disparates aparte —como los que afirman, sin evidencia alguna, que el virus del SARS-CoV-2 es en realidad un arma biológica—, la hipótesis que se maneja es, al menos, plausible: que el virus 'se fugara' por accidente de un laboratorio de Wuhan donde se estudia la transmisión de murciélagos a humanos, notorio por la ligereza con que se aborda la protección de sus empleados. En este escenario, un trabajador se habría infectado por error, sacando el patógeno fuera de la instalación y contagiando a su entorno cercano. Esta es la versión alternativa del origen del estallido.

Uno de los cables revisados por Rogin dice: “Durante las interacciones con los científicos del laboratorio WVI, [los representantes estadounidenses] indicaron que el nuevo laboratorio tiene una seria carencia de técnicos con formación adecuada y de los investigadores necesarios para operar con seguridad este laboratorio de alta contención”.

¿Intoxicación política?

No obstante, algunos elementos inducen a la cautela. El propio artículo de CNN es revelador: “Funcionarios de inteligencia y de seguridad nacional de EEUU dicen que el Gobierno estadounidense está evaluando la posibilidad de que el nuevo coronavirus se originase en un laboratorio chino en lugar de en un mercado”, dice el primer párrafo. Es decir, las fuentes de la cadena simplemente confirman que la Administración está examinando las alegaciones. Pero puntualizan: la comunidad de inteligencia está también explorando un abanico de otras teorías sobre el origen del virus, como es típico en todos los incidentes de alto perfil. Las fuentes insisten en que es prematuro sacar conclusiones y el artículo aclara que “la teoría ha sido promovida por partidarios del presidente, incluyendo algunos congresistas republicanos, deseosos de desviar las críticas por el manejo de la pandemia por parte de Trump”.

En realidad, la idea ni siquiera es nueva. Algunos aliados políticos de Trump, como el senador republicano por Arkansas Tom Cotton, llevan voceándola desde hace dos meses. “No sabemos dónde se originó [el virus], y tenemos que llegar al fondo de todo esto. También sabemos que solo a unas pocas millas de ese mercado de comida está el único superlaboratorio de bioseguridad de nivel 4 que investiga enfermedades infecciosas en humanos”, declaró en una entrevista con Fox News el 16 de febrero.

Pero la que entonces fue descrita como una teoría descabellada empieza a ser ahora abrazada por un espectro cada vez mayor del ‘establishment’ republicano. El propio jefe de las fuerzas armadas estadounidenses, el general Mark Milley, tuvo que hacer frente a esta pregunta a principios de esta misma semana. “En este punto [la información], no es concluyente, aunque el peso de la evidencia parece indicar [un origen] natural, pero no lo sabemos con certeza”, dijo Milley.

Cabe preguntarse cómo obtuvo Rogin, justo ahora, esos cables del Departamento de Estado de hace apenas dos años: ¿se trata de una filtración desinteresada de un diplomático preocupado por sus posibles implicaciones, o hay un intento de intoxicación política? Y no deja de ser notorio que Trump, que es famoso por no leer jamás nada, sea sin embargo consciente de la existencia de esos cables.

Seis días de silencio

Otros aspectos tampoco cuadran con esta narrativa. El miércoles, la agencia Associated Press desveló en exclusiva, a partir de documentos gubernamentales internos chinos, que las autoridades de China esperaron seis días antes de tomar medidas desde el momento en que se cobró conciencia de que se estaba ante una potencial epidemia de graves consecuencias. Y aunque esto apuntala la cuestión de la irresponsabilidad china en el asunto, no parece probable que ese hubiese sido el ‘modus operandi’ de los jerarcas locales del Partido Comunista chino en Wuhan en caso de una brecha de seguridad en su laboratorio.

Estas afirmaciones, además, ocurren en un momento en que la Administración Trump está poniendo toda la carne en el asador por responsabilizar a China de la pandemia. En apenas cinco días, Trump ha acusado a China de engañar al mundo, ha cortado la financiación de la Organización Mundial de la Salud por su supuesto sesgo prochino, e incluso ha acusado a 'Voice of America' (un medio teóricamente gubernamental, pagado con el presupuesto estatal estadounidense) de “promover la propaganda china”.

Mientras tanto, los partidarios del presidente empiezan a movilizarse para dar solidez a este relato. “China ha estado mintiendo y haciendo todo lo posible para encubrir la expansión del Covid-19 en su país (…). El presidente Trump siempre ha sido duro con China, pero no puede hacer que responda por esto él solo”, se leía un correo electrónico de recaudación de fondos enviado este martes por el equipo de campaña de Trump. Por su parte, el senador republicano Josh Hawley ha presentado un proyecto de ley que permitiría abrir litigios contra el Gobierno chino ante tribunales estadounidenses si se determina que ocultó información relativa al virus.

La reelección de Trump y China

El propósito de estas iniciativas es transparente para muchos observadores. “Los republicanos están aumentando sus esfuerzos por pintar China como el villano en la pandemia del coronavirus, tratando de desviar las culpas a medida que el presidente Donald Trump se enfrentaa a críticas cada vez mayores por su manejo de la crisis que ha bloqueado la economía estadounidense”, escribe Bloomberg. “La Administración Trump, el presidente y sus aliados necesitan y van a apostarlo todo a la idea de que China es un mal actor que con sus mentiras y su encubrimiento desató esto sobre el mundo y lo hizo exponencialmente peor”, afirma Scott Jennings, un estratega republicano que trabajó en cuatro campañas presidenciales, en el mismo artículo.

El coronavirus, de hecho, no es la única arma de su arsenal ante la opinión pública. El miércoles, el 'Wall Street Journal' desveló que la Administración Trump se prepara para hacer público un informe acusando a China de estar llevando a cabo pruebas nucleares secretas de baja intensidad, pese a las promesas chinas de estricta adhesión al tratado global que las prohíbe. Una acusación que reforzaría el argumento de que Pekín no es un actor internacional de confianza.

De nuevo, igual que con la posible fuga accidental del laboratorio de Wuhan, puede ser cierto. El problema es que, ante la falta de evidencias sólidas, por ahora lo único que tenemos es la palabra del Gobierno de un presidente que ha dicho más de 18.000 mentiras o falsedades desde su investidura y cuya supervivencia política depende de que los votantes estadounidenses crean que China, y no su Administración, es la causa de la pesadilla médica por la que atraviesa su país.

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