El epidemiólogo que predijo el covid

"Los colegios no pueden abrir si hay más de 25 casos diarios por 100.000 habitantes"

En 2003, Osterholm fue el encargado de estudiar el brote de SARS detectado en Canadá. Ya entonces alertó del riesgo de una pandemia global y 17 años después su predicción se ha cumplido

Foto: Michael T. Osterholm. (University of Minnesota)
Michael T. Osterholm. (University of Minnesota)

Cuando en 2003 el epidemiólogo Michael T. Osterholm (Iowa, 1953), uno de los mayores expertos mundiales en la materia y que en la actualidad trabaja en la Universidad de Minnesota, estudió el primer brote de SARS que se detectó en Canadá y que había sido importado desde la provincia de Cantón advirtió: "Lo que ha sucedido podría volver a ocurrir si uno de esos virus presentes en murciélagos infectara a un ser humano, muy probablemente mediante otro animal infectado. No podemos dar por muerto el virus SARS ni por un instante". Casi 17 años después, de manera profética, la pandemia del nuevo coronavirus o SARS-CoV2 asola el mundo entero y ya deja más de 20 millones de contagiados y casi 750.000 víctimas mortales.

“El SARS y el MERS (Síndrome respiratorio por coronavirus de Oriente Medio en 2012) fueron suficientes advertencias en sí mismos. Se han producido pandemias a lo largo de la historia y hay muchas razones científicas para creer que continuarán haciéndolo”, vuelve a alertar ahora y lanza la pregunta: “Si son inevitables, causan daños horribles y se cobran miles de vidas, ¿no deberíamos estar preparados?”. Ahora, junto al autor estadounidense Mark Olshaker, que colabora frecuentemente con el FBI, ha reeditado y actualizado el libro ‘La amenaza más letal’, ya publicado en 2017 y en que relata cómo los gérmenes se iban a convertir en el mayor enemigo para la defensa nacional de los países.

PREGUNTA. ¿Por qué la OMS esperó al 11 de marzo para declarar el coronavirus pandemia global? ¿En qué medida cree que esto afectó a la expasión de enfermedad?

RESPUESTA. Creemos que existía evidencia para que la OMS hubise declarado la pandemia antes. Es difícil medir los efectos específicos, pero es posible que varias naciones pudieron haber respondido antes con pruebas y rastreo de contactos, lo que podría haber provocado una expansión limitada.

La OMS es eficaz en ciertas tareas, como la vigilancia, la coordinación y el suministro de información. Nos gustaría verla con una labor más efectiva, como lo fue en la década de 1960 cuando lideró el esfuerzo para erradicar la viruela, pero es difícil con tantos actores internacionales involucrados.

Si China hubiera declarado el brote de coronavirus al comienzo en vez de negarlo habría ayudado mucho

P. ¿Cree que se podría haber frenado la transmisión si hubiéramos reaccionado antes?

R. Si China hubiera declarado el brote al principio en vez de negarlo habría ayudado mucho. Pero una vez que se detectó, cada país tenía la responsabilidad de tratar de controlarlo. Claramente, algunas naciones lo hicieron mejor que otras.

P. Después del Ébola, del Zika, VIH… ¿Por qué aún no estamos preparados para este tipo de enfermedades?

R. Todo el enfoque de las epidemias y de las pandemias es incorrecto. En lugar de esperar que no suceda o ignorarlo hasta que ocurra, creemos que los gobiernos deberían considerarlo parte de la defensa nacional. Todos gastamos miles de millones en defensa contra enemigos humanos y esperamos que no pase nada. Pero la amenaza de los enemigos microbianos es mucho más grave y supone un peligro mucho mayor para la seguridad nacional de los países. Por lo tanto, los recursos deben desplegarse con anticipación, en términos de cadena de suministro, medicamentos y suministros médicos, e investigación. Así, cuando una pandemia amenace, pueda mitigarse antes de que se descontrole. Los economistas nos han demostrado que los costes de una pandemia son mucho más altos que los costes de prepararse con anticipación para mitigarla.

'La amenaza más letal', de Michael T. Osterholm y Mark Olshaker.
'La amenaza más letal', de Michael T. Osterholm y Mark Olshaker.

P. En junio se publicó un informe en la revista 'Nature' que señalaba que el confinamiento estricto había evitado alrededor de 3,1 millones de muertes en toda Europa. ¿Cree que esta medida tan drástica pudo ser evitada?

R. Se ha demostrado que los confinamientos estrictos reducen la transmisión de virus. Por supuesto, esto no se puede hacer indefinidamente, por lo que debe hacerse de manera "inteligente", es decir, adaptar las acciones a las condiciones de cada país o región geográfica. El problema que tuvimos en los Estados Unidos, por ejemplo, es que no mantuvimos las restricciones el tiempo suficiente. La gente vio algunos progresos y concluyó que la amenaza había terminado aunque los expertos sabíamos que no era cierto.

Otra medida que podría haber sido útil hubiera sido que los gobiernos y los científicos hubieran tomado en serio la epidemia inicial de coronavirus, SARS, y que hubieran comenzado a tratar de desarrollar plataformas de vacunas y contramedidas médicas. Si eso hubiera sucedido, no estaríamos tan lejos ahora de conseguir una vacuna y podríamos haber evitado esta horrible cantidad de casos y muertes.

P. Al comienzo de la pandemia, se barajaba la posibilidad de que el coronavirus mejorase con las temperaturas más altas y con la llegada del verano.

R. A diferencia de la gripe, en la que se basaron esas estimaciones, el covid-19 no parece verse afectado por el clima cálido o la geografía. Este virus es más como un incendio forestal que seguirá ardiendo mientras tenga combustible. En este caso, los seres humanos son ese combustible que necesita para mantener la llama. Lo único que lo detendrá es la inmunidad colectiva, transmitida cuando el 50-70% de la población haya sido infectada o cuando hay una vacuna efectiva y ampliamente disponible.

P. Usted explicó ya en la primera edición de libro que la trasmisión de la próxima pandemia iba a ser parecida a la de una gripe.

R. Nadie podía haber predicho que este coronavirus o cualquier otro microbio se convertiría en una pandemia, y eso nos incluye a nosotros. Lo que sí sabíamos al estudiar la salud pública y la historia de los brotes de enfermedades infecciosas era que una pandemia era inevitable en algún momento en el futuro. Y no fue difícil darse cuenta de que la forma más fácil de propagación de microbios es a través de la transmisión respiratoria, ya que todos tienen que respirar. Es por eso que nos preocupamos tanto por las nuevas cepas de gripe y es por eso que todavía creemos que una futura pandemia será aún peor que la actual del covid-19. Será de intensidad similar a la gripe de 1918-20 que mató a 100.000.000 personas en un mundo con aproximadamente una cuarta parte de la población actual.

Este virus no se ve afectado por el calor. Es como un incendio forestal que seguirá ardiendo mientras tenga combustible

Además de eso, ahora tenemos viajes aéreos, más de mil millones de cruces fronterizos internacionales al año, una cadena de suministro y un sistema de entrega interconectados internacionalmente que invaden hábitats naturales que son reservorios de enfermedades infecciosas desconocidas, megaciudades del mundo en desarrollo sin una vivienda adecuada, saneamiento y nutrición. Además de millones de personas que viven en estrecha proximidad con aves y cerdos domésticos. Esto provoca un tazón de mezcla genética perfecto. Si bien enfermedades como el Ébola y el SIDA son aterradoras y mortales, son relativamente difíciles de transmitir en comparación con los virus del coronavirus y la gripe. Intenta imaginar si el Ébola y el VIH se propagan por la vía respiratoria. La civilización tal como la conocemos probablemente habría desaparecido ya.

P. ¿Está de acuerdo con la OMS al comparar el covid-19 con el VIH porque es algo que nunca va a desaparecer?

R. En ese sentido sí estamos de acuerdo. Una vez que se introduce una enfermedad infecciosa en la población humana, es muy difícil deshacerse de ella y para nosotros el VIH es un buen ejemplo. La única enfermedad mortal que hemos podido eliminar hasta ahora ha sido la viruela y eso requirió un esfuerzo de cooperación mundial y solo fue posible porque la viruela no tiene huésped o reservorio animal. Todavía estamos tratando de eliminar la poliomielitis y la malaria, pero siguen siendo un riesgo en ciertas partes del mundo.

Esperamos que una vacuna nos pueda proteger contra el SARS-CoV-2 y enfermedades similares en el futuro, pero en este momento no lo sabemos. Es probable que, al igual que la gripe, este coronavirus evolucione a una enfermedad estacional o de años. Queda por ver si necesitaremos una nueva vacuna cada año como pasa con la gripe. Debemos ser lo suficientemente humildes como para admitir que hay muchas cosas sobre este virus que aún no entendemos.

Debemos ser lo suficientemente humildes como para admitir que hay muchas cosas sobre este virus que aún no entendemos

P. Su experiencia como epidemiólogo comenzó con los primeros casos de VIH en EEUU. ¿Qué similitudes encuentra entre ese periodo histórico y el que estamos viviendo con el coronavirus?

R. Una de las principales similitudes entre los dos brotes ha sido la sensación de negación de que era una amenaza seria al comenzar. Con el SIDA también había una sensación entre muchos de que se trataba de una enfermedad homosexual y, por lo tanto, las personas heterosexuales no tenían que preocuparse por eso, lo cual fue un error. Hoy en día, muchas personas consideran que el covid-19 es una enfermedad solo de ancianos y enfermos, lo que también es un error.

Sin embargo, un parecido positivo es que en ambos casos se realizaron enormes esfuerzos científicos para encontrar tratamientos. Aunque nunca se ha desarrollado una vacuna eficaz contra el VIH, ahora es una enfermedad manejable a través de tratamientos farmacéuticos. Esperamos que el SARS-CoV-2 resulte susceptible a una vacuna y que se desarrollen otros tratamientos para mitigar los efectos en las personas infectadas.

P. ¿Hasta qué punto cree que las autoridades han tenido que improvisar en esta pandemia? Usted explica en su libro que durante una crisis las decisiones adecuadas se basan en informaciones inadecuadas…

R. Tenemos que aceptar el hecho de que en la mayoría de las situaciones de crisis no comenzamos con toda la información que necesitamos y, por lo tanto, las decisiones se basan solo en la información disponible. Un buen líder dirá la verdad y dará seguridad basada en la realidad. Él o ella debe admitir lo que aún no se sabe y luego decirle al público lo que se está haciendo para averiguarlo.

Michael T. Osterholm (i) y Mark Olshaker (d).
Michael T. Osterholm (i) y Mark Olshaker (d).

P. Pero algunos gobiernos han optado por ocultar información sensible para que no cundiera el pánico…

R. Decir la verdad a la población siempre es la mejor opción. Hay menos pánico y un comportamiento más racional cuando las personas realmente saben a qué se enfrentan.

P. ¿Cómo ha afectado el modelo de demanda JIT (Just-in-Time, en inglés, y justo ahora, en su traducción) en la expansión del coronavirus?

R. Los problemas del modelo de cadena de suministro Just-in-Time en el mundo se vuelven evidentes en una pandemia cuando se corta la cadena de suministro, hay más demanda de la que se puede satisfacer y todos quieren la misma cosa al mismo tiempo. Para artículos críticos como medicamentos y suministros médicos, nos gustaría ver que la producción y la fabricación estén mucho menos concentradas de lo que están ahora.

La entrega justo a tiempo puede ser el modelo más económico en tiempos normales, pero se desmorona en cualquier crisis. Nos asusta que muchos de los medicamentos genéricos que salvan vidas de los que todos dependemos se fabrican solo en China y/o India. Esto no solo puede ser un problema estratégico en el caso de un conflicto internacional, sino que si se cierra una instalación de fabricación concentrada, los efectos para el mundo pueden ser devastadores.

Decir la verdad a la población siempre es la mejor opción. Hay menos pánico y un comportamiento más racional

P. ¿Qué es más peligroso hoy en día: una pandemia o una tercera Guerra mundial? ¿Se podría decir que los virus son el gran peligro del siglo XXI?

R. A falta de un conflicto termonuclear mundial o los efectos a largo plazo del cambio climático, creemos que una pandemia del tipo de gripe de 1918 es la mayor amenaza que el mundo enfrenta actualmente. Desde el 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos ha gastado innumerables miles de millones de dólares en la lucha contra el terrorismo, sin embargo, no existe la posibilidad de que un acto terrorista pueda cerrar una sociedad. El nuevo coronavirus hizo exactamente eso en cuestión de semanas.

P. En su libro habla de las posibles consecuencias del coronavirus en los gobiernos inestables, como actos terroristas o anarquismo. ¿Cree que estamos cerca de que ocurra algo semejante?

R. Esto es difícil de predecir, pero hemos visto a lo largo de la historia que cada vez que la civilización se derrumba, a menudo sigue un conflicto violento. Hay pocos factores que pueden desestabilizar una sociedad de manera más eficiente que una pandemia.

¿Podría haber 'escapado' de un laboratorio? Posiblemente. Pero habría estado allí para ser estudiado, no como arma

P. Como experto también en bioterrorismo, ¿qué credibilidad le da a la teoría de Donald Trump sobre la creación del covid-19 en un laboratorio en Wuhan?

R. Estas teorías de conspiración no tienen validez. ¿Podría haber 'escapado' de un laboratorio? Posiblemente. Pero habría estado allí para ser estudiado, no para ser desarrollado como arma biológica. Hay candidatos a armas biológicas mucho más eficientes que el coronavirus, que como ya hemos visto es muy difícil de controlar.

P. ¿Y en cuanto a una posible vacuna?

R. Somos optimistas. Es posible que una vacuna pueda estar disponible dentro de un año más o menos, aunque eso no es seguro, ni podemos saber de antemano qué tan efectiva será. Las vacunas contra la poliomielitis y el sarampión son altamente efectivas, mientras que contra el virus de la gripe no lo es. Es por eso que es tan importante conseguir una vacuna universal contra la gripe. Literalmente, podría salvar al mundo.

P. ¿Cómo ve la situación en España?

R. Por lo que sabemos, España tomó medidas firmes y responsables para tratar de frenar la propagación del virus. Pero ahora, como muchos otros países, tiene dificultades para mantenerlo contenido. Probablemente será necesario examinar la situación región por región y confinar nuevamente. Somos conscientes del dolor económico y social que esto causará, pero el costo de no hacer nada probablemente sería mucho mayor.

P. El curso escolar se retoma a partir de septiembre y, analizando esta situación, científicos de la Universidad de Granada publicaron un informe hace unos meses en el que explicaban que con solo dos días que los pequeños pasasen en generaban hasta 800 contactos. ¿Cómo se puede controlar esto en plena pandemia?

R. Estamos lidiando con los mismos problemas en los Estados Unidos. Creemos que si hay más de 25 casos nuevos diarios por cada 100.000 habitantes, no hay forma de abrir escuelas de manera segura. Por otro lado, si hay cinco o menos casos en una región por cada 100.000 habitantes, si los números han estado disminuyendo durante dos semanas y si hay capacidad hospitalaria adicional disponible, puede ser razonable abrir escuelas. No obstante, todavía habrá cierta propagación y enormes desafíos en términos de distanciamiento físico, comidas, etc.

Si hay más de 25 casos nuevos diarios por cada 100.000 habitantes, no hay forma de abrir escuelas de manera segura

Y aunque no sabemos cuán infecciosos son los niños, existe el riesgo de que puedan llevar el virus a casa y transmitirlo a los adultos. Desafortunadamente, en la actualidad, no existe una solución perfecta para este desafío y la única protección es el aislamiento, que, como hemos dicho, trae sus propios problemas. Todo esto pone de relieve cómo una pandemia afecta a todos los aspectos de la vida moderna y por qué debemos hacer todo lo posible para mitigar los futuros.

P. ¿Qué podemos aprender de esta pandemia a nivel geopolítico?

R. Que todo el mundo está en esto junto, que debemos ser responsables los unos de los otros, y que tenemos que planificar y prepararnos para una pandemia aún mayor, o el mundo entero sufrirá por nuestra inacción.

No podemos evitar que ocurran pandemias, pero podemos mitigar sus efectos mediante la planificación, la preparación y la asignación de recursos suficientes. Sabemos que hacer. La pregunta es si tenemos la voluntad nacional e internacional para hacerlo.

P. ¿Cree que el coronavirus cambiará la vida de las personas para siempre?

R. Lo que esperamos que suceda es que las personas se den cuenta de que las amenazas microbianas son graves y pueden detener nuestra forma de vida muy rápidamente. Esperamos que así estén dispuestas a planificar contramedidas y dedicar los recursos necesarios para enfrentar futuras pandemias, que ya sabemos que vendrán.

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