¿POR QUÉ SER MALOS NOS HACE SENTIR BIEN?

Nuestro cerebro está orientado al pecado (ya tienes a quién echarle la culpa)

Diversos estudios científicos explican de dónde provienen estos comportamientos y nos ayudan a entender por qué continuamos llevándolos a cabo

Foto: 'La mesa de los pecados capitales', de El Bosco.
'La mesa de los pecados capitales', de El Bosco.
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Lujuria, pereza, gula, ira, envidia, avaricia y soberbia son los siete pecados capitales que, alguna vez que otra, hemos cometido como humanos. Diversos estudios señalan que el cerebro obtiene recompensas al pecar, por lo que ¿podemos expiar la culpa y echarle la culpa a este órgano?

¿Por qué ser malos nos hace sentir bien? Los científicos están explicando de dónde provienen estos comportamientos y nos ayudan a entender por qué continuamos llevándolos a cabo e, incluso, celebrándolos.

Técnicas de vanguardia como la resonancia magnética funcional, que destacan las áreas metabólicamente activas del cerebro frente a determinadas acciones, permiten a los neurocientíficos investigar la biología que hay detrás de los pecados.

Lujuria

Un estudio demostró que, ante el visionado de películas eróticas, la resonancia resultante reflejaba que el sistema límbico, encargado de procesar respuestas fisiológicas frente a estímulos, se activaba porque veíamos algo que nos gustaba. Se estimulan bastantes regiones cerebrales asociadas con la recompensa, la interpretación sensorial, el estímulo y el procesamiento visual.

Es posible determinar si un hombre se excita con solo mirar un escáner cerebral, en las mujeres no es tan fácil

Las respuestas son tan únicas y distintivas que, en el contexto de un experimento, es posible determinar si un hombre se excita con solo mirar un escáner cerebral. Las mujeres muestran una respuesta menos espectacular, según señala a Discover Magazine Adam Safron, de la Universidad Northwestern, y no está claro exactamente por qué. Otros estudios afirman, no obstante, que la lujuria está en nuestros genes, ya que es la naturaleza la que nos orienta a la procreación.

Pereza

La pereza está relacionada con la escasez de alimentos y la evolución. Según Safron, nuestros primeros antepasados "nunca sabían cuándo volverían a ingerir una comida sustanciosa. Así que, si era posible, descansaban. Las calorías que no se quemaban se usaban para procesos corporales de crecimiento o de recuperación". Así, el cerebro tiene ese deje evolutivo de "premiarnos" por no hacer nada.

Gula

La gula también está relacionada con la citada escasez de alimento y la naturaleza se encargaba de gratificar al ser humano cuando comía con gula para almacenar grasas y sobrevivir en momentos de privación de comida. No obstante, en la actualidad la cosa ha cambiado y el exceso de gula, y la abundancia de alimentos a nuestro alcance, lleva aparejados problemas médicos como la obesidad o el sobrepeso. En este sentido, las personas con obesidad y los adictos a las drogas ven como se alteran los mismos circuitos cerebrales.

Ira

Según un estudio de la Universidad de New South Wales (Australia), en la que se "obligaba" a los participantes a enfadarse para ver qué ocurría en sus cerebros, algunos de los participantes partían con una predisposición derivada de su personalidad y en algunos otros se activaba la corteza prefrontal medial se activaba. Esto sugiere que el entorno de cada uno es muy importante a la hora de poder medir este pecado.

Otro estudio de la Universidad de Cambridge sostenía la importancia de la serotonina en este proceso: cuando los niveles de serotonina eran bajos resultaba más difícil para el cerebro controlar la respuesta emocional al enfado.

Envidia

Personas con obesidad y adictos a las drogas ven cómo se alteran los mismos circuitos cerebrales

Una investigación del Instituto Nacional de Ciencias Radiológicas de Japón analizó los efectos que tiene la envidia en el ser humano. Partiendo de un grupo de voluntarios dividido en perfiles de triunfadores y mediocres, se les expuso un perfil de un triunfador. Los cerebros de los voluntarios con vidas más sencillas mostraron una reacción en la corteza cingulada anterior, vinculada al dolor físico, confirmando la teoría de que la envidia es una emoción dolorosa.

Soberbia

El caso de la soberbia es muy similar. Un experimento de la Universidad Motclair State (Estados Unidos) bloqueó ciertas partes del cerebro, las responsables de la soberbia, por medio de la estimulación magnética transcraneal.

Los voluntarios del estudio vieron como se reducía o se aumentaba su autoestima en función de si tenía bloqueada esa parte del cerebro o no, Así, sin el bloqueo, los participantes tendían a decir que eran mejores que los demás, mientras que moderaban su lenguaje cuando estaban estimulados cerebralmente.

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