LA "GENERATIVIDAD"

Habló con grandes triunfadores sobre la felicidad y el éxito y esto es lo que aprendió

Una psicóloga estadounidense entrevistó a personas que habían triunfado en sus campos. Muchos de ellos no estaban contentos a pesar de todo. Estas son las razones

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Si acabas de iniciar un nuevo negocio, seguro que estás impaciente por que todo salga según lo esperado. Tu atención y dedicación son importantes. Sabes que todo depende de ti y del equipo que llevas contigo. Lo primero, ante todo, es tener confianza en tu proyecto y en que tenga un rumbo provechoso. Pero también sabes que hay cosas que no puedes controlar y se te escapan.

¿Qué buscas con tu propósito? Uno de los deseos más comunes es que los demás reconozcan el éxito que has sido capaz de lograr. No hay nada más satisfactorio que un trabajo bien hecho, pero aún más que te lo reconozcan. Sin embargo, esto puede ser una trampa, como advierte Emiily Esfahani Smith, una psicóloga experta en desarrollar una mentalidad positiva en las personas, quien se ha pasado horas con gente que ha conseguido retos impensables, como el fundador de Apple, Steve Jobs o el poderoso empresario Anthony Thjan, CEO de The Caue Ball Group e inversor privado.

En la vida adulta, la tarea más importante es cultivar la 'generatividad', es decir, ayudar a otras personas a lograr sus objetivos y alcanzar su potencial

"La sociedad contemporánea tiene ideas muy equivocadas sobre lo que de verdad hace que tengas éxito", explica Smith en un artículo publicado en 'Quartz'. "El pensamiento popular se mueve por prejuicios como que una persona que fue a Harvard es más inteligente que otra que fue a una universidad menor o que una persona que tiene 200 seguidores en Instagram es mucho menos valiosa que otra que tiene 200. Esta noción de éxito no solo es elitista y errónea, sino que daña de una forma muy negativa a quienes creen en ella".

Triunfar en una carrera profesional no solo es conseguir el éxito y que todo el mundo te lo reconozca, sino también ser una persona "buena, sabia y generosa". De este modo, si cultivas estos rasgos de la personalidad sentirás "una sensación profunda y duradera de haber cumplido con tu misión, que a su vez te ayudará a enfrentarte a los reveses de tu actividad, así como de tu vida".

Eres un adulto exitoso cuando superas el egoísmo natural de tu infancia y juventud

Smith se sirve de la visión del prestigioso psicoanalista Erik Erikson, el cual asegura que para llevar una vida plena, el ser humano debe adquirir un valor o habilidad a medida que crece. Por ejemplo, en la adolescencia prima forjar un sentido de identidad, un desafío clave para el desarrollo. En la juventud, el objetivo principal es forjar vínculos con los demás, mientras que en la vida adulta la tarea más importante es cultivar lo que él llama "generatividad", es decir, dejar una buena herencia a la próxima generación o ayudar a otras personas a lograr sus objetivos y alcanzar su potencial.

"En otras palabras, eres un adulto exitoso cuando superas el egoísmo natural de tu infancia y juventud, cuando te das cuenta de que la vida ya no se trata de trazar tu propio camino, sino de ayudar a los demás, ya sea criando hijos, asesorando a amigos o creando algo nuevo y útil para el mundo", resume la psicóloga. "Las personas generativas se perciben a sí mismas como parte de algo mucho más grande y buscan preservarlo, aunque sea con humildad, para las generaciones futuras. Este legado es el que da sentido a sus vidas".

¿Qué es lo contrario a esa 'generatividad'? Efectivamente, el estancamiento: la sensación persistente de que tu vida carece de sentido porque te sientes inútil o innecesario. "Para que una persona prospere es esencial sentir que tienen que jugar un papel en sus comunidades y que esto sea el sentido de su vida", añade la psicóloga. Una posible evidencia que viene demostrada por la ciencia a través de un gran estudio de psicología que hizo un seguimiento a 40 hombres durante 10 años de su vida en la década de 1970.

Uno de ellos era un escritor que se encontraba en un momento muy difícil de su carrera. Pero un buen día recibió una llamada telefónica en la que le pidieron que enseñara escritura creativa en la universidad. Para él fue como una especie de confirmación de su utilidad. Otro, en cambio, tuvo la experiencia opuesta. Llevaba más de un año en el paro. "Me estoy topando con una gran pared en blanco", explicó a los investigadores. "No puedo satisfacer mis necesidades, no tengo dinero y no puedo cuidar a mi hijo. Me siento estúpido".

Tal vez no estemos hambrientos de éxito o destaquemos en nuestras carreras, pero la mayoría tenemos sueños que jamás se harán realidad

El primero sintió que se le daba una oportunidad, pero el segundo en cambio se sentía en una negación constante. Y para ambos, como para la mayoría de las personas, el desempleo no era una mera cuestión de problemas económicos, sino existenciales. "Cuando las personas no sienten que tienen algo que hacer que valga la pena, se tambalean", razona Smith. "Pero el trabajo no es la única manera de ser útil a los demás".

La psicóloga pone el ejemplo de un hombre llamado John Barnes, quien se consideraba a sí mismo como "muy ambicioso" y era un reconocido biólogo en una universidad. Había ganado becas premiadas, como la prestigiosa Guggenheim, y sin embargo, en el medio de su vida, se sentía un completo fracasado. No tenía ningún objetivo que consideraba que valiese la pena. Las cosas que más le gustaban, como estar en un laboratorio con experimentos, "no hacían nada por los demás". Se sentía completamente a la deriva. Toda su vida había consistido en ser un científico de primer nivel, pero ahora ese reconocimiento bien merecido reflejaba en él un profundo vacío espiritual. "Debe ser que falta algo en el interior del hombre cuando necesita adulaciones", se dijo a sí mismo.

"En la mediana edad, es natural que las personas vacilen entre la generatividad y el estancamiento, entre cuidar más a los demás y preocuparse más por sí mismos", asegura Smith y concluye de esta forma tan hermosa: "Muchos de nosotros somos como John Barnes. Tal vez no estemos hambrientos de éxito o destaquemos en nuestras carreras, pero la mayoría tenemos sueños que jamás se harán realidad. La pregunta es: ¿cómo responder a esa decepción? Podemos aceptar nuestro fracaso y que nuestras vidas no tienen sentido, como hizo Barnes. O podemos tomar una definición de éxito distinta basada en la generatividad, en hacer el trabajo silencioso de mantener nuestras 'tiendas' en nuestros pequeños rincones de mundo y asegurarnos de que alguien se preocupará por ellas cuando nos vayamos. Esa, en última instancia, es la clave para llevar una vida significativa".

Alma, Corazón, Vida

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