Es noticia
Menú
Telegram es la mejor prueba de que el ejército ruso está con el agua al cuello
  1. Tecnología
"ESPERANDO ALGÚN PLAN DEL MINISTERIO"

Telegram es la mejor prueba de que el ejército ruso está con el agua al cuello

Los problemas de comunicación entre mandos del ejército ruso han llegado hasta un punto surrealista: pedir ayuda públicamente a través de 'apps' de mensajería. Es la enésima prueba de los fallos organizativos del Kremlin

Foto: Foto: EFE/EPA/Oleg Petrasyuk.
Foto: EFE/EPA/Oleg Petrasyuk.

"Necesitamos a la fuerza aérea más que nunca. ¡Si alguien tiene contacto con algún comando, que nos lo envíe!". Esta frase no tendría ninguna importancia si hubiera sido una comunicación interceptada entre divisiones del ejército ruso. No es el caso. Se trata de uno de los muchos mensajes que se mueven en 'Don't Stop War', un canal de Telegram de apoyo a las tropas del Kremlin que, ahora, también está sirviendo para tratar de poner algo de orden en mitad del caos. "No importa quiénes seamos. Lo que importa es el plan", dicen los administradores de este canal, que lleva activo desde el inicio de la invasión de Ucrania, en su biografía. Sea como sea, que un soldado tenga que pedir ayuda en un canal público con 170.000 seguidores es la prueba definitiva de que el Kremlin está con el agua al cuello.

Esta conversación, que se ha viralizado en redes sociales, ha hecho levantar las cejas a muchos, pero también el cachondeo. "Este es el buzón de voz del Cuartel General Central de Defensa Aérea del Pueblo en Omsk. El buzón está lleno. Vuelva a llamar", ha ironizado Robert Farley, profesor de la Universidad de Patterson especializado en doctrina militar. Otros han recordado que la escasez de medios para comunicarse viene de lejos. "En 2008, en Georgia, los rusos utilizaron teléfonos móviles civiles para hablar con sus mandos. En 2022, en Ucrania, usan Telegram con el mismo propósito. Es increíble lo poco que han cambiado las cosas", ha recordado Konrad Muzyka, conocido analista de defensa y especialista en Europa del Este.

Si bien es cierto que el canal 'Don't Stop War' está enfocado a todo tipo de propaganda, también lo es que es cada vez más habitual ver este tipo de mensajes dirigidos a los combatientes. "Al retirarte, ¡quema el equipo si no es funcional!", dicen en otra publicación reciente, mientras que otros hablan por sí solos. "¡Tenemos Dudchany! ¡No nos retiramos! Si algún soldado se ha retirado, ¡estamos aquí! Esperando algún tipo de itinerario, o un plan global del Ministerio de Defensa". Poco antes, habían indicado que allí había tropas que solicitaban "apoyo aéreo porque no pueden ponerse en contacto con su superior para pedirlo de otra manera". Más allá de lo extravagante de esta búsqueda de ayuda, lo cierto es que es un síntoma de los problemas de organización y comunicación en el lado ruso.

Foto: Prototipos del Su-57 en vuelo. (Vadim Savitsky).

Un síntoma de todo lo demás

"El ejército ruso lleva dando sorpresas con su planteamiento táctico militar desde el inicio de la guerra, y que los soldados pidan ayuda en Telegram es una de ellas", explica Vicente Aguilera, experto en ciberinteligencia de la empresa Internet Security Auditors. "Son unas fuerzas armadas que se caracterizan por su hermetismo y, por ejemplo, los militares no hablan públicamente. Eso choca bastante con que ahora haya militares que tengan que utilizar un canal abierto en el que todo el mundo puede ver las penurias que están pasando".

Lo cierto es que en el lado de Kiev también se han visto situaciones similares, pero, recalca, la comparación no es justa: "La precariedad era más esperada por la parte ucraniana. Rusia es toda una potencia militar y, aunque seguro que no tiene todas las cartas sobre la mesa, muchos flecos están llevando a una situación que no esperaban". Este miércoles, se ha viralizado un vídeo en el que se ve a varios soldados rusos diciendo que han sido abandonados y explicando las condiciones lamentables en las que están combatiendo. Al final, se oye a uno de los soldados decir "¡Súbelo a Telegram!"

Hay varias razones que explican el caos del ejército ruso, y la principal es la doctrina. Aunque en los últimos años ha tenido una modernización en armamento, eso no ha ido acompañado en el plano organizativo, donde los mandos intermedios siguen relegados. Así, se optó por reducir la cantidad de efectivos de infantería o fusileros para favorecer las unidades tácticas potentes y con gran movilidad. Si bien eso puede funcionar en ciertas situaciones, además de ahorrar costes, también ha sido la razón por la que las tropas de Putin no han podido afianzar el terreno conquistado en Ucrania.

Además, cabe recordar que los sargentos y suboficiales rusos no son profesionales de carrera, algo que sí ocurre en España (y los países de la OTAN), tal y como explicó este periódico. Es lo que hace que en Occidente se puedan delegar distintas funciones sin mayor complicación, cosa que no está ocurriendo en Moscú, donde la iniciativa de las tropas en el frente es prácticamente inexistente, algo letal en un conflicto de este tipo.

placeholder Vladímir Putin habla con el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Rusia, Valery Gerasimov. (Sputnik)
Vladímir Putin habla con el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Rusia, Valery Gerasimov. (Sputnik)

Por supuesto, a eso se le han unido las carencias logísticas y una mala planificación que les ha llevado a improvisar más de la cuenta, y es lo que también explica buena parte de las emboscadas que han sufrido. Tampoco rema a favor la moral de los soldados, que está por los suelos. Hace una semana, 'The New York Times' sacaba a la luz unos audios de varios combatientes rusos —interceptados por la inteligencia ucraniana— hablando con sus familias y donde se reflejaban las pésimas condiciones en las que estaban operando, pero también el hartazgo con el Kremlin. "Putin es un idiota. Quiere tomar Kiev, pero no hay forma de hacerlo", decía uno de ellos.

Sobre este punto, cabe recordar que, desde el inicio de la guerra, miles de radioaficionados interceptan supuestas comunicaciones rusas —suele ser complicado verificar la autenticidad— tanto a través de receptores de onda corta físicos como de los SDR (Radio Definida por 'Software', por sus siglas en inglés) 'online', que permiten prescindir de un aparato específico. Después, lo suben tanto a webs especializadas como a plataformas convencionales como YouTube, Twitter o Discord, donde miles de personas se coordinan para captar, subir y traducir las escuchas.

Cómo Rusia explota la plataforma que prohibió

Telegram ha sido, junto a Twitter y TikTok, uno de los principales campos de batalla de la guerra digital entre Rusia y Ucrania. "La comunicación es básica en un escenario bélico como este, donde internet está teniendo un papel clave. La información y la inteligencia pueden decantar la guerra", enfatiza Aguilera. En el caso de la aplicación de mensajería, lo curioso es que fue fundada por un conocido opositor a Putin, Pavel Durov, que huyó del país hace años. Además, el Kremlin bloqueó el acceso a esta plataforma entre 2018 y 2020.

Ahora, tras la recogida de cable, se ha dado de cuenta de que también puede ser funcional para sus intereses. El ejemplo más reciente es que, tras la movilización de los reservistas, están utilizando esta red para el reclutamiento, tanto en canales oficiales como en otros independientes —al menos, sobre el papel— que apoyan a Putin. Sin ir más lejos, ahí está el caso del Ministerio de Defensa, que comparte regularmente imágenes de entrenamiento militar de civiles con el 'hashtag' #StrongerTogether.

Foto: El vice primer ministro y ministro de Transformación Digital, Mykhailo Fedorov. (Reuters/Valentyn Ogirenko)

Por el lado de Kiev, ha habido distintas iniciativas para librar la batalla 'online', y casi todas ellas han sido dirigidas o promovidas por Mykhailo Fedorov, el vice primer ministro y titular de la cartera de Transformación Digital en Ucrania. En Telegram, una de las más sonadas ha sido el ejército informático, que no es otra cosa que un canal en el que se organizan ataques de denegación de servicio contra empresas e instituciones rusas.

Pero no todo viene de los gobiernos. Ahí está el caso de DDoSecrets, un grupo que se dedica a robar información sobre estos actores para publicarla en bruto en la plataforma. Para muchos, es un sustituto de WikiLeaks, pero hay una diferencia sustancial con la organización de Assange, ya que no hacen ningún tipo de filtro sobre estos datos y, claro, no hay quien se pare a leerlos. En Rusia también hay quien está tratando de buscar una vía de escape del país a través de la 'app' o, incluso, buscando certificados de hepatitis C o VIH para, al menos, no ir a combatir a un frente que cada vez pinta peor.

"Necesitamos a la fuerza aérea más que nunca. ¡Si alguien tiene contacto con algún comando, que nos lo envíe!". Esta frase no tendría ninguna importancia si hubiera sido una comunicación interceptada entre divisiones del ejército ruso. No es el caso. Se trata de uno de los muchos mensajes que se mueven en 'Don't Stop War', un canal de Telegram de apoyo a las tropas del Kremlin que, ahora, también está sirviendo para tratar de poner algo de orden en mitad del caos. "No importa quiénes seamos. Lo que importa es el plan", dicen los administradores de este canal, que lleva activo desde el inicio de la invasión de Ucrania, en su biografía. Sea como sea, que un soldado tenga que pedir ayuda en un canal público con 170.000 seguidores es la prueba definitiva de que el Kremlin está con el agua al cuello.

Ucrania Conflicto de Ucrania Vladimir Putin
El redactor recomienda