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70 blindados destruidos en el río Donets: el desastre ruso que define la guerra de Ucrania
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¿Por qué no actuó la aviación rusa?

70 blindados destruidos en el río Donets: el desastre ruso que define la guerra de Ucrania

Rusia intentó llevar a cabo recientemente una de sus operaciones militares más complejas: levantar un puente improvisado sobre el río Donets para tomar la ciudad de Lysychansk. Fracasó estrepitosamente

Foto: Ingenieros rusos tendiendo un puente de pontones. (Mil.ru)
Ingenieros rusos tendiendo un puente de pontones. (Mil.ru)
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La idea era arriesgada, pero, si salía bien, el premio merecía la pena. En la diana, la ciudad de Lysychansk, importante enclave en manos de ucranianas y de gran importancia estratégica. Lo que iban a realizar las tropas rusas era una de las operaciones militares más complejas y que requieren mayor precisión: se debía cruzar el río Donets con un puente de pontones. Pero todo se fue al traste en cuestión de minutos. Se trata de uno de los fallos rusos que mejor ejemplifica lo que está ocurriendo en Ucrania: una errática estrategia militar rusa y errores estratégicos y tácticos garrafales.

La guerra de Ucrania se alarga, pero ahora las tropas ucranianas, con su flamante material occidental, se muestran cada vez más agresivas y están recuperando terreno entre Járkov y la frontera rusa. Desde ahí pueden presionar hacia la ciudad de Kupiansk, un nudo de comunicaciones clave que, de ser tomado por los ucranianos, pondría en riesgo toda la zona ocupada por Rusia alrededor de Izium y, por ende, todo el norte del Donbás. Lo que pueda ocurrir alrededor de Kupiansk será fundamental.

Esto los rusos lo saben. No hay más que mirar un mapa para darse cuenta de la situación. Por ello están ahora presionando en Popasna. Esta ciudad forma, junto a Izium, el flanco de un 'saliente' bien defendido por los ucranianos, apoyados en el curso del río Donets y que cierra el paso de los rusos desde Rubizhne. La clave del dispositivo ucraniano es la ciudad de Lysychansk, pero un ataque frontal atravesando el río sería un suicidio. ¿Qué hacer entonces?

¿Por qué pasar el río?

Si los ucranianos ganan terreno hacia el norte, los rusos deben presionar más al sur. Por ello les resulta clave conseguir esa unión entre Izium y Popasna pasando por Sloviansk, lo que provocaría el cerco de todas las tropas ucranianas que defienden la frontera del Donbás. Si esto ocurriese, todo el saliente que termina en Lysychansk se desmoronaría.

placeholder El punto de paso del Donets, con restos del puente y numerosos vehículos destruidos y abandonados. (Telegram)
El punto de paso del Donets, con restos del puente y numerosos vehículos destruidos y abandonados. (Telegram)

El problema ruso es que la defensa alrededor de Izium se está mostrando muy sólida y sus tropas no han conseguido superar la línea ucraniana. Entonces, no hay otra solución que lograr una ruptura en otro punto, lo que obliga a cruzar la defensa natural que constituye el río Donets. Ese paso suponía una operación muy difícil y compleja, pero de alguna manera se veían obligados a realizar algún movimiento que consiguiera desestabilizar el frente.

Si la maniobra del paso del río hubiera salido bien, habrían conseguido colocar una fuerza como mínimo de una brigada en la orilla ucraniana, lo que habría supuesto consolidar una cabeza de puente que habría permitido el paso de una fuerza mayor. Esto, unido a un ataque coordinado desde Popasna, podría haber roto el frente ucraniano aislando a sus tropas del saliente, tomando Lysychansk y asegurando (por fin) el flanco noroeste del Donbás.

Dada la anchura del río, de unos 60 metros, se necesitaba un puente de pontones. Es decir, una estructura flotante a base de elementos independientes que se encajan unos con otros y que sustentan el propio puente. Esta acción conlleva una complejidad tremenda y precisa de una coordinación milimétrica entre los ingenieros que tienden el puente y las unidades que van a cruzar. Es algo que se practica hasta la saciedad en todos los Ejércitos, lo que en absoluto significa que sea sencillo de realizar ni que tenga garantías de éxito por más que todos los actores desempeñen su papel correctamente. El principal problema es que, en guerra, hay un enemigo que no lo pondrá fácil y que aprovechará el más mínimo tropiezo de los atacantes.

Todo fue mal desde el principio

Los ucranianos descubrieron el intento ruso, así como la ubicación del puente. Esperaron el momento idóneo y aplicaron su artillería con contundencia sobre el puente y el área alrededor del mismo. El resultado fueron esas ya conocidas imágenes con decenas de carros de combate y blindados destruidos, abandonados o semihundidos en el cauce del río.

placeholder Unidades de caballería española del Regimiento Farnesio n.º 12 cruzando el Ebro por un puente de pontones. (Juanjo Fernández)
Unidades de caballería española del Regimiento Farnesio n.º 12 cruzando el Ebro por un puente de pontones. (Juanjo Fernández)

Según fuentes ucranianas —una cuenta de Twitter que podría ser de un zapador ucraniano—, se tuvo la sospecha del intento ruso desde el primer momento. El relato no se ha podido verificar, pero es bastante verosímil. En él, este supuesto soldado ucraniano afirma que detectaron movimientos de tropas y unidades de reconocimiento el 7 de mayo, un par de días antes del intento de cruce. Este movimiento ruso es normal, pues es necesario reconocer muy bien la zona donde se pretende tender el puente, las entradas, las salidas y unas áreas de concentración en ambas orillas donde los vehículos se preparan y organizan.

Con estas sospechas se mantuvo una cierta vigilancia y todo se vio confirmado con la presencia de los característicos botes a motor que se utilizan en el montaje del puente. Los ucranianos los conocen a la perfección, no en vano, su material es el mismo que el ruso. Con el objetivo claro y bien localizado, llegó el momento de emplear la artillería. Esperaron a que el paso del puente se hubiera iniciado y se machacó a conciencia, no solo el propio puente, sino también los alrededores. Una táctica de manual.

Los rusos, pese a sus bajas iniciales, con la sorpresa perdida y sin iniciativa, no cejaron en su empeño. Con un puente destruido, intentaron repararlo y tender otro, pero todo fue inútil. En esas condiciones es prácticamente imposible el paso salvo que se consiguiera silenciar a la artillería ucraniana. También parece que intervino su aviación —aunque sin confirmar— y es posible que realizase alguna acción de bombardeo. Una vez más, nos preguntamos dónde está la aviación rusa, que debería haber controlado no solo el espacio aéreo, sino los emplazamientos de la artillería enemiga.

El ataque pilló a varios grupos de tropas rusas en el lado ucraniano del río y el caos generado debió ser monumental. Algunos vehículos, sin posibilidad de vuelta atrás por un puente destruido, intentaron cruzar el río y quedaron allí. El bombardeo por las rutas de entrada y salida produjo más confusión si cabe y los vehículos dañados o destruidos impedían el movimiento del resto.

placeholder Un puente de pontones levantado por las tropas rusas sobre el río Donets, fotografiado por satélite. (Reuters/Maxar)
Un puente de pontones levantado por las tropas rusas sobre el río Donets, fotografiado por satélite. (Reuters/Maxar)

El resultado final es demoledor. Si bien al principio se estimaron en cerca de 50 los blindados perdidos, varios recuentos posteriores basados en imágenes de satélite y de drones ucranianos elevan la cifra a un total de entre 70 y 80. Esto significa unas pérdidas equivalentes al 50% de la fuerza de dos BTG o grupos tácticos acorazados. Es decir, casi una fuerza de tamaño regimiento que ha quedado fuera de combate.

Estas pérdidas incluyen entre 10 y 15 carros de combate —se identificaron modelos T-72B3—, entre 20 y 30 blindados de cadenas BMP-1, BMP-2 y transportes de tropas MT-LB, alrededor de 20 blindados de ruedas BTR y numerosos transportes, entre ellos los valiosos equipos de ingenieros. También se han identificado lo que parecen varios BMD-4. Se trata de vehículos ligeros utilizados por tropas aerotransportadas, lo que sugiere que también se desplegaron unidades de reconocimiento, que serían las encargadas de ir por delante y dar seguridad al resto de unidades durante el paso del puente.

Una operación demasiado compleja

Un paso de río mediante un puente de pontones es una de las operaciones militares más complejas a las que se enfrenta un Ejército, quizá junto a un asalto anfibio y un paso de brecha (campo minado, por ejemplo) defendido. Son operaciones que requieren el concurso de unidades especializadas, altamente adiestradas y de gran valor, además de que deben actuar de manera sincronizada y coordinada unidades interarmas —es decir, infantería, ingenieros, zapadores, artillería, etc.— muy diferentes entre sí.

El primer problema al que se enfrentan es elegir bien el lugar donde tender el puente. Debe reunir una serie de características como fácil acceso, adecuado desnivel en ambas orillas, varias rutas de entrada y salida, así como áreas de concentración a retaguardia del puente donde esperarán los vehículos a que les toque el turno de paso. Un problema añadido es que el enemigo, sobre todo en este caso, también conoce a la perfección cuáles son los lugares buenos para tender el puente y lo puede poner muy difícil.

placeholder Carros T-80 pasando por un puente de pontones ruso. (Mil.ru)
Carros T-80 pasando por un puente de pontones ruso. (Mil.ru)

Los ingenieros deben ser capaces de llegar con su material pesado: tramos de puente, estructuras, lanchas, grúas, etc., todo ello en camiones que deben tener preparado un acceso y deben ser protegidos durante la llegada y el trabajo. Tardarán varias horas en tender el puente y, mientras, las unidades que van a pasar se irán concentrando en las zonas asignadas. Todo deberá estar balizado e indicado y será necesaria la intervención de pelotones de policía militar para organizar el tráfico y movimientos.

Los horarios y el orden de las unidades al pasar son claves. Hay que estar el menor tiempo posible en espera —una unidad mecanizada parada es muy vulnerable— y los horarios se deberán cumplir a rajatabla. Un retraso en llegar puede suponer no contar con una unidad que puede ser esencial. El orden de cruce también es primordial. Es muy importante establecer qué unidades se deben posicionar primero en la otra orilla, sobre todo en previsión de combates.

El propio paso por el puente tampoco es sencillo. Cada tipo de vehículo debe pasar a una velocidad determinada y con unos preparativos propios. El riesgo de caer al agua existe, por lo que, por ejemplo, los transportes de tropas deberían —si es posible— pasar descargados. Previo al paso las unidades, han de haber sido abastecidas al máximo de combustible y munición, pues no se puede saber cuándo podrán cruzar los camiones de suministros. Una vez más aflora la importancia capital de la logística.

Foto: El blindado Flakpanzer Gepard sobre el terreno. (Rainer Lippert)

Algo, como se ve tan complejo, siempre roza el desastre. Baste pensar que cualquier vehículo averiado o dañado debe ser abandonado. No hay tiempo para reparaciones, pero deberán estar previstos los medios para apartar cualquier blindado del camino si es necesario y como sea, pues podría paralizar toda la operación. En resumen, una operación militar compleja al extremo y muy difícil de ejecutar en maniobras o ejercicios en tiempo de paz. Imagínense en guerra, con un enemigo que bombardea y viendo vehículos ardiendo alrededor.

Los rusos sabían que era muy arriesgado. Muy probablemente el desastre no se deba tanto a errores cometidos por sus tropas, sino a la propia dificultad de la operación. Si cometieron un pecado tal vez fue el de optimismo, pero sigue sin entenderse por qué su aviación no actuó como debía.

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La idea era arriesgada, pero, si salía bien, el premio merecía la pena. En la diana, la ciudad de Lysychansk, importante enclave en manos de ucranianas y de gran importancia estratégica. Lo que iban a realizar las tropas rusas era una de las operaciones militares más complejas y que requieren mayor precisión: se debía cruzar el río Donets con un puente de pontones. Pero todo se fue al traste en cuestión de minutos. Se trata de uno de los fallos rusos que mejor ejemplifica lo que está ocurriendo en Ucrania: una errática estrategia militar rusa y errores estratégicos y tácticos garrafales.

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