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El desplante alemán con su envío de armas a Ucrania: manda 'guepardos' que nadie sabe usar
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El desplante alemán con su envío de armas a Ucrania: manda 'guepardos' que nadie sabe usar

Alemania ha anunciado el envío de 50 Flakpanzer Gepard, blindados muy potentes capaces de destruir cualquier avión o helicóptero en vuelo bajo. El problema: no es lo que Ucrania necesita ahora mismo

Foto: El blindado Flakpanzer Gepard sobre el terreno. (Rainer Lippert)
El blindado Flakpanzer Gepard sobre el terreno. (Rainer Lippert)
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Desde el inicio de la guerra, el gobierno de Kiev clama al mundo occidental pidiendo ayuda militar. En casi todas sus intervenciones, el presidente Zelenski pedía algo más que palabras y municiones. Solicitaba el envío de material pesado y artillería. Uno de los países más reacios a enviar este material ha sido Alemania. Ahora, más de dos meses despuésl del inicio del conflicto, ha accedido por fin a mandar material pesado. Sin embargo, no es ni lo que Ucrania esperaba ni necesitaba.

Muchos países han realizado importantes envíos de material militar desde el primer momento, pero Alemania es un caso diferente. Si al principio mantuvo una posición distante, ahora parece dispuesta a apuntarse al carro de mandar armamento pesado. Opciones de envío de material tiene unas cuantas, con sus ventajas e inconvenientes, pero al menos de momento, ha optado por el envío de sus veteranos blindados Gepard, lo que no deja de tener la lectura de querer cumplir, pero sin comprometerse demasiado.

Foto: El Antonov An-225 Mriya, destruido en el aeropuerto de Hostómel el pasado marzo. (EFE/EPA/Oleaksandr Ratushniak)

El anuncio fue realizado esta semana por la ministra de Defensa, Christine Lambrecht, durante una reunión de responsables de defensa internacionales en la base de la Fuerza Aérea norteamericana de Ramstein, en Alemania. Se materializa en la transferencia de 50 vehículos blindados Flugabwehrkanonenpanzer Gepard, más abreviado Flakpanzer Gepard, un sistema antiaéreo autónomo que la Bundeswehr o ejército de tierra alemán ha venido utilizando desde finales de los años setenta. Ya no se encuentra en servicio y fue retirado en 2010.

El Gepard es un sistema antiaéreo de corto alcance diseñado a principios de los setenta. Su desarrollo surgió ante la debilidad de los sistemas antiaéreos de defensa cercana del momento y la necesidad de acompañar y defender a los blindados propios ante la creciente amenaza de la aviación táctica rusa y de sus helicópteros de ataque, sobre todo de sus entonces temibles Mil Mi-24 Hind.

A los alemanes nadie les va a enseñar a fabricar blindados y el Gepard salió de la combinación de un requerimiento de movilidad equivalente a los carros de combate que debía proteger y un armamento que fuera capaz de destruir a sus enemigos. Por ello se eligió el chasis o barcaza de un Leopard 1 – que entonces equipaba sus batallones acorazados – junto a un sistema de dos cañones de medio calibre, entre los que se barajó la alternativa de 30 o 35 mm, siendo esta segunda la elegida al final en las versiones utilizadas por Alemania.

Además, se le dotó de unos (entonces) buenos sistemas de radar, uno de búsqueda y otro de seguimiento. Ambos son equipos tipo Doppler, el primero es el MPDR-12 fabricado por Siemens, un radar que trabaja en la banda S con un alcance de 15 km. Se ubica en la parte trasera de la torre en un montaje con antena rotatoria que se puede replegar durante la marcha. El segundo es un modelo Albis que trabaja en la banda Ku, con el mismo alcance y que se ubica en la parte frontal de la torre e integra el telémetro láser en su parte superior.

placeholder El Gepard haciendo uso de sus cañones. (Bundeswehr)
El Gepard haciendo uso de sus cañones. (Bundeswehr)

En combate, el Gepard rastrea el espacio aéreo con su radar de búsqueda en 360 grados a su alrededor. Una vez el MPDR-12 localiza un objetivo y mediante el sistema IFF (identificador amigo – enemigo) se considera hostil, se pasa el contacto al radar de seguimiento. Éste, que tiene un ángulo de actuación de 180 grados, se enfoca al objetivo y lo sigue, adquiriendo sus parámetros de azimut, distancia, velocidad y altura, pasando estos datos a la computadora de tiro, que apunta los cañones hacia el blanco, predice su trayectoria y abre fuego.

Siempre ha sido un sistema antiaéreo muy bien valorado, equivalente y contemporáneo del ZSU-23-4 Shilka, que sigue en servicio con Rusia y Ucrania. Sus cañones son muy potentes y pueden destruir cualquier avión o helicóptero en vuelo bajo hasta una distancia de unos 1.500 metros. Su gran limitación y quizás el motivo por el que se dio de baja - además de que los sistemas y radares se van quedando anticuados - es el hecho de no incorporar misiles de corto alcance, como ocurre con sistemas antiaéreos más modernos, caso del Tunguska ruso.

placeholder Blindado de defensa antiaérea Gepard 1A2. (Hans-Hermann Bühling)
Blindado de defensa antiaérea Gepard 1A2. (Hans-Hermann Bühling)

En manos de las tropas ucranianas puede resultar muy eficaz. Pese a no tener radares de última generación, no se debe considerar un arma obsoleta y bien manejado resultaría letal contra helicópteros de ataque, aviones tácticos como los Su-25 y sobre todo drones, a los que podría pulverizar con suma facilidad – y a un coste ridículo - si se le ponen a tiro. Sin embargo, su cesión a los ucranianos tiene el problema de que se necesita adiestramiento para su manejo. Su empleo no va a ser inmediato y se tardará mínimo un mes en formar a sus operadores en lo más básico.

Es una decisión en la que Alemania 'nada y guarda la ropa', pues el Guepard es un sistema defensivo, no de carácter marcadamente ofensivo, como puede ser la artillería o los carros de combate, alternativa que los alemanes podrían activar en cualquier momento.

Otras alternativas

Está claro que Alemania tenía otras alternativas de envío de material. No es que el Gepard sea inútil, pero hay otro material que se podría enviar de manera inmediata y donde, además, el factor tiempo es de vital importancia. Nos referimos a carros de combate y artillería pesada.

Una posibilidad que estaba sobre la mesa era la inmediata transferencia de Leopard 1A5. De lo fácil que podía (o puede, quizás más adelante) ser esta transferencia lo demuestra el hecho de que la empresa Rheinmetall, fabricante del Leopard, había solicitado al gobierno la autorización para vender 88 ejemplares de Leopard 1, a los que se sumaban 100 IFV o vehículo de combate de infantería Marder (también de Rheinmetall) junto con lo mejor de todo, 100 obuses autopropulsados PzH 2000 fabricados por Krauss-Maffei Wegmann.

placeholder Leopard 1A5. (Rainer Lippert)
Leopard 1A5. (Rainer Lippert)

Todo lo anterior entraría dentro de un paquete de ayudas por un importe de unos 2.000 millones de dólares, donde la parte cara eran los modernos obuses autopropulsados (más de 500 millones de dólares), mientras que los Leopard 1, por ejemplo, salían por 'tan solo' 115 millones de dólares.

Los Leopard 1A5 propuestos son unos carros de combate de generación anterior al Leopard 2 (y al Leopardo 2E español) actualmente en servicio con Alemania y otros muchos países del mundo. Pero, habida cuenta del material ruso al que se tendrían que enfrentar, no es un material que se pueda despreciar. Baste pensar que aún se encuentra en servicio con varios países, entre ellos Grecia y Turquía. Los ucranianos incluso podrían aplicarle inmediatas mejoras tan solo con dotarle del blindaje reactivo NOZH, un eficaz sistema autóctono parecido en su aspecto al viejo Kontakt-5 ruso (los famosos 'ladrillos'), pero con una eficacia similar al más moderno Relikt.

El Leopard 1 nació a finales de los años cincuenta y entró en servicio con Alemania en 1965. Desde entonces, se han fabricado más de 6.500 unidades, con gran éxito de exportación. Para su época resultó un magnífico elemento, con un peso contenido, gran agilidad y suficiente potencia de fuego. Una de sus virtudes es precisamente su barcaza – recordemos que es la utilizada para el Gepard – por lo que a partir de ella se han realizado multitud de vehículos de ingenieros, recuperación, lanzapuentes y con otras funciones, muchos de ellos todavía en servicio con varios ejércitos.

placeholder IFV Marder. (Rheinmetall)
IFV Marder. (Rheinmetall)

La versión A5 es la más importante por ser la más avanzada, aunque hubo una versión A6 que no pasó de prototipo al coincidir con la llegada del Leopard 2. Los A5 se empezaron a entregar entre 1983 y 1987 e incluía numerosas mejoras, entre ellas una torre muy evolucionada, con nuevos sistemas de extinción de incendios, mayor capacidad de manejo de munición y, sobre todo, la nueva dirección de tiro Krupp- Atlas Elektronik EMES 18, muy similar a la que se empezó a emplear con el Leopard 2. El peso había aumentado, pero se mantenía en valores muy razonables con poco más de 42,5 toneladas.

Como armamento se mantenía el cañón de 105 mm de ánima rayada Royal Ordnance L7 A3 L/52. Este arma de origen británico, era muy buena en aquellos años y tuvo muchísimo éxito y eficacia, por ejemplo frente a los carros de origen ruso como se demostró en la guerra árabe – israelí del Yom Kipur. Tal es así que incluso los norteamericanos tuvieron sus propias variantes y llegaron a equipar las primeras versiones del Abrams. Sin embargo, los cañones de ánima rayada han caído en desuso en favor de los de ánima lisa pues, entre sus desventajas, está el hecho de no poder utilizar munición perforante 'flecha'.

Poner en combate estos carros tampoco sería fácil ni rápido. Dotar una unidad requeriría un tiempo mínimo de entre 6 y 8 semanas de adiestramiento intensivo de sus tripulaciones, más un personal de mantenimiento en paralelo. Formar un batallón con este material es complicado y la alternativa sería integrar compañías de Leopard dentro de las unidades acorazadas ya formadas. Es posible que los ucranianos tengan una brigada ya organizada a falta de recibir nuevos vehículos, lo que podría acortar algo los tiempos.

placeholder Leopard C2 canadiense, equivalente a la versión A5 alemana. (Alan Wilson)
Leopard C2 canadiense, equivalente a la versión A5 alemana. (Alan Wilson)

El Marder, contemporáneo del Leopard 1 y del Leopard 2, es un IFV con un diseño muy acertado de finales de los años 60 y todavía en servicio con el ejército alemán, que mantiene 375 ejemplares operativos, la mayoría de las versiones A3 y A4 y unos 70 de la A5. Cualquiera de ellas sería una muy buena adquisición para los ucranianos.

Estas versiones más modernas pesan del entorno de las 37 – 38 toneladas y van armados con torre dotada con el cañón Rheinmetall MK 20 Rh 202 de 20 mm., un arma de buenas prestaciones pero que ya se está quedando insuficiente para el combate moderno. Va bien protegido y su blindaje se incrementó en las versiones más modernas, pensado además para resistir los impactos del cañón de 30 mm que equipa los modelos rusos BMP-2.

El envío de los Gepard es importante, pero está claro que Alemania podía hacer mucho más. De momento, es lo que les va a llegar a los ucranianos, pero siguen necesitando más armamento pesado y, sobre todo, artillería moderna de grueso calibre. Mientras, las decisiones de enviar este tipo de material y los tiempos necesarios para su puesta en servicio, auguran una guerra larga y sangrienta.

Desde el inicio de la guerra, el gobierno de Kiev clama al mundo occidental pidiendo ayuda militar. En casi todas sus intervenciones, el presidente Zelenski pedía algo más que palabras y municiones. Solicitaba el envío de material pesado y artillería. Uno de los países más reacios a enviar este material ha sido Alemania. Ahora, más de dos meses despuésl del inicio del conflicto, ha accedido por fin a mandar material pesado. Sin embargo, no es ni lo que Ucrania esperaba ni necesitaba.

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