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El eterno T-72: por qué un tanque con casi 50 años puede decidir el conflicto en Ucrania
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El eterno T-72: por qué un tanque con casi 50 años puede decidir el conflicto en Ucrania

Su primera versión se comercializó en 1973. A día de hoy, sigue nutriendo el grueso de los batallones rusos. Estas son las razones de un éxito que resiste al paso del tiempo

Foto: T-72B. (Mil.ru)
T-72B. (Mil.ru)
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La batalla en el escenario ucraniano será terrestre y por eso seguimos viendo trenes cargados de blindados y carros de combate en movimiento. Lo interesante de esto último es que casi todas las imágenes corresponden a modelos T-72 modernizados. No esperen ver los famosos T-14 Armat. A lo sumo, quizás alguno de los T-90. Eso significa que un blindado con casi 50 años de vida, que sigue nutriendo el grueso de los batallones acorazados rusos, será determinante en el combate, si por desgracia llega a producirse.

Foto: EBRC Jaguar con protección de rejilla contra misiles y proyectiles de carga hueca. (NEXTER)

El conflicto de Ucrania ya es desconcertante. No se sabe si los rusos se retiran o van a atacar a la hora de máxima audiencia televisiva. La realidad es que todo sigue casi igual. Por un lado, se dice que Rusia acumula más tropas, pero a la vez Moscú afirma que se están retirando, algo que de inmediato es desmentido por los norteamericanos. Las últimas novedades son los cruces de mutuas acusaciones de ataques en el área de Donbás.

Ahora Rusia amenaza a la OTAN con una respuesta “técnico-militar”, algo que no se sabe muy bien en qué consiste, pero que sigue sonando a fulminantes acciones militares, localizadas y limitadas en la intensidad y el tiempo. Estas acciones muy bien podrían implicar lo que hemos venido diciendo, ocupación de un terreno que sirva como moneda de cambio en las negociaciones posteriores. Algo que nos lleva a una batalla terrestre, con artillería y batallones acorazados, al estilo ruso. Y aquí entra en juego el viejo T-72.

Un ejemplo de éxito

Los orígenes de un material que ha dado tanto juego como el T-72 hay que buscarlos muy atrás en el tiempo. Su diseño se basa en otros modelos que en su día también fueron importantes, como el T-54 y T55, ambos unos desarrollos de posguerra a finales de los 40. A partir de ellos, nació otro icono de los blindados soviéticos, el T-62, un modelo de 40 toneladas, bien armado y protagonista en 1973 durante la guerra árabe israelí del Yom Kippur. Sobre la base del T-62 se empezó a trabajar a finales de los 60 en un diseño muy mejorado que, tras algunas vicisitudes, se puso en producción como T-72, para entrar en servicio en 1973.

La doctrina rusa de entonces —y casi la de ahora— se basaba en superar a las fuerzas occidentales en masa de blindados. Eran los tiempos de la Guerra Fría. En estas condiciones, los carros eran el objetivo de múltiples armas, por lo que los diseños se orientaron a una reducción de tamaño y silueta de sus modelos, a la vez que se intentaban mantener en un peso moderado que no les restara agilidad. Así, el T-72 se redujo aún más en su cámara de combate y torre, quitando el puesto del tripulante encargado de la munición y reemplazándolo por un cargador automático con 22 disparos, algo que se convertiría en norma desde entonces.

placeholder El T-72A. (Vitaly Kuzmin)
El T-72A. (Vitaly Kuzmin)

Se consiguió así un vehículo muy compacto de menos de 7 metros de largo, 3,6 de ancho y tan solo 2,2 de alto. Frente a estas dimensiones, en la práctica las mismas de las versiones actuales, un Leopardo 2E español mide 7,7 metros de largo, 3,75 de ancho y 3 de alto, dimensiones inferiores incluso que las de un Abrams norteamericano. Aquellas primeras versiones se mantenían en un peso de poco más de 40 toneladas, mientras que el M1 Abrams (primera serie), menos de 10 años después, ya estaba en 55.

El nuevo blindado ruso se convirtió en todo un éxito. Desde entonces, se estima que se han fabricado (contando todas las versiones) más de 25.000 unidades, una producción tan solo superada por el T-54 / T-55 y por los T-34 y M-4 de la Segunda Guerra Mundial. Se convirtió en el modelo estándar de todas las fuerzas acorazadas del entonces Pacto de Varsovia y todavía sigue siendo la espina dorsal de las unidades rusas, que no han parado de realizar sucesivas modernizaciones desde entonces.

Sucesivas versiones

La primera versión disponía de un cañón de 2A-26M-2 de 125 mm, 48 calibres de longitud (125/48) y ánima lisa (entonces muchos cañones eran de ánima rayada), con un motor V-46 diésel de 780 CV. Hacer un carro con silueta tan baja y peso contenido tenía la ventaja de mantener una buena agilidad y ofrecer un blanco menor al enemigo, pero también se sacrificaba protección. Solo en la parte frontal del casco se contaba con buen blindaje compuesto, el famoso blindaje estratificado o ‘Chobham’, muy eficaz contra los proyectiles perforantes de carga hueca. Por el contrario, la torre era de acero fundido homogéneo, relativamente fácil de penetrar.

placeholder T-72B3. (Mil.ru)
T-72B3. (Mil.ru)

En 1979 se produjo la primera mejora. Dio origen al modelo T-72A y contaba con motor más avanzado, cañón 2A46 de 125 mm (ligeramente superior al anterior) y, lo más importante, nueva dirección de tiro, telémetro láser (en lugar del anterior óptico) y blindaje compuesto en torre, con lo que se ganó media tonelada de peso. Esta versión era fácil de diferenciar, pues también se le agregaron lanzadores de humo.

La siguiente evolución fue importante y llegó en 1985 con el T-72B. Se dotó con un cañón 2A46M del mismo calibre que los anteriores y un nuevo cargador automático. Ambos permitían el empleo de proyectiles más potentes y de mayor tamaño junto a misiles 9M119 Svir, que se lanzaban por el mismo cañón. También se mejoró la dirección de tiro, telémetro y blindaje compuesto en torre y fue el primer modelo en recibir los blindajes reactivos tipo ERA (Explosive Reactive Armour) Kontakt-1, muy fáciles de distinguir al dejarlos como si estuvieran cubiertos de ladrillos. El peso subió hasta las 44,5 toneladas, pero se compensó con el nuevo motor V-84-1 de 840 CV.

En 1989 se volvieron a introducir mejoras, dando lugar a la versión que se conoce como T-72B modelo 1989. En resumen, se sustituyó el blindaje frontal por otro más avanzado, se añadieron tres placas adicionales en la parte delantera de los laterales (rasgo característico) y se reemplazó el blindaje reactivo Kontakt-1 (los ‘ladrillos’) por el más eficaz Kontakt-5, heredado de los T-80U. Esta modificación sirve para identificarlos por las características piezas en forma de ángulo que rodean la torre. Este blindaje (para sorpresa de la OTAN) resultó muy eficaz y podía detener los proyectiles perforantes ‘flecha’ entonces en uso.

placeholder T72-B3M. (Vitaly Kuzmin)
T72-B3M. (Vitaly Kuzmin)

En 2010 llegó el T-72B3, que crecía hasta las 45,6 toneladas. En esta modernización se cambió el cañón por el nuevo 2A46M-5 que permitía disparar misiles guiados 9M119M Refleks, se cambiaron las direcciones de tiro y se instalaron cámaras térmicas SOSNA-U para el tirador, lo que supuso una importante mejora. Se cambiaron las cadenas, se añadieron radios VHF digitales y se mantuvo el blindaje Kontakt-5. En 2016, llegó la última versión, denominada T-72B3M, con un importante paquete de cambios. Se añadieron nuevos faldones laterales de blindaje reactivo Relikt para proteger la barcaza (su rasgo más distintivo) y que también se colocaron en la parte trasera de la torre. Por último, se instaló un nuevo motor V-92S2F de 1.130 CV.

Los sistemas ‘legacy’ y el T-72

Con todas estas modernizaciones, las versiones más actuales del T-72, sobre todo la B3 y la B3M, se mantienen en servicio en grandes cantidades y no solo eso, forman el grueso de las fuerzas acorazadas rusas. El porqué hay que buscarlo en varios motivos. A la hora de dotarse de medios, los ejércitos pueden optar por tres caminos: la adquisición al exterior, los desarrollos de nuevos modelos o modernizar y actualizar aquellos ya en servicio que dieron buenos resultados.

Lo primero es cuestión de dinero, pero no fortalece una industria de defensa autóctona. Lo segundo exige investigar, requiere tiempo y dinero, mientras que lo tercero es barato y rápido. Estados Unidos siempre se apoya en los desarrollos, moderniza lo que tiene y rara vez adquiere fuera. Rusia, sin embargo, adquiere fuera poco (aunque sí diversos componentes), realiza nuevos desarrollos, pero, probablemente por escasez de recursos, no se llegan a poner en producción y se terminan apoyando en la modernización de sistemas anteriores, algo que es patente en el caso de los blindados. Esto es lo que en términos militares se denomina sistemas ‘legacy’, es decir, equipos ‘heredados’ que se van actualizando poco a poco a medida que se quedan obsoletos.

placeholder T-80U. (Vitaly Kuzmin)
T-80U. (Vitaly Kuzmin)

El T-72 es el claro ejemplo de lo que supone apoyarse en sistemas ‘legacy’. También es lo que explica que, tras casi 50 años de vida, siga siendo el más importante. Es el que sale en todas las fotos. A esto, es obvio, también contribuye que salió un buen producto, exportado, fabricado bajo licencia y copiado hasta la saciedad. Por último, también ha contribuido —y mucho— que los diseños que le debían haber sucedido no resultaron tan efectivos como se esperaba.

De los más de 2.800 carros de combate que Rusia tiene en servicio (sin contar los miles almacenados que no están listos para entrar en acción), prácticamente la mitad son T-72 de las versiones B3 y B3M. Además, cerca de 650 son de las versiones intermedias, B y B modelo 1989, mientras que ‘tan solo’ se cuenta con 450 T-80 y 360 T-90. Por supuesto, del T-14 Armata, ninguno a efectos de entrar en combate.

El T-80 nació después que el norteamericano Abrams, al que los rusos quisieron replicar dotando también al suyo con motor de turbina de gas. La turbina, frente al motor convencional, ofrece una agilidad de respuesta y unas prestaciones superiores, pero a cambio de ser más exigente en su fabricación, mucho más delicada en operación y mantenimiento y, sobre todo, con un mayor consumo. El T-80, que se basaba en el T-64, no ha dado buen resultado, más bien todo lo contrario.

placeholder T-90SM. (Aleksey Kitaev)
T-90SM. (Aleksey Kitaev)

El T-90 podría parecer un desarrollo del T-80, pero, dado el fracaso de este, se volvió a lo que funcionaba y, en realidad, no es más que un T-72 avanzado. Es un buen carro, pero tiene el inconveniente de ser mucho más caro que el T-72 para no ofrecer tantas ventajas adicionales. Por su parte, el T-14 Armata, pese a su revolucionario diseño, tiene muchos problemas, lo que, unido a su elevado coste, ha hecho que no termine de entrar en producción e incluso se hable de él como un modelo experimental o de transición.

Todos estos carros de combate rusos pueden ser serios oponentes en el campo de batalla, sobre todo para una Ucrania que se va a enfrentar con modelos similares, T-64, T-72, T-80 y T-84, una versión autóctona del T-80 que reemplaza la turbina de gas por un motor diésel y funciona bien. Sin embargo, debido a su menor tamaño y peso, están menos protegidos. Es verdad que los blindajes reactivos rusos son muy buenos, pero deben recurrir a sistemas de protección activa, como los propuestos para el Armata, a fin de hacerlos menos vulnerables. Los misiles contracarro occidentales serán su principal enemigo.

La batalla en el escenario ucraniano será terrestre y por eso seguimos viendo trenes cargados de blindados y carros de combate en movimiento. Lo interesante de esto último es que casi todas las imágenes corresponden a modelos T-72 modernizados. No esperen ver los famosos T-14 Armat. A lo sumo, quizás alguno de los T-90. Eso significa que un blindado con casi 50 años de vida, que sigue nutriendo el grueso de los batallones acorazados rusos, será determinante en el combate, si por desgracia llega a producirse.

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