El próximo carro de combate ruso no es secreto pero sí puede ser revolucionario
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Un cañón que puede cambiarlo todo

El próximo carro de combate ruso no es secreto pero sí puede ser revolucionario

Se llama Object 219 Burlak y es la propuesta de Rusia para olvidar el innovador T-14 Armata, plagado de fallos y retrasos. ¿Qué hace a este blindado tan diferente?

placeholder Foto: El T-14 Armata, antecesor del próximo modelo que planea Rusia. Foto: Vitaly V. Kuzmin
El T-14 Armata, antecesor del próximo modelo que planea Rusia. Foto: Vitaly V. Kuzmin

Si hay un país que está constantemente innovando en el diseño de carros de combate, ese es Rusia. En paralelo a las constantes mejoras de sus modelos tradicionales, no dejan de aparecer diseños radicales de blindados a cuál más sorprendente. Experimentan con más y mejores blindajes, con cañones cada vez de más calibre y con diseños revolucionarios. Tal es el caso de un ‘nuevo’ blindado que ha suscitado interés entre los expertos. Se trata del denominado Burlak, un modelo bastante peculiar que parece resurgir ante los problemas del T-14 Armata.

Rusia siempre ha concedido mucha importancia a sus fuerzas acorazadas. Desde la época de la Guerra Fría, los rusos no han dejado de innovar y experimentar con desarrollos de carros de combate. En la actualidad sus unidades blindadas se basan en tres modelos: el T-72, T-80 y T-90, con un moderno T-14 Armata que no termina de despegar.

Sin embargo, el carro qué más atención ha acaparado últimamente es otro modelo muy diferente. Su nombre completo: Object 219 Burlak. Podría tratarse de otro desarrollo ‘secreto’ o de un nuevo diseño innovador. Nada más lejos de la realidad.

Foto: El Charles de Gaulle en 2010 (Marine Nationale)

"Object" (Объект) seguido de una cifra, es la forma que tiene la industria rusa de designar sus desarrollos de blindados. En concreto, el Object 219 corresponde con el carro de combate T-80 y Burlak es la denominación que se dio a un novedoso diseño de torre. No es nada nuevo ni secreto y se habla del Burlak desde hace casi diez años. De hecho, se dice que se ‘aparcó’ su desarrollo en favor de lo que luego sería el T-14 Armata y que a su vez dejó fuera de juego otro proyecto que hubiera sido interesante, el Object 195, que recibió la designación informal de T-95 y que hubiera sido una alternativa al Armata, digamos, ‘convencional’. Mientras que tanto el Object 195 como el T-14 suponían un nuevo diseño completo de blindado, el concepto Burlak era bien diferente y se trataba de una torre revolucionaria con capacidad de adaptarse a múltiples barcazas. La idea era magnífica. Como veremos, hay almacenados una enorme cantidad de carros T-72 y T-80 y adaptar esta torre a esas barcazas, sobre todo acometiendo un cambio de motor en los T-80, parecía la solución perfecta.

La torre Burlak es de diseño diferente a las anteriores que dotaron los T-72, T-80 y T-90. En lugar de ser redondeada es con forma poligonal y muy alargada en su parte trasera. Esto se hizo así para permitir alojar un nuevo cargador automático que en este caso es doble. Esta es una innovación muy interesante pues proporciona dos importantes ventajas. Por un lado, es capaz de gestionar dos alimentadores e incrementa la cadencia de tiro permitiendo el empleo rápido de dos tipos diferentes de munición.

placeholder Torre Burlak (Imagen: BTVT Info Blog)
Torre Burlak (Imagen: BTVT Info Blog)

Por otro lado, permite manejar de manera automática tanto la santa bárbara de torre, que es el depósito de munición para uso inmediato, como la situada en el casco, que en el resto de carros debía ser manejada de forma manual. Una última ventaja es que, si un cargador falla, el otro puede seguir manteniendo el carro con capacidad de tiro, un problema detectado en los modelos tradicionales cuando recibían un impacto en la torre, ya que solía dejar su único cargador inoperativo.

Para entender por qué la solución Burlak es interesante y por qué lo es precisamente diez años después de su primera aparición hay que ver primero la situación actual de los carros de combate en servicio con el ejército ruso y lo que ha ocurrido con su gran apuesta, el T-14 Armata.

Los modelos actuales rusos

La URSS llegó a contar con más de 10.000 ejemplares del T-72, aunque se estima que en servicio no pasan de 2.000 en diferentes versiones y modernizaciones, siendo la mejor la denominada T-72B3 mod 2016 o T-72B3M/T-72B4. Además, podría haber una cantidad superior a los 5.000 almacenados. Es uno de los carros de combate más extendidos a nivel mundial, aunque hoy superado y sin secretos para las fuerzas de la OTAN. Sin embargo, es un carro muy barato y en sus últimas versiones con ópticas modernas, blindaje reactivo Relik, motor de 1.130 CV y el mismo cañón que el T-90, puede seguir siendo un oponente a tener en cuenta.

El T-80 es un desarrollo del T-72 donde los rusos intentaron replicar al carro norteamericano Abrams, dotando también al suyo con motor de turbina de gas. La turbina, frente al motor convencional, ofrece una agilidad de respuesta y unas prestaciones superiores, pero a cambio de ser más exigente en su fabricación, mucho más delicada en operación y mantenimiento y, sobre todo, con un mayor consumo. Fiabilidad y autonomía son su gran problema, por lo que este carro se ha considerado un fracaso. De hecho, tan solo hay unos 500 en activo y se especula con una cifra de 3.000 almacenados.

placeholder Object 219 Burlak (Alexey Khlopotov)
Object 219 Burlak (Alexey Khlopotov)

El T-90 es un diseño ya ‘ruso’ pero que aún mantiene la ‘estética soviética’. Aunque parece un desarrollo del T-80, en realidad se basa en diseños muy mejorados del T-62 (un modelo anterior al T-72). Se puso un motor convencional y se dotó con el cañón 2A46M-5 de 125 mm, capaz de disparar proyectiles convencionales y misiles 9M119M Refleks (AT-11 Sniper). Estos misiles son de guía óptica por láser y tienen un alcance de 5.000 metros. Es un buen carro, pero hay pocos en servicio, menos de 400, más otras 200 unidades almacenadas.

Armata: innovador, pero poco fiable

El T-14 Armata (Object 148) tiene un diseño que rompe con todos los esquemas del pasado y con el concepto de carro de combate tradicional. La principal novedad del T-14 es que sus tres tripulantes no ocupan la torre (totalmente automatizada) y se ubican en una cámara muy protegida en el frontal del casco. Sobre el papel es impresionante y podría poner en serios apuros a los carros de la OTAN. Cuenta con un blindaje de última generación del tipo ERA (Explosive Reactive Armour), dispone de motor convencional y se le supone alta movilidad. Va armado con un cañón 2A82-1M de 125 mm, más avanzado que los anteriores de igual calibre.

El problema puede estar en su misma virtud: demasiado innovador. Esto hace que esté resultando muy caro y que esté dando muchos problemas. Uno de los puntos débiles que se señalan son la optrónica (se dice que derivan de equipos franceses) que no tiene un respaldo óptico adecuado en caso de fallo. También la suspensión (que es activa y parece compleja) y la fiabilidad mecánica de su motor, demasiado ‘apretado’ para dar hasta 2.000 CV.

placeholder El interesante prototipo del Object 292 en Kubinka. (Vitaly V. Kuzmin)
El interesante prototipo del Object 292 en Kubinka. (Vitaly V. Kuzmin)

Su bajo peso, solo 55 toneladas, frente a las casi 68 del Abrams M1A2C SEPv3 o las 66 del Leopard 2A7, hacen sospechar de cierta debilidad en su blindaje. A esto contribuye el hecho de que vaya atiborrado de todo tipo de medidas de protección activa: NII Stali, para protección de la parte superior del carro, defensas APS (Active Protection System) Afghanit, que consisten en lanzadores de cargas de fragmentación, asociados a un radar de onda milimétrica que detecta misiles o proyectiles entrantes y por último, el Shtora 1, un sistema de protección activa que detecta las emisiones laser y las interrumpe, con lo que deja ciegos a los misiles de guía laser así como a telémetros y designadores enemigos.

En definitiva, plantea muchas dudas y la mayor de todas la da el hecho de que tras cinco años de desarrollo y ser presentado en 2015, se dijo que para 2020 habría más de 2.000 y todavía no se ha iniciado su fabricación en serie ni ha entrado en servicio. Por supuesto tampoco se ha vendido. Pero hay que reconocer que el impacto de su diseño ha sido importante.

Un cañón que puede cambiarlo todo

Frente al Armata, la torre Burlak presenta importantes ventajas. Su nivel de protección pasiva es más elevado, mientras que en el T-14 buena parte de su supervivencia se fía a la eficacia de sus defensas activas que, por otra parte, siempre se pueden implementar en la torre Burlak. Otra ventaja es que el jefe de carro y el tirador tienen una mejor visual del terreno al estar en posición elevada y cuentan con elementos ópticos y optrónicos. Es cierto que es el diseño clásico, pero es una de las limitaciones del T-14 al reunir a todos los tripulantes en el casco.

Son los problemas del Armata los que han hecho que los rusos desempolvaran esta propuesta que él mismo hizo archivar, pero sobre todo la posibilidad de aprovechar un enorme número de barcazas de carros ya fabricados (sobre todo del T-80) que, o bien acabarían pasando por el soplete o bien serían caros de modernizar, adaptando este diseño innovador de torre.

No obstante, hay un tema que podría cambiarlo todo y es la implementación del cañón 2А83 de 152 mm. Se trata de una ‘bestia’ derivada del que utiliza la pieza de artillería autopropulsada Msta-S SPAS y que desde el primer momento se pensaba instalar en el Armata. Este cañón, que pesa 5 toneladas (casi el doble que los de 125 mm) tendría una capacidad de penetración brutal, capaz de atravesar a distancias medias (unos 1.500 m) el blindaje de un Abrams sin ningún problema.

placeholder El T-80U. (Vitaly V. Kuzmin)
El T-80U. (Vitaly V. Kuzmin)

No todo son ventajas. Además del elevado peso, que incide en el del carro, necesariamente utilizaría cargador automático (la munición no sería posible manejarla a mano) y además el número de proyectiles a bordo sería muy reducido, se estima que unos 24 de uso inmediato y también la vida útil del tubo estaría en el entorno de los 250 disparos, muy inferior a la de los cañones de 125 mm y una cifra demasiado baja para un combate prolongado.

El primer modelo con el que se probó este supercañón fue el denominado Object 292, basado en el T-80U y del que se hizo un único prototipo en 1990. Poco después se proyectó para el Object 477 Molot (o Hammer), una interesante propuesta de carro con torre no tripulada, que tampoco prosperó por deficiencias en el manejo de la munición y finalmente en el Object 185 Black Eagle, un desarrollo secreto (del que se ha puesto en duda hasta su existencia) que iría armado con el 125 mm, pero sobre el que se supone se probó el 152 mm. Este último diseño también fue abandonado en favor del Armata.

El T-14 actual tiene muchos problemas y parece condenado. Un escenario posible es que evolucione hacia un modelo diferente dotado con el cañón de 152 mm. Aunque incrementar el calibre de los cañones no tiene por qué ser lo mejor, si esto sale bien y funciona, debería preocupar y mucho en occidente. Mientras tanto, la solución podría llegar por modernizar barcazas de T-80 con la torre Burlak. Veremos si es este el camino elegido por Rusia.

Si hay un país que está constantemente innovando en el diseño de carros de combate, ese es Rusia. En paralelo a las constantes mejoras de sus modelos tradicionales, no dejan de aparecer diseños radicales de blindados a cuál más sorprendente. Experimentan con más y mejores blindajes, con cañones cada vez de más calibre y con diseños revolucionarios. Tal es el caso de un ‘nuevo’ blindado que ha suscitado interés entre los expertos. Se trata del denominado Burlak, un modelo bastante peculiar que parece resurgir ante los problemas del T-14 Armata.

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