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Contraofensiva electrónica y con artillería: la sorpresa que Ucrania puede asestar a Rusia
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GUERRA A LAS PUERTAS DE EUROPA

Contraofensiva electrónica y con artillería: la sorpresa que Ucrania puede asestar a Rusia

A la vital artillería pesada, ahora se une algo que también puede jugar un papel protagonista. Nos referimos a sofisticados equipos de guerra electrónica y a los radares de contrabatería

Foto: Obuses M777 utilizando municiones guiadas M982 Excalibur. (USMC)
Obuses M777 utilizando municiones guiadas M982 Excalibur. (USMC)
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La guerra de Ucrania dista mucho de ser esa exhibición militar en la que, en unos días, Rusia se iba a hacer con el control del país y, para disgusto de Putin, su ejército está demostrando muchas carencias y debilidades. Mientras para el invasor el desgaste es cada vez mayor, no deja de llegar material de occidente y podemos estar a punto de ver un nuevo giro en la lucha: una posible contraofensiva ucraniana apoyada por sofisticados equipos electrónicos.

Tras más de dos meses y medio de guerra, el desarrollo de los combates ha cambiado de una manera radical. Ahora estamos ante un frente estancado y la prueba es evidente. Si tomamos los mapas que muestran el territorio ocupado por las tropas rusas y comparamos la situación de estos días con la de justo hace un mes, veremos que apenas ha cambiado. Es más, los mínimos movimientos que se aprecian, no son precisamente favorables a los rusos.

Foto: El mortífero misil ruso TOS-1 en acción. (Vitaly V. Kuzmin)

Los ucranianos pueden dar un giro a la situación si lanzan una contraofensiva. Lo harían apoyándose en todo el material que les está llegando en grandes cantidades. A la vital artillería pesada, ahora se une algo que también puede jugar un papel protagonista. Nos referimos a sofisticados equipos de guerra electrónica y a los imprescindibles radares de contrabatería.

Llega la guerra electrónica

Hace una semana la administración del presidente Biden autorizó un nuevo paquete de ayudas para Ucrania. Esta vez se trata de un envío por valor de 150 millones de dólares, que comprende más munición para la artillería de 155 mm, con otros 25.000 proyectiles que se añadirán a los que ya se han enviado. De ellos, es muy probable que una parte sea de los nuevos M982 Excalibur. A esta munición se añaden otros tres radares de contrabatería del modelo AN/TPQ-36, pero lo mejor son los equipos de guerra electrónica.

placeholder Radares de contrabatería Q-36 entregados a Ucrania. (US Army)
Radares de contrabatería Q-36 entregados a Ucrania. (US Army)

Empezando por esto último, no se han facilitado datos concretos ni del tipo de material que se está enviando ni de las cantidades. Es lógico, pero lo que sí se sabe es que se trataría de equipos de guerra electrónica (EW) dedicados a perturbar o interferir las comunicaciones. Son equipos sofisticados que analizan las emisiones enemigas y generan señales que las perturban o interfieren. Su objetivo es impedir que las unidades militares se comuniquen con sus centros de mando, evitando su coordinación. El US Army utiliza sistemas de pequeño tamaño que se componen de dos equipos, uno es un receptor para captar las frecuencias y el otro un bloqueador o 'jammer', que interfiere la comunicación del enemigo. Puede que sean los que están en camino.

Cuando este tipo de guerra electrónica a base de interferencias actúa, crea un gran desconcierto, llegando a provocar la parálisis en los movimientos de tropas al no llegarles las órdenes. Este tipo de medidas es particularmente importante para los ucranianos pues actúa sobre uno de los puntos débiles del ejército ruso: sus sistemas de mando y control. Sin embargo, esta actuación o 'ataque de guerra electrónica' debe ser limitado en el tiempo. Los rusos también disponen de equipos que detectan emisiones y, una vez localizados los elementos perturbadores, se convertirán de forma automática en objetivos prioritarios.

La red que mantiene la cadena de mando rusa ya ha mostrado sus debilidades. El hecho de que haya tantos altos mandos en el frente y que hayan tenido que recurrir a emplear teléfonos móviles de uso civil —muy fáciles de rastrear y monitorizar— para dar instrucciones, denota la fragilidad de sus sistemas. A este hecho se une otro problema crónico de la doctrina rusa, como es la rigidez en la ejecución de las órdenes, lo que deja casi sin posibilidad de iniciativa a los comandantes de unidad. Por el contrario, las tropas ucranianas han actuado de manera muy distinta, más al estilo occidental y dejando mucha libertad de acción a las unidades, a quienes únicamente se indicaba el propósito de su misión, pero no el cómo ejecutarla o con qué medios.

La red que mantiene la cadena de mando rusa ya ha mostrado sus debilidades

Esta diferente forma de operar ha hecho que las fuerzas ucranianas fueran menos sensibles a los esfuerzos enemigos por degradar sus comunicaciones, mientras que los rusos se han visto penalizados. Tomar la iniciativa del combate y realizar una serie de acciones encaminadas a recuperar el terreno, va a necesitar que cualquier reacción rusa se paralice, por lo que cortar sus comunicaciones será esencial.

Fuego de contrabatería

Ya les explicamos hace unos días la importancia que iba a tener la artillería occidental en esta nueva fase de la guerra y será aún más necesaria a la hora de tratar de desalojar a los rusos del territorio ocupado. Hasta ahora la artillería ucraniana se había visto obligada a actuar de forma aislada y en número muy reducido. No era posible competir con la todopoderosa artillería rusa que podía hacer fuego de contrabatería con todas sus piezas.

placeholder Radar de contrabatería Q-36 en servicio con el ejército ucraniano. (Ucrainian MoD)
Radar de contrabatería Q-36 en servicio con el ejército ucraniano. (Ucrainian MoD)

Los obuses de 155 mm occidentales van a permitir a los ucranianos bombardear desde lejos y tan solo quedarían expuestos a la artillería lanzacohetes del enemigo, con un alcance superior. Sin embargo, su capacidad para actuar de forma dispersa gracias a sus sistemas de autoposicionamiento, incrementará su capacidad de supervivencia. Por el contrario, en la ofensiva ucraniana será vital eliminar o al menos dificultar la actuación de la artillería rusa o cualquier ataque estará condenado al fracaso.

Para ello utilizarán los radares de contrabatería AN/TPQ-36. Estos radares lo que hacen es detectar los proyectiles de artillería y escanear su trayectoria que, recordemos, es balística. Con ello son capaces de establecer su origen, con lo que se determina la posición de la pieza que ha hecho fuego. El Q-36 es un radar de los años 80, de tecnología analógica y que ya está superado por modelos más modernos de tecnología digital, como el AN/TPQ-53 norteamericano o el ARTHUR sueco-noruego. El Ejército de Tierra español, por ejemplo, usa todavía el AN/TPQ-36 pero también el ARTHUR.

Como vemos no se trata de lo último en este tipo de sistemas, pero cumple su función y puede ser muy eficaz. El US Army de hecho todavía lo emplea y los ejemplares enviados a Ucrania han salido de sus propias reservas. La forma de uso de estos sistemas es sencilla. Si las fuerzas rusas se ven atacadas, sin duda usarán su potencia artillera para desbaratar el movimiento enemigo, pero en cuanto disparen, el radar localizará su emplazamiento y será atacado de inmediato por la artillería ucraniana de 155 mm con proyectiles de largo alcance.

placeholder Marines norteamericanos preparando proyectiles guiados Excalibur. (USMC)
Marines norteamericanos preparando proyectiles guiados Excalibur. (USMC)

También tiene sus puntos vulnerables. El primero es que los radares Q-36 tienen un alcance limitado, entre 20 y 24 km según se trate de artillería convencional o lanzacohetes. Eso obliga a situarlo cerca del frente y, a su vez, es localizable mediante ESM (Electronic Support Measures), unos equipos que analizan las emisiones de los radares enemigos. Una vez detectado, se le puede atacar con misiles antirradiación, como el Kh-58 (AS-11 en denominación OTAN). Estos misiles incorporan un detector de radar, se lanzan y el misil va hacia el foco emisor.

Mucho más efectivo es el sistema alemán COBRA (Counter Battery RAdar), de tecnología digital y que Berlín podría suministrar a los ucranianos. Serían tan solo un máximo de 5 equipos, pero es muy superior al modelo americano. El COBRA es capaz de detectar las baterías enemigas a distancias de hasta a 100 km y es considerado uno de los mejores radares de contrabatería del mundo.

Otra baza ucraniana sería la utilización de los proyectiles guiados Excalibur. Estos se guían por sistema GPS, a diferencia de los modelos rusos como el Krasnopol o el Kvitnyk de fabricación autóctona, que lo hacen por láser semiactivo. El guiado por GPS tiene una importante ventaja al no necesitar ningún elemento externo que ilumine el objetivo. Es más sencillo e inmediato de uso y tan solo hay que introducir las coordenadas de la posición del blanco que proporciona de manera automática el radar de contrabatería. Instantes después, el proyectil caerá encima con una gran precisión.

Atacar: posible pero no fácil

Las tropas de Kiev ya han dado muestras de agresividad y cierta eficacia. En Járkov están recuperando terreno y están alejando a los rusos de la ciudad, pero no olvidemos que para Putin no deja de ser un objetivo más político y simbólico que estratégico. Él se la juega en el Donbás, el corredor del mar de Azov y en Jersón. También Odesa, pero ese parece que va a ser un hueso demasiado duro de roer.

placeholder Sistema de guerra electrónica Tactical Electronic Warfare System (TEWS) sobre vehículo Stryker. (US Army)
Sistema de guerra electrónica Tactical Electronic Warfare System (TEWS) sobre vehículo Stryker. (US Army)

Sus avances se ven detenidos y sus pérdidas aumentan sin cesar. Como muestra el intento fallido de paso del río Seversky Donets mediante un puente de pontones. Las escenas que se han podido ver de vehículos destrozados son dantescas y se estima que solo en esa acción los rusos perdieron uno de sus BTG o grupos tácticos acorazados al completo. Esto supone perder una compañía de carros, dos de blindados de cadenas (BMP) y una de blindados de ruedas (BTR). En total 10 carros y más de 30 blindados. Un desastre.

A lo anterior se une el hecho de que las tropas en el área del Donbás están muy debilitadas, lo que podría alentar un intento ucraniano de romper el frente. La jugada perfecta podría ser recuperar una parte del corredor del mar de Azov, por ejemplo entre Berdiansk y Mariúpol o atacar Melitopol y cortar ese nudo de comunicaciones a los rusos. Si las tropas de Zelenski lo consiguieran sería un golpe de efecto tremendo. No solo separaría la zona de Crimea del Donbás, sino que pondría Mariúpol al alcance de ser recuperada.

El riesgo, no obstante, sería muy grande y pasaría por concentrar suficiente artillería de 155 mm y paralizar los movimientos rusos con los nuevos equipos de guerra electrónica. También sería preciso llevar a cabo una labor de inteligencia que les permitiera conocer a la perfección la disposición del entramado defensivo.

Pero tampoco sería sencillo. Los rusos han aprendido de algunos de sus errores y plantearán una férrea defensa apoyándose en su superioridad artillera. También podrían jugar la baza de sus fuerzas anfibias. Recordemos que, pese a las pérdidas sufridas, su flota no está fuera de combate y todavía mantienen una importante fuerza anfibia que podrían utilizar solo si la situación se les vuelve desesperada. Sería un movimiento muy arriesgado, pues los buques en el mar de Azov son vulnerables y si han de desembarcar tropas, supondrían un blanco muy fácil incluso para la artillería pesada. Veremos qué ocurre en las próximas semanas.

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La guerra de Ucrania dista mucho de ser esa exhibición militar en la que, en unos días, Rusia se iba a hacer con el control del país y, para disgusto de Putin, su ejército está demostrando muchas carencias y debilidades. Mientras para el invasor el desgaste es cada vez mayor, no deja de llegar material de occidente y podemos estar a punto de ver un nuevo giro en la lucha: una posible contraofensiva ucraniana apoyada por sofisticados equipos electrónicos.

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