PRIMER PINCHAZO DEL 'MOTOSHARING'

1.300 motos eléctricas buscan comprador en Madrid: la subasta del naufragio de Coup

La filial de Bosch, que dejó de prestar servicio a finales de diciembre y retirarse del 'motosharing', trata de recuperar parte de la inversión con la venta de su flota, que valoran en 3,8 millones

Foto: Foto: Coup-
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El de los patinetes eléctricos compartidos se muestra como un negocio aún tierno. Madrid, convertido en un laboratorio a nivel nacional, optó por un modelo atomizado con una veintena de operadores cuyas licencias se repartían casi 'salomónicamente' por barrios. Algo que, junto al vandalismo, ha dado pie a un rosario de cierres, nuevas llegadas, compras y fusiones en una carrera en la que solo prácticamente gigantes como Lime, Bird y Voi han aguantado la velocidad de crucero en medio de ese ritmo endiablado. Son movimientos a los que, a base de repetirse, el sector se ha acostumbrado.

No ocurre lo mismo con el sector del 'motosharing', con las constantes vitales mucho más relajadas. Por eso sorprendió tanto cuando COUP, unas de las principales empresas que actuaba en la capital, anunció que echaba el cierre a final del año. Y una vez ha sucedido, Bosch, propietaria de esta plataforma, está buscando ahora comprador para las 1.300 motos eléctricas que se han quedado huérfanas.

Que COUP tirase la toalla no es un detalle baladí. A pesar de contar con el respaldo de la multinacional teutona se ha convertido en el primer gran pinchazo del 'motosharing'. Fue una de las que más fuerte apostó por operar en la capital española. Lo hizo a mediados de 2018, cuando ya estaba en Berlín y París, y debutó con una auténtica demostración de fuerza: 850 motos para convertirse en el primer operador de la noche a la mañana, un honor que por aquel entonces correspondía a Movo, la compañía participada por Cabify.

Foto: Coup.
Foto: Coup.

No tardó en aumentar la nómina de vehículos. En 2019 compró otras 500 unidades, quedando su flota en 1.350. De las cuatro ciudades donde operaba, Madrid era la tercera que en número de motos, por encima de Tübingen (50), cerca de Berlín (1.500) y a bastante distancia de París (2.200). Un total de 5.100, cifras muy similares a las que Cooltra, otro de los gigantes del sector, anunció en junio del pasado curso.

Los modelos a la venta

Ahora la filial de Bosch se encuentra gestionando los restos del naufragio. Uno de los próximos pasos será encontrar compradores para 1.302 motos eléctricas (se han descartado las que no estaban bien conservadas) que prestaban servicio en Madrid, mediante una subasta que también se está replicando en las otras sedes.

Son vehículos de la marca Gogoro, de origen taiwanés. En España solo se utilizaban de la bautizada como serie 2, aunque en otros países también tenían un modelo más antigua. Se trata de una moto de diseño llamativo que alcanza una velocidad pico de 45 kilómetros por hora (estaba por debajo de los modelos de la competencia) pero, en cambio, ofrecían con diferencia la mayor autonomía, al poder llegar hasta los 100km. Están desprovistas del sistema integrado de navegación y la retirada de elementos de marca, como el logotipo, corre por cuenta del comprador.

Valoran toda su flota en 3,8 millones, lo que supone un valor medio por moto de más de 2.900 euros

No será una subasta abierta al público. Cuando anunciaron que dejaban de prestar servicio algunos de los usuarios preguntaron por el futuro de las motos. En aquel momento la compañía ya respondió que no tenía en mente ninguna acción comercial de ese tipo dirigida a particulares. Aquí el objetivo es colocarlas a una gran empresa, recuperando parte de la inversión inicial.

El valor de la flota, en el caso de Madrid, se estima en cerca de 3,8 millones de euros, como figura en el documento de venta de activos al que ha accedido Teknautas. Si alguien acaba pagando ese precio, el coste medio por cada moto sería de más de 2.900 euros. En el momento de la adquisición, según fuentes conocedoras, rondó los 5.000 euros. Pero cabe matizar que es una puja abierta.

Foto: Coup.
Foto: Coup.

Fuentes del sector de la movilidad compartida consultadas por este periódico han coincidido en la calidad de este fabricante pero también en "la mayúscula inversión que supone", lo que les hace presuponer que caerá en una empresa de gran tamaño o que se vean sin ofertas cualificadas y, por tanto, tengan que explorar otras opciones. El plazo para pujar acaba este viernes a las 4 de la tarde. Una vez se cierre, se abrirá un periodo de reflexión, análisis y negociación final que debe cerrarse con la rúbrica de un acuerdo antes del 5 de febrero, si se cumple el plan previsto.

¿Motos abandonadas?

De la totalidad casi dos terceras partes fueron adquiridas en 2018, mientras que el resto, unas 450, datan del 2019, cuando se ejecutó la ampliación. El número final de las que se subasten han podido sufrir ligeras modificaciones, ya que estaban pendientes de recoger todos los vehículos de las calles y evaluar su estado. Este paso ha sido objeto de mucha polémica. No en vano, varios usuarios y medios se hicieron eco de que algunas de estas motos eléctricas habían sido abandonadas a su suerte en la calle tras el cese de actividad.

La compañía niega haber abandonado las motos y afirma que ya no queda ninguna en la calle

Algo que desmientes voces de la compañía, que aseguran que en estos momentos no queda "ninguna en la calle" y que sí se han dado esos casos "han sido por problemas de logística ya solucionados".

La flota de Madrid se divide en torno a dos lotes, según el documento de venta de activos al que ha accedido este periódico. Ambos cuentan con prácticamente el mismo número de motos, que vienen acompañadas por su correspondiente paquete de baterías (dos por vehículo). Lo que cambia es el número de máquinas de carga. El primer lote tiene tres, mientras que el segundo, viene con cuatro. La particularidad del sistema de carga, exclusivo de estas motos, hacen que hayan optado por este modelo de venta y no una orientada a individuos particulares. También abrieron la puerta a recibir ofertas por las soluciones tecnológicas que desarrollaron para poner en marcha el servicio. Cabe decir que las empresas pueden pujar por la totalidad de las motos y no atendiendo a la división que se presenta en la documentación

Operación más fácil

A diferencia de lo que ocurre con los patinetes, donde hay una licitación, el sector de las motos "se rige por el libre mercado", confirman desde el Ayuntamiento madrileño. Esto les da pie a no tener tantas restricciones a la hora de ejecutar operaciones de este tipo. Por ejemplo, con los patinetes eléctricos las licencias se deben vender en bloque y mantener la marca y otros elementos estéticos de la empresa a la que fue concedida. El último caso ha sido el de MYGO que, tras ser adquirida por Wheels, ha tenido que actuar con el mismo nombre para evitar problemas.

Foto: Coup.
Foto: Coup.

La firma alemana dijo que se echaba a un lado porque se trataba de un gremio "especialmente competitivo" y que era un "modelo insostenible" a medio plazo. Otras fuentes conocedoras aseguran que la ciudad donde más rentabilidad se sacó a los recursos de COUP fue en Berlín, que suponía más del 40% del negocio. Madrid suponía cerca del 25% y el peso de la unidad francesa, a pesar de ser la que más capacidad operativa tenía, era un tercio del total. A pesar de la mejor marcha de algunas ciudades, la compañía optó por no replegarse sino por un cierre completo.

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