SE AVECINAN CAMBIOS

Solo pueden quedar dos: empieza la purga de los patinetes (y así nos va a afectar)

Negocio con potencial millonario para unos, ruinoso para otros. La atomización de estos servicios lo ha convertido en una burbuja que amenaza con llevarse por delante a las empresas más pequeñas

Foto: Foto: EFE
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Hace unos días trascendió que Circ, antes conocida como Flash, se había convertido en un pozo sin fondo. El rey de los patinetes en España, la empresa que más 'scooters' había conseguido desplegar en la geografía patria por encima de gigantes como Lime o Bird, ha fagocitado prácticamente 55 millones de euros sin conseguir un negocio estable.

Salvo cambio radical u otra inyección de capital de sus dueños con cargo a su cuenta corriente, una venta a precio de saldo es más que una idea peregrina. La agonía de esta firma viene a ser un síntoma evidente de la burbuja que se ha formado en torno a la movilidad urbana en España, especialmente en torno a los patinetes. "La situación está empezando a corregirse por sí sola", explica desde una de las compañías del sector. "Aquí, con cosas como la normativa del anterior Ayuntamiento de Madrid, lo único que se ha conseguido hacer es un efecto llamada".

Las diferentes fuentes consultadas coinciden en una cosa. De esta primera hornada de compañías sobrevivirán en el corto plazo las firmas que tengan un buen colchón financiero. "Ya más adelante hasta las que estén respaldadas por grandes compañías podrían desaparecer", rematan. "Quedarán, si eso, dos operadores. Tres a lo sumo. Cuatro me parecería mucho".

Que pase el siguiente: Ford

Foto: Spin
Foto: Spin

En esta segunda fase todo apunta a que la cosa quedará en un pulso entre las tecnológicas y empresas de la industria del motor por ir dominando el mercado. En el primer bando se colocarán firmas como Bird o Lime, dos de las que más apoyos tiene por parte de los inversores; Bird, Jump (la marca de Uber) o Movo (participada por Cabify).

En el segundo, firmas como Seat con su marca UFO o BMW y Daimler con Hive. "Necesitan una alternativa al coche privado. En el futuro se venderán menos y es lógico que quieran posicionarse en este sector de los vehículos compartidos", añade. En medio, un puñado de servicios 'indies' intentarán rascar espacio. Hablamos de firmas como Reby, fundada por Pep Gómez; o MyGo, que de momento presta servicio en Madrid.

Tecnológicas, con amplio apoyo inversor, versus fabricantes de automóviles. Así será el sector

Ford será el siguiente gran fabricante que haga su entrada en el mercado español con su propia marca, Spin, una 'start up' adquirida en 2018 por 100 millones de dólares. En LinkedIn ya se pueden ver las ofertas para España de esta compañía. Busca, entre otros puestos, un 'country manager', un analista de datos o un director de marketing.

Esta compañía recientemente presentó su nuevo patinete, cuyas mejoras se centraron en neumáticos más grandes, una mayor autonomía, un frenado más potente y una serie de modificaciones para evitar el robo. Tras una experiencia piloto en Baltimore, ha empezado a llevarlos a varias ciudades estadounidenses. Este es un punto más de su plan de expansión, que incluye el lanzamiento en países europeos como España o Reino Unido, entre otros.

Foto: LinkedIn
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La duda es saber cómo entrará. "Hay que ver qué hacen los nuevos competidores. Si apuestan por pedir sus propias licencias, si hacen acuerdos de agregación o compran directamente empresas locales. Yo creo que veremos varios casos de estos en 2020", cuenta uno de los operadores que actúan en la capital. Un curso, el que empieza el próximo 1 de enero, que puede ser crucial ya que Barcelona está trabajando en la nueva regulación local que regirá estos servicios en la Ciudad Condal. Y lo hace con un ojo puesto en lo ocurrido en Madrid.

¿Qué ocurrirá en Barcelona?

El Ayuntamiento de Barcelona fue uno de los primeros que movió ficha en regular los patinetes compartidos. En realidad, lo hizo pensando en los 'segways' turísticos. Les obligó al uso de casco y de la presencia de un guía. La historia es que esta fue la normativa que se aplicó cuando algunas compañías como Wings intentaron desplegar sus patinetes en la ciudad.

Este modelo era, claramente, el de una persona supervisando el servicio, incompatible con las flotas de 'scooters' compartidos. Diferentes fuentes indican que parece que las autoridades barcelonesas han tomado buena nota de lo ocurrido en Madrid y que optarán por un concurso en el que habrá dos o tres concesionarios. Respecto a la circulación, parece que optarán por permitir que se muevan por las mismas zonas que las bicicletas.

Madrid, desastroso laboratorio

Foto: EFE
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El de Madrid ha acabado siendo, como definen en este sector, "la peor de las pruebas". En la segunda mitad de 2018, después de que compañías como Lime o Voi desplegasen sus patinetes, el consistorio liderado por Manuela Carmena llamó a consultas a estas empresas, a las que obligó a retirar sus flotas. Empezó a cocinar un reparto salomónico de licencias, en las que 10.000 permisos se repartieron por barrios, de manera que todas las mañanas los 'scooters' debían estar en el área asignada. El reparto se produjo entre una veintena larga de compañías.

"Eso fue una autentica locura", remata el directivo de una de las empresas agraciadas en ese momento. "Esto no es una moto. Es un patinete. Y esto cobra sentido en zonas de trayectos cortos y mucha densidad de posibles usuarios, como el centro, donde pueden ser más rentables", añaden. El problema es que con tantos comensales, lo que podría ser un buen trozo del pastel se convirtió en un puñado de migajas salpicadas por todo el mapa de la ciudad. "Por cada diez licencias interesantes desde el punto de vista económico, hay gente que se ha comido 50 o 100 que no valen para nada".

Una industria muy cara

Foto: Reuters
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"No se pensó todo correctamente", explican estas mismas voces. La critica de una parte del gremio apunta a la falta de controles previos. "Hubo gente que se metió para especular con las licencias. Y hubo gente que se metió pensando que esto se trataba de poner unos patinetes en la calle con un GPS, una app en marcha y ya". Nada más lejos de la realidad. El gran reto del sector, junto a la captación de usuarios, es alargar la vida de los scooters. "Su ciclo útil es muy corto. Están en la calle todo el día, se llevan golpes y demás", explican desde una de las compañías.

Las opciones son dos. Una de ellas solo está al alcance de aquellas con músculo financiero: renovar constantemente patinetes. "En algunas de las grandes, si tienes que dedicar más de media hora a la reparación, se desechaba el patinete". La otra vía, bastante menos común, es apostar por vehículos modulares, con baterías y otras piezas fácilmente reemplazables. "Ni una ni otra están al alcance de muchos". A esto hay que sumarle el problema de la seguridad en diversas zonas alejadas del centro. Hay barrios y distritos en los que los hurtos y el vandalismo preocupan y mucho a los operadores de patinetes compartidos.

De 10.000 a 5.000 licencias

Las baterías extraíbles de los patinetes de Circ. (Circ)
Las baterías extraíbles de los patinetes de Circ. (Circ)

Algunos como Scoot han devuelto las licencias que obtuvieron. También Tier, uno de los gigantes europeos, decidió arriar las velas y marcharse de Madrid y del resto de España. Acciona también tiene los suyos en un extraño punto muerto. Otras que no dan señales de vida son RideConga, UFO o Eskay. "Eso demuestra que todo está hecho mal y que hay que tener mucha resistencia hasta que se enderece el sector o se apueste por un concurso en condiciones".

"No puedes pedir a un usuario que tenga 5 apps diferentes. Es imposible dar un servicio en zonas de alta densidad si solo puedes tener 10 por barrio". El pinchazo de la burbuja, con cifras en la mano, es evidente. En diciembre el registro del Ayuntamiento marcaba 5566 permisos en vigor. Prácticamente, la mitad de las 10.000 licencias que se concedieron en febrero. De la veintena larga que recibieron luz verde para operar en febrero, se ha pasado a 14, según los datos municipales.

La venta de las licencias no era sencilla tampoco. El Ayuntamiento no permitía el mercadeo individual de los permisos, se tenia que vender toda la empresa y seguir operando bajo la misma denominación registrada. "A nosotros nos han estado ofreciendo empresas desde el primer momento y a día de hoy algunos lo siguen intentándolo. No sería rara que haya noticias dentro de poco".

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