Guerra por el poder en Downing Street con la prometida de Johnson como lady Macbeth
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Dimisión de su jefe de comunicación

Guerra por el poder en Downing Street con la prometida de Johnson como lady Macbeth

La dimisión del jefe de Comunicación de Boris Johnson ha destapado una miríada de rencillas y luchas de poder en el seno de Downing Street alrededor del 'premier', cada vez más aislado

Foto: Guerra por el poder en Downing Street con la prometida de Johnson como lady Macbeth
Guerra por el poder en Downing Street con la prometida de Johnson como lady Macbeth

Guerra en Downing Street. De esas además con guion de Juego de Tronos, puñaladas en la espalda, celos, y sorpresas magistrales de última hora, donde los que se creían con todo el poder son derrotados por personajes, a priori, secundarios. La trama, al fin y al cabo, siempre gira en torno a quién tiene la influencia sobre el mandatario. Y cuando todos apuntaban al oscuro asesor Dominic Cummings, se ha demostrado que la prometida del primer ministro británico, la tímida Carrie Symonds, madre de su último retoño, es la mano que literalmente mece la cuna en el Número 10.

Lee Cain, director de Comunicaciones del Gobierno y uno de los más estrechos colaboradores de Boris Johnson (quizás uno de sus únicos amigos), ha presentado su dimisión tan solo 24 horas después de que la prensa se hiciera de eco de los rumores sobre su posible ascenso a jefe de Gabinete.

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El ascenso no causaba especial agrado, teniendo en cuenta la criticada gestión de comunicación de la pandemia del coronavirus por parte del Ejecutivo. Además, eso habría encerrado aún más a Johnson dentro de un estrecho círculo euroescéptico que tiene al 'premier' en una especie de búnker, sin apenas contacto con otras personas del partido. Los 'tories' sin cartera empezaban a desesperar.

Lucha de los euroescépticos

El episodio ha sacado a la luz todos los trapos sucios, tensiones y juego de influencias que se viven tras la famosa puerta negra de Downing Street. En definitiva, no se trata tan solo de la pérdida de un empleo, sino de la lucha que mantiene el núcleo duro euroescéptico con el resto de asesores del Gobierno; los entresijos entre la cúpula del partido y las filas; y el mismísimo poder de un primer ministro cuya popularidad está ahora por los suelos apenas un año después de conseguir una aplastante victoria en las urnas.

Tras la dimisión de Lee Cain, comenzaron los rumores sobre la salida de lord Udny-Lister, otro asesor principal de Johnson; el propio lord Frost, negociador británico para un acuerdo comercial pos-Brexit con la UE; su número dos, Oliver Miles; e inclusive sobre el mismísimo Cummings, el estratega que más atención ha acaparado en la historia reciente del Reino Unido. En definitiva, justo el tipo de drama que necesita un país en plena pandemia, donde los muertos superan ya los 50.000.

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Pongámonos en situación. Primero de todo, ¿quién es Cain? Se trata de un periodista que trabajó en el tabloide de izquierdas 'Mirror'. En su currículo, figura disfrazarse de pollo durante la campaña de 2010 para ridiculizar los actos de David Cameron, quien acabó ganando las elecciones.

Con el histórico referéndum de 2016 sobre la permanencia europea, el periodista ocupó un puesto clave en la campaña euroescéptica. Allí se hizo íntimo de Dominic Cummings. Luego fue fichado por el Gobierno de Theresa May. Y cuando Johnson dimitió como ministro de Exteriores para preparar su batalla por el liderazgo, Lee Cain no dudó en ponerse del lado del excéntrico político, que acabaría agradeciéndole su lealtad con el puesto de director de comunicación del Gobierno.

La verdad es que Lee Cain y Carrie Symonds nunca congeniaron. La enemistad venía de lejos, cuando ambos lucharon por el puesto de asesor en el Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales con el Gobierno de Theresa May. El trabajo finalmente se lo quedó él. No es de agrado de nadie tener poca química con la prometida del jefe, pero no fue esto el detonante de la guerra.

Apartado por la "nueva" gestión

La cuestión es que Lee Cain se sintió marginado cuando Johnson fichó a la periodista Allegra Stratton (por cierto, íntima de su prometida) como portavoz del Gobierno para las ruedas de prensa televisadas al estilo la Casa Blanca que comenzarán en las próximas semanas en un intento por mejorar la comunicación del Número 10. “Allegra no ha ocultado el hecho de que quiere hacer las cosas de manera diferente. Quiere que el Gobierno y el partido sean más abiertos. Quiere recuperar la popularidad de Boris. Desde que se mudó a Downing Street hace dos semanas, no había hablado con Lee”, asegura una fuente a la prensa local. (Nunca antes se habían leído tantos 'gossips' en los rotativos como estos días).

Con todo el malestar creado, Lee Cain dijo a Johnson que quería irse. Pero este no quería perder a su fiel aliado y amigo y pensó que podría convertirle en su jefe de Gabinete. Tanto Dominic Cummings (el oscuro estratega del primer ministro) como Simon Case (secretario de Gabinete) presionaron fuertemente para que la operación se realizara. Querían a otro euroescéptico en las grandes esferas.

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Pero Carrie Symonds (quien tampoco se lleva con Dominic Cummings) asesoró a su prometido para que no lo hiciera. “Ella no creía que fuera la persona correcta. ¿Cómo podía el primer ministro nombrar como jefe de gabinete al responsable de comunicaciones gubernamentales durante la pandemia cuando están siendo tan criticadas? No tenía sentido”, matiza otra fuente.

Una lady Macbeth "sensata"

Dentro de Downing Street, son muchos los que ven a Carrie Symonds como una de las únicas personas sensatas dentro del círculo de Johnson que sabe realmente cuál es el tono del Partido Conservador. Lo que ella quiere es que el primer ministro conozca distintas opiniones, no solo las de su círculo más estrecho, y tenga más relación con los 'tories' sin cartera, quienes ven ahora al líder metido en un búnker.

Pero los defensores de Carrie Symonds están ahora preocupados de que sea “difamada” y se presente como la figura Lady Macbeth por intervenir en asuntos políticos. La esposa del rey de Escocia se convirtió en uno de los grandes protagonistas de Shakespeare. Macbeth está destinado a ser rey y condenado a pagar por la manera en la que llegó a serlo. Visitador de brujas que le anuncian su destino, ve crecer su ambición pero no su maldad. Su esposa, al saberlo, planea asesinar al actual rey para que se cumpla la profecía. Macbeth duda, pero ella, temerosa de su naturaleza bondadosa, lo increpa: “Tú quieres ser grande, no te falta ambición aunque sí el odio que debe acompañarla… Ven pronto, ven, para que pueda vaciarte mi coraje en tus oídos y azotar con el brío de mi lengua todo lo que te aparta del círculo de oro”. Ahí es nada.

Boris Johnson, junto a su prometida Carrie Symonds. (Reuters)

Lo cierto es que Carrie Symonds no era la única que no aprobaba el ascenso de Lee Cain. Munira Mirza, jefa de política en el Número 10 (quien conoce a Johnson desde su época como alcalde de Londres) tampoco lo veía con buenos ojos.

Son muchos los que no están satisfechos con cómo se están gestionando las cosas en Downing Street, donde Dominic Cummings (oscuro estratega de Johnson) ha impuesto unos modales poco ortodoxos.

El trato, por ejemplo, que recibió Sonia Khan, una exasesora del Tesoro, que fue sacada recientemente del Número 10 por policías armados después de ser acusada de la filtración del nuevo confinamiento, es algo que todavía sigue siendo la comidilla.

El nuevo responsable de comunicación del Gobierno será James Slack, un funcionario, que tiene una estrecha relación con Allegra Stratton y anteriormente trabajó para la que fuera primera ministra Theresa May. Quizá el aire fresco ayude a que el inquilino de Downing Street remonte poco a poco.

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