Se atascan las negociaciones del Brexit

Gibraltar, antes dentro de Schengen que bajo la "responsabilidad compartida" con España

Cada vez hay más predisposición del Peñón para unirse al espacio Schengen, una de las grandes demandas de Madrid que, sin embargo, dinamitaría su idea de hacer de portavoz en Bruselas

Foto: El peñón de Gibraltar, desde el lado español en La Línea de la Concepción. (Reuters)
El peñón de Gibraltar, desde el lado español en La Línea de la Concepción. (Reuters)

El pasado miércoles, el mismo día en que el Gobierno británico presentó en la Cámara de los Comunes el polémico proyecto de Ley de Mercado Interno, con el que ahora quiere dinamitar el acuerdo de retirada del Brexit, Boris Johnson se adelantó a felicitar a los gibraltareños por la celebración de su día nacional (10 septiembre). El 'premier' recalcó que la soberanía británica del Peñón nunca cambiará “a menos y hasta que” su pueblo diga lo contrario. Y agregó que una vez termine en diciembre el periodo de transición —que sacará ya a efectos prácticos a los británicos de la UE—, comenzará una era con “muchas oportunidades brillantes”, tanto para el Reino Unido como para la Roca.

Durante las arduas negociaciones de divorcio entre Londres y Bruselas, la polémica frontera entre la provincia británica de Irlanda del Norte y la República de Irlanda fue el principal escollo. Las actuales conversaciones entre el Reino Unido y el bloque para intentar cerrar un pacto comercial amenazan ahora con colapsar precisamente porque Downing Street está dispuesto a violar el Protocolo de Irlanda.

Sin embargo, la cuestión de Gibraltar está pasando prácticamente de puntillas. Algo inaudito, por otra parte, ya que, a efectos prácticos (aparte de Irlanda), será la única frontera física entre el Reino Unido y la UE tras el Brexit. Cada día, miles de ciudadanos cruzan el borde que divide La Línea de la Concepción del Peñón.

El escenario que se plantea ahora para España es, por tanto, especialmente complejo. Sobre todo en caso de que las actuales negociaciones entre Londres y Bruselas para definir sus futuras relaciones salten por los aires en las próximas semanas.

Y, en este sentido, el asunto se lleva con extremada precaución, ya que, aparte de la difícil cuestión logística, la soberanía del territorio británico de ultramar siempre ha sido objeto de una reivindicación por parte de Madrid.

En la prensa británica, no han sido pocas las ocasiones en que se ha culpado al Gobierno español de querer aprovechar el Brexit para hacerse con la soberanía del Peñón.

Según datos oficiales de la Roca, alrededor de 15.000 trabajadores cruzan a diario la verja y, de ellos, más de 10.000 son españoles de una zona como el Campo de Gibraltar, donde pocas veces se baja de una tasa de paro del 30%.

Actualmente, el Reino Unido, Gibraltar y España mantienen negociaciones para, entre otros temas, garantizar que la vida de estos ciudadanos se vea lo menos afectada posible por el Brexit. Y, según han explicado fuentes a El Confidencial, el Gobierno español tiene como objetivo principal conseguir la fórmula de “responsabilidad compartida”, por la que Madrid pasaría a ser una especie de enlace del Peñón con la UE, representando a la Roca en Bruselas para defender sus intereses en todos los programas en los que pudiera participar.

Downing Street no se ha querido pronunciar al respecto. Por su parte, desde el Gobierno de Gibraltar, aseguran que “no han recibido ninguna propuesta oficial”. “Lo único que podemos decir es que las tres partes siguen trabajando y están de acuerdo en que hay que conservar o aumentar la zona de prosperidad compartida entre el Campo de Gibraltar y Gibraltar”, matiza un portavoz.

Sin embargo, tal y como ha podido saber El Confidencial, cada vez existe más predisposición por parte del Peñón para unirse al espacio Schengen, otra de las grandes demandas de Madrid.

“¿Tiene sentido para la UE que sus ciudadanos no puedan acceder a 6,7 kilómetros cuadrados en el extremo sur de la península Ibérica? No lo creo”, adelantó ya en enero Fabian Picardo, ministro principal de Gibraltar, en una entrevista con AFP.

Victoria envenenada

Con todo, el hecho de que el Peñón aceptara finalmente formar parte del espacio Schengen podría ser una victoria envenenada para el Gobierno español porque, de esta manera, Gibraltar evitaría la necesidad de tener un mediador con Bruselas, en otras palabras, evitaría la fórmula de “responsabilidad compartida” que plantea ahora Madrid. Y es que la preocupación que existe ahora por parte del Peñón es que si hoy se acepta la “responsabilidad compartida”, mañana se podría estar hablando de “soberanía compartida”.

El Gobierno de Picardo tendría ahora como modelo a seguir “microestados de Europa”, que “se benefician de las áreas de viaje comunes con Schengen, incluso si no forman parte del sistema de información de Schengen”.

Según explican fuentes cercanas a las negociaciones consultadas por este diario, “formar parte del espacio Schengen no es como formar parte del mercado único, ya que hay distintos niveles de integración”, por lo que en Bruselas se podría crear un acuerdo “a medida”. “En la UE, se hacen muchos encajes de bolillos. Y este sería uno más. Así que quizá nunca exista la necesidad de tener un interlocutor a través de Madrid”, sostienen.

A diferencia de los cuatro países no pertenecientes a la UE asociados con Schengen (compuestos por la mayoría de los países del bloque más Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza), Gibraltar no es un Estado independiente, por lo que los negociadores tendrían que encontrar una “solución 'ad hoc”.

Con todo, permitir que la Roca participe en Schengen podría ser controvertido para el propio Reino Unido. Al fin y al cabo, los británicos nunca han formado parte de este espacio que abole los controles fronterizos, ni siquiera cuando fueron miembros de la UE. Y el principal emblema del Brexit fue recuperar el control de las fronteras y acabar con la libre circulación de personas.

En cualquier caso, fuentes cercanas a las negociaciones aseguran que “es una premisa mal entendida”, porque Gibraltar tiene sus propias competencias y legislación. “La inmigración del Peñón no es la misma que la del Reino Unido. Además, quien tenga permiso de residencia en Gibraltar no lo tiene en el Reino Unido, ni a la inversa”, matizan. “En cualquier caso, aquí se trata de lo que quiera Gibraltar, no tienen que pedir permiso al Gobierno británico. Aunque las decisiones de Londres siempre van a ir de la mano de Gibraltar y viceversa. No habrá polémica en ese sentido”, añaden.

El Peñón, en 2016. (Reuters)
El Peñón, en 2016. (Reuters)

La última reunión entre el Reino Unido, Gibraltar y España se celebró el pasado 3 de septiembre. Según el comunicado del Foreign Office, “el debate se centró en las áreas de la futura relación entre el Reino Unido y la Unión Europea que son pertinentes para Gibraltar, incluida la movilidad de las personas en la región y el acceso continuado a la prestación de servicios transfronterizos. El Gobierno del Reino Unido siempre ha tenido claro que Gibraltar es parte integrante de nuestras negociaciones con la Unión Europea y seguimos buscando resultados que respalden los intereses de Gibraltar”.

Las tres partes han acordado volver a reunirse “pronto” y han reafirmado su intención de trabajar de manera “constructiva y positiva” para cumplir con su prioridad compartida de mantener el bienestar y la prosperidad de los habitantes de la región.

En cualquier caso, la gran tensión que se vive ahora con las negociaciones entre Londres y Bruselas dificulta bastante las cosas. El pasado jueves, la UE dio al Ejecutivo de Johnson hasta finales de mes para retirar del polémico proyecto de Ley de Mercado Interior los artículos que anulan ahora partes del Protocolo de Irlanda del Norte. En caso de no hacerlo, las conversaciones podrían saltar por los aires, planteando un Brexit duro económico con importantes repercusiones para los miles de ciudadanos que cruzan cada día la frontera que divide La Línea de la Concepción del Peñón.

Picardo asegura que, llegados a este punto, Gibraltar aún podría llegar a un pacto con la UE. “No hay nada insuperable para nosotros en ese sentido y de acuerdo con nuestras líneas rojas. Aunque si llegamos a ese escenario, lo que es complejo al principio se volverá endiabladamente difícil en algunos aspectos”, señaló recientemente en 'Gibraltar Chronicle', donde rechazó las afirmaciones que apuntan que España estaba tratando de abrir una brecha entre la Roca y el Reino Unido.

“Puede resultarnos sorprendente ver a España interactuar positivamente con nosotros, pero no debemos tener miedo de eso, aunque debemos estar totalmente atentos para asegurarnos de que no haya nada en los detalles de un eventual pacto que sea negativo para nosotros”, matizó.

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