PRESIDENTA DE LA COMISIÓN EUROPEA

Los cinco retos a los que se enfrenta Von der Leyen en un mundo a navajazo limpio

La nueva presidenta de la Comisión Europea tendrá que hacer frente a una serie de retos durante los próximos cinco años que van desde las tensiones comerciales al Brexit

Foto: Presidenta electa de la Comisión Europea. (Reuters)
Presidenta electa de la Comisión Europea. (Reuters)

Ursula von der Leyen dimitió este miércoles de su cargo como ministra de Defensa en Berlín para hacerse con los mandos de la Comisión Europea durante los próximos cinco años, el mayor reto de su carrera política. No será un trabajo sencillo. El mundo de 2014, cuando comenzó la pasada legislatura, se parece poco al de ahora.

Hoy el mundo es un lugar menos seguro que hace cinco años. Bien lo sabe Von der Leyen por su cargo en materia de seguridad, pero también en muchos ámbitos. La Unión Europea, la “dama” del poder blando, del intento de no llegar a las manos, se encuentra en mitad de un entorno internacional en el que cada vez se lleva más resolver los problemas a navajazos.

Comercio

La UE tiene claro que quiere seguir apostando por el libre comercio, aunque el proteccionismo se haya instalado en la Casa Blanca. Durante el actual mandato la Comisión Europea ha cerrado importantes acuerdos comerciales, como los alcanzados con Japón, Canadá y el bloque de Mercosur. En su discurso de investidura Von der Leyen se ha comprometido a mantener esa tendencia.

Pero Estados Unidos sigue siendo el 'sheriff', y el hecho de que Washington esté acostumbrándose al uso de decisiones comerciales unilaterales para sacar ventaja económica de determinadas situaciones hace prever que los próximos años pueden ser difíciles.

Von der Leyen tardará poco en encontrarse encima de la mesa de su despacho las amenazas de EEUU para la imposición de aranceles contra la exportaciones de automóviles europeos, un sector clave para Berlín. La nueva presidenta tendrá que aprender a navegar por aguas revueltas con mano izquierda, evitando una confrontación directa con Trump pero también mostrándose preparada para usar los instrumentos que la UE tiene a su disposición.

En esta ecuación entra todo lo que Trump usa en política exterior, entendiendo el comercio y los asuntos de seguridad como un mismo paquete. La UE tendrá que hacer frente a las nuevas posiciones americanas tras la elección de Trump, como la salida de EEUU del acuerdo nuclear iraní.

Jean-Claude Junkcer (izquierda) junto a Donald Trump (izquierda). (Reuters)
Jean-Claude Junkcer (izquierda) junto a Donald Trump (izquierda). (Reuters)

Brexit

La alemana ocupará el despacho de su predecesor, el luxemburgués Jean-Claude Juncker, el próximo 1 de noviembre. Si se cumplieran los calendarios previstos, la mañana en la que Von der Leyen se instale en la decimotercera planta de la sede de la Comisión Europea el Reino Unido deberá llevar solo unas horas fuera de la Unión Europea, ya que la fecha del Brexit está ahora fijada para el 31 de octubre.

Existe la posibilidad de que Londres pida una extensión más allá del 31 de octubre. En ese caso, Von der Leyen tendrá que lidiar directamente con el nuevo primer ministro del Reino Unido para cerrar los últimos flecos e intentar consumar la salida británica de la UE.

Von der Leyen junto a la canciller alemana, Angela Merkel. (Reuters)
Von der Leyen junto a la canciller alemana, Angela Merkel. (Reuters)

También puede darse otro escenario bastante más problemático para la alemana y que cada vez gana más enteros: una salida del bloque sin acuerdo. En ese caso Von der Leyen desayunaría en su recién estrenado despacho con el peor escenario posible, teniendo que gestionar una de las peores crisis de la UE en su primer día de empleo.

El Brexit no terminará el día que el Reino Unido abandone la Unión Europea: va a marcar el futuro del bloque durante muchos años. El principal trabajo de Von der Leyen, al que tendrá que dedicarle más tiempo y recursos, será a las negociaciones comerciales que deben seguir a la salida de Londres de la UE. Si el Brexit se produce sin acuerdo, fuentes comunitarias llevan advirtiendo desde hace tiempo que en ese escenario la confianza entre la Unión y el Reino Unido será inexistente, lo que complicará las cosas.

Por suerte Von der Leyen contará con un buen equipo para hacer frente a esa tarea. Su compatriota Sabine Weyand, el cerebro del equipo técnico de las negociaciones del Brexit, ha sido trasladada a la dirección general de Comercio y el Reino Unido tendrá que tocar a su puerta si quiere un acuerdo comercial con la UE, lo que garantiza que una persona con pleno conocimiento del Brexit estará a los mandos.

Ampliación

Los Balcanes estarán muy presentes durante el mandato de Von der Leyen. No son pocas las voces que indican que la UE tiene que abrir ya la ampliación hasta región si no quiere perderla ante la creciente influencia de Rusia. Fuentes diplomáticas señalan que la ampliación es un tema sensible que debe ser abordado con calma, sin prisa, después de que este verano se retrasara la decisión de iniciar conversaciones con Macedonia del Norte.

La UE tiene que lanzar un mensaje de esperanza hacia la región, aunque la oposición por parte de muchos Estados miembros es total. Emmanuel Macron, presidente francés, ha descartado abiertamente añadir nuevos socios al club hasta que no se haya producido una reforma institucional en profundidad y se haya avanzado en la integración.

En esta cuestión Francia no está sola. Otros países como Austria, Dinamarca, Alemania y Países Bajos comparten su negativa. Una de las razones que se suele argüir cuando se habla de una nueva ampliación son los ejemplos de Hungría, Polonia, Rumanía y Bulgaria: países que entraron por la vía rápida, con reformas exprés poco consolidadas y que ahora atacan abiertamente el Estado de derecho sin que la UE tengan instrumentos suficientes para frenarlos.

El eje “ampliación contra consolidación” estará ahí. Se pedirá que se espere y se dirá que todavía no es el momento. Pero Von der Leyen y su equipo deberán aplicar la dosis de realismo ya que se enfrentan a una falsa dicotomía, pues se puede reformar la UE y avanzar hacia su ampliación al mismo tiempo. Las preocupaciones de los Estados miembros reticentes son comprensibles, pero en su ampliación hacia los Balcanes la UE debe actuar como una fuerza geopolítica más que como un club.

Vladimir Putin, presidente ruso. (Reuters)
Vladimir Putin, presidente ruso. (Reuters)

Migración

Uno de los principales retos de la UE en los próximos cinco años seguirá siendo la migración. Von der Leyen ha señalado ya que hace falta solidaridad con los países que reciben migrantes, pero se está lejos de encontrar una solución estable y duradera para la gestión migratoria.

El problema es que la experiencia muestra que la Comisión Europea tiene poco margen a la hora de poner encima de la mesa soluciones comunes: las cuotas han sido rechazadas de plano por los Estados miembros a la hora de la verdad y la reforma del protocolo Dublín sigue bloqueada a pesar de la voluntad del Ejecutivo comunitario de sacarla adelante.

Descomposición interna

Seguramente el mayor reto al que se tenga que enfrentar Von der Leyen sea al de la descomposición interna de algunos aspectos básicos de la UE, como sus valores fundamentales, que son violados en países como Polonia y Hungría.

De hecho la primera tarea que tendrá que afrontar la alemana es demostrar que los votos de los eurodiputados de los partidos que controlan los Gobiernos polaco y húngaro, que fueron clave para su elección como presidenta de la Comisión Europea, no le afectan a la hora de mantener el pulso con Varsovia y Budapest. Esta misma semana el Ejecutivo comunitario ha anunciado que en dos meses llevará a Polonia al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) si no deshacer una reforma judicial que establece un control político sobre los magistrados.

El pulso es continuo y genera un estrés y una fatiga indudable, pero Von der Leyen tendrá que mantener su promesa hecha ante el Pleno de que la defensa del Estado de derecho será una de sus prioridades.

No solo tendrá que lidiar con Hungría y Polonia. La descomposición interna también se produce por una falta de objetivos comunes. Cada vez hay más divisiones entre norte-sur, este-oeste, y no solo diferencias económicas, sino también sobre lo que esperar de la Unión.

El gran reto de la nueva presidenta, el que jugará un papel clave en el futuro del proyecto, consiste en reunir los intereses de todos los socios y en llegar a un puerto común al que dirigir el barco. El norte se niega a una mayor integración que incluya mutualización de riesgos. Sin embargo, la falta de solidaridad no solo se extiende a la economía, sino a otros elementos como a la gestión de la migración, a la vez que los países del este quieren una Unión más identitaria que no encaja con los valores defendidos por el oeste.

“Solidaridad” será la palabra clave. Si Von der Leyen logra recuperarla su presidencia habrá sido un éxito y habrá merecido la pena.

Europa

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