la alemana ratificada tras 24h frenéticas

Von der Leyen, confirmada como la primera presidenta de la Comisión Europea

Un giro de actitud y mensaje en las últimas 48 horas salva la candidatura de Ursula von der Leyen, que ya ha sido confirmada como futura presidenta de la Comisión Europea

Foto: La alemana Ursula von der Leyen, nueva presidenta de la Comisión Europea. (EFE)
La alemana Ursula von der Leyen, nueva presidenta de la Comisión Europea. (EFE)

Las últimas 48 horas de Ursula von der Leyen (Ixelles, 1958) han sido una auténtica montaña rusa de emociones. Pero tras varios giros de guión, la candidatura de la política alemana a la presidencia de la Comisión Europea ha llegado a buen puerto tras una histórica votación del Europarlamento que la convierte en la primera mujer en dirigir el Ejecutivo europeo. Eso sí, con un resultado muy ajustado de 383 votos a favor.

La votación ha llegado horas después de que finalizara un discurso sólido, en el que la futura presidenta ha hecho promesas en distintos asuntos, como en materia medioambiental, donde propuso convertir el objetivo de la neutralidad climática para 2050 en ley e impulsar un “Green New Deal”. También ha subrayado otras promesas en materia de igualdad de género, defensa del Estado de derecho y migración.

Su intervención en el Pleno, muy aplaudida por un amplio abanico de fuerzas políticas, ha sido una sorpresa positiva que ha culminado 24 horas en las que su candidatura ha remontado desde aguas difíciles y revueltas hasta la convicción de que saldría elegida en la votación de este martes. El resultado ajustado demuestra que, aunque ha convencido a los líderes de las tres grandes familias políticas ha habido un buen puñado de desertores entre los eurodiputados rasos.

Von der Leyen, confirmada como la primera presidenta de la Comisión Europea

“Es una gran responsabilidad y mi trabajo empieza ahora”, ha señalado en su primer discurso como presidenta electa de la Comisión Europea, en el que ha dado las gracias a los eurodiputados. “Vuelvo a casa”, ha asegurado la alemana, que regresa a Bruselas, ciudad en la que nació y vivió durante los años en los que se padre trabajó como funcionario del Ejecutivo comunitario que ahora ella presidirá.

Von der Leyen, hasta ahora ministra de Defensa alemana y persona de confianza de la canciller Angela Merkel, surgió como una solución de compromiso entre las capitales después de tres días consecutivos de cumbre extraordinaria para pactar un nuevo liderazgo para la UE. Desconocida para el gran público europeo y muy impopular en su país, la germana fue una auténtica sorpresa para muchos en Bruselas.

Su elección soliviantó a un Parlamento Europeo, que insistía en exigir al Consejo Europeo que escogiera a uno de los líderes políticos que participaron en las elecciones continentales, una condición que los jefes de Estado y de Gobierno ignoraron tras no lograr ninguno de los aspirantes el apoyo suficiente en la maratoniana reunión.

Una pantalla durante la audiencia de confirmación de Von der Leyen. (EFE)
Una pantalla durante la audiencia de confirmación de Von der Leyen. (EFE)

La Eurocámara no quiso ponérselo fácil a Von der Leyen, que a las pocas horas de ser designada ya contaba con un despacho y un pequeño grupo de asesores en la sede del Ejecutivo comunitario. La alemana se enfrascó en una serie de audiencias y reuniones con las grandes familias políticas. Esos encuentros no fueron bien. El Partido Popular Europeo (PPE) anunció que votaría a su favor porque Von der Leyen es una democristiana. Pero socialistas y liberales se mostraban muy divididos sobre si dar o no su apoyo.

Contra las cuerdas

Se instaló el consenso en los pasillos de Bruselas de que la alemana era demasiado hierática, que, a pesar de sus esfuerzos por ser amable hacia las fuerzas progresistas era una conservadora consagrada, más a la derecha que Jean-Claude Juncker, que ganó el apoyo de la cámara en 2014. La ecuación no podía ser peor: cinco años después, con un Parlamento Europeo más progresista los líderes habían elegido a una candidata más conservadora que hacía un lustro.

A 24 horas de que la futura presidenta tuviera que comenzar su discurso de investidura, las apuestas le ponían contra las cuerdas. La alemana tenía los números muy justos debido a la división dentro de los liberales y los socialistas. Von der Leyen tenía dos opciones: seguir apostando por un mensaje difuso y poco concreto, como hizo durante la semana pasada para pescar los votos del bloque ultraconservador en búsqueda de la mayoría absoluta; o cambiar de banda y apostarlo todo a un mensaje proeuropeo, federalista, dirigido al ala del centro-izquierda de la Eurocámara.

Esta segunda jugada podía terminar muy mal: no llegar a convencer al bloque socio-liberal y a la vez ofender a los ultraconservadores, perdiendo los votos de ambos. Pero el caso es que ha salido bien.

Todo es posible en la UE

Las últimas horas han sido claves. Von der Leyen aprendió la lección, salió apaleada de muchas de las audiencias con los partidos y algunos en el Parlamento Europeo estaban convencidos de que había que rechazar a la candidata aunque eso pudiera llevar a la UE al bloqueo institucional durante el verano. La alemana tomó nota de los toques de atención recibidos.

En la mañana del lunes, la candidata envió cartas a liberales y socialistas, haciendo promesas, profundizando y concretando en puntos tratados durante las audiencias y dando una clara prioridad a este bloque frente a otros grupos políticos de la Eurocámara. Su apuesta era clara: o ganaba con el apoyo de los proeuropeos o no ganaba. Mejor perder en la Eurocámara que acceder a la presidencia de la Comisión Europea aupada por los euroescépticos. La realidad es que al final, sin los votos de los ultraconservadores Von der Leyen no habría lo logrado.

Cuando esta mañana Jörg Meuthen, eurodiputado del grupo de ultraderecha Alternativa por Alemania (AfD) y miembro del grupo político del xenófobo Matteo Salvini anunciaba a Von der Leyen que no votarían a su favor, la futura presidenta mostró algunas de sus cartas: “Señor Meuthen, me tranquiliza que no me vote usted. Es el mejor premio en un día como hoy”.

Señor Meuthen, me tranquiliza que no me vote usted. Es el mejor premio en un día como hoy

Socialistas, entusiasmados

A lo largo del día los anuncios de votos han ido goteando a favor de Von der Leyen. Una buena parte de los socialistas estaban entusiasmados con la intervención de la alemana, celebrando que había aceptado la mayoría de su programa. Cuando a las 16.00 horas, los eurodiputados socialdemócratas entraban en una reunión de grupo para decidir la postura oficial de la familia política el resultado de la votación ya estaba claro: dos tercios de los eurodiputados, una decena, votarían a favor.

Solo los alemanes, austriacos, belgas, franceses, griegos y neerlandeses -la mayoría, de grupos pequeños- se resistían a investir a Von der Leyen. Una hora después el partido anunciaba que la postura oficial era la de votar a favor de la candidata propuesta por los líderes. En los pasillos del Parlamento Europeo los comentarios coincidían en que Von der Leyen había aprendido la lección y había dado un giro importante en las últimas horas.

Cualquier resultado por debajo de los 400 votos es una muestra de debilidad, de una falta de apoyo amplio por el Parlamento Europeo

Entre los liberales, donde la carta del lunes de la alemana ya había desequilibrado la balanza claramente por el sí, la sensación era de que el asunto estaba zanjado. A media mañana solo se resistía una decena de eurodiputados de los 108 que conforman el grupo. Minutos antes de la votación solo quedaba una eurodiputada que se negaba a elegir a Von der Leyen.

La alemana inicia así el camino hacia la puesta en marcha de la próxima Comisión Europea, que deberá iniciar su mandato el próximo 1 de noviembre. El resultado ha sido finalmente mucho más ajustado de lo que hacía prever el optimismo extendido durante la tarde del martes. Cualquier resultado por debajo de los 400 votos es una muestra de debilidad, de una falta de apoyo amplio por la Eurocámara.

Apoyo decisivo de Polonia y Reino Unido

Aunque Von der Leyen esperaba poder ser elegida solo con los votos del llamado bloque proeuropeo, la verdad es que han hecho falta eurodiputados de otras formaciones. La primera conclusión es que la alemana no habría salido vencedora si el Reino Unido hubiera abandonado la UE en la fecha en la que se había acordado inicialmente: el puñado de eurodiputados tories, laboristas y liberaldemócratas han sido claves para la candidata.

Por otro lado han sido cruciales también los 26 escaños de la formación ultraconservadora del Partido Ley y Justicia (PiS) polaco, que controla el Gobierno del país y con el que la actual Comisión Europea ha mantenido un pulso a raíz del intento de Varsovia de minar la independencia judicial, lo que provocó que Bruselas activara por primer vez el artículo 7, un mecanismo de emergencia que permite llegar a sancionar a países que violan principios básicos de los valores europeos.

Von der Leyen ha sido incapaz de lograr un apoyo amplio y autosuficiente con fuerzas proeuropeas. También es cierto que la oposición a Von der Leyen por parte de muchos eurodiputados se esfumará cuando la alemana haya ocupado el cargo. Llegará el momento de cooperar, de cerrar filas, de buscar el consenso. Y entonces las diferencias que este martes les han hecho votar en contra serán desplazadas por los intereses comunes. Porque así funciona Europa.

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