GUERRA CIVIL EN EL PARTIDO CONSERVADOR

Pantomima Brexit: el negociador del equipo británico pide pasaporte belga

Olly Robbins ha sido durante todo este tiempo su mano derecha. El problema es que los euroescépticos nunca le dieron su aprobación al considerarlo como un europeísta

Foto: Olly Robbins. (Reuters)
Olly Robbins. (Reuters)

El Brexit se está convirtiendo en una especie de pantomima sin pies ni cabeza. Ya no se descarta ningún escenario, por extraño que parezca. Pero el hecho de que el responsable del equipo británico en las negociaciones con Bruselas haya solicitado la ciudadanía comunitaria supone un paso más en esta tragicomedia.

Ante la guerra civil del Partido Conservador y las continuas amenazas a su liderazgo, desde el principio, Theresa May prefirió apoyarse en un tecnócrata para lidiar con el tortuoso divorcio. Olly Robbins ha sido durante todo este tiempo su mano derecha. El problema es que los euroescépticos nunca le dieron su aprobación al considerarlo como un europeísta. Por lo que la anécdota que ha revelado ahora Guy Verhofstadt, exministro belga, no ha causado especial gracia en Downing Street.

El actual representante del Parlamento Europeo en las negociaciones del Brexit señala que un día Robbins le preguntó en broma si podría tener la ciudadanía belga una vez que el Reino Unido saliera del bloque.

—Me dijo. Guy, ¿puedo convertirme en ciudadano belga después de todo esto? Porque no creo que vuelva —señala.

—¡Olly Robbins! —responde con asombro una persona de su equipo.

—El mismo.

La conversación forma parte de 'Brexit: Behind Closed Doors' (Brexit: Tras bambalinas), un documental emitido esta semana por la BBC en dos extensos capítulos. Las cámaras de la cadena pública han tenido acceso durante los dos últimos años a los entresijos de las negociaciones más complejas de la historia del bloque.

Humillación en Bruselas

Ahora que la UE cierra un ciclo y se prepara para las próximas elecciones al Parlamento de Bruselas, sus representantes se muestran más relajados. Sin embargo, al otro lado del Canal de la Mancha, el ambiente no puede ser más tenso. Tres años después del divorcio, la clase política es incapaz de llegar a un acuerdo para una salida ordenada. El hecho de que los británicos tengan que participar ahora en elecciones europeas supone una auténtica humillación. Y May podría tener los días contados en el Número 10.

Cualquier detalle, por pequeño que sea, crea un cóctel molotov. Por lo que, aunque en las imágenes queda claro el tono jocoso, el propio Robbins se ha visto obligado a desmentir que esté tramitando un pasaporte belga.

La imagen del tecnócrata ya quedó bastante dañada en febrero cuando, en una conversación de barra de bar, reveló que la estrategia de May nunca pasó por salir del bloque sin pacto. De lo que no se percató es que en esa barra también estaba Angus Walker, corresponsal de ITV, quien pudo escuchar fragmentos de las confesiones de Robbins con responsables de su equipo y no dudó luego en hacerlos públicos creando un auténtico terremoto en Westminster.

¿Un Brexit sin 'brexiters'?

En cualquier caso, la anécdota ahora del pasaporte refleja hasta qué punto el divorcio es un auténtico caos y ni siquiera los propios euroescépticos tienen claro si algún día llegará realmente a producirse. La UE ya ha concedido dos prórrogas. La actual termina el próximo 31 de octubre. Pero, tal y como están las cosas en la Cámara de los Comunes, donde sus señorías han rechazado hasta en tres ocasiones el Acuerdo de Retirada, no parece que para otoño pueda haber algún avance.

Y, en este sentido, a muchos 'brexiters' se les ha acusado de doble moral. Empezando por el influyente Jacob Rees-Mogg, líder de los 'tories' euroescépticos, cuya compañía de inversión que cofundó —Somerset Capital Management—, de la que sigue percibiendo jugosos beneficios, ha abierto oficina en Irlanda ante el riesgo que plantea para los clientes la salida del bloque.

Por su parte, el billonario Sir James Dyson, al frente del imperio de las aspiradoras, el mismo que hizo campaña por el Brexit e incluso pidió al Gobierno abandonar la UE sin ningún tipo de acuerdo, también ha trasladado su sede a Singapur.

En cualquier caso, el documental de la BBC no solo se centra en la figura de Olly Robbins. Muestra también la gran frustración de muchos de los funcionarios de la UE implicados en las negociaciones, que han perdido ya toda confianza en el equipo británico aludiendo incluso a la estrategia de May en ocasiones de "ilusa" o "patética".

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