LOS LIBERALES DEMÓCRATAS SORPRENDEN

El Brexit acaba por destrozar el bipartidismo en las elecciones locales

Votantes euroescépticos y europeístas han mostrado su indignación ante una clase política que, tres años después del histórico referéndum, sigue sin consensuar un pacto de salida

Foto: Theresa May. (Reuters)
Theresa May. (Reuters)

El particular sistema británico, a priori, no da pie para que unas elecciones locales se conviertan en voto de castigo. La política municipal es sumamente importante para el electorado. Es más, incluso a nivel nacional, los diputados llegan a votar en contra de su propio partido sobre algunas medidas si así lo demanda el distrito al que representan, con cuyos vecinos, por cierto, se reúnen semanalmente.

Y, sin embargo, en las elecciones celebradas este jueves en 248 ayuntamientos de Inglaterra y 11 de Irlanda del Norte, tanto los conservadores como los laboristas han pagado el precio por su incapacidad de sacar adelante el Brexit. Votantes euroescépticos y europeístas han mostrado su indignación ante una clase política que, tres años después del histórico referéndum, sigue sin consensuar un pacto de salida manteniendo al resto de ministerios prácticamente paralizados.

Fin del bipartidismo

Las plazas principales, como el ayuntamiento de Londres, no estaban en juego. Pero estos comicios tienen un gran simbolismo, ya que se trataba del primer gran examen para los partidos desde las generales de 2017, donde los 'tories', a pesar de comenzar la campaña con hasta 22 puntos de ventaja sobre la oposición laborista, acabaron perdiendo la mayoría absoluta.

El varapalo para las filas de Theresa May era más que esperado. Como también su valoración: “El mensaje que nos traslada el electorado es seguid adelante y conseguid el Brexit”. El gran batacazo para los de Jeremy Corbyn quizá pilló más de sorpresa. Aunque su poca claridad ante el divorcio y las conversaciones en las que lleva inmerso con el Gobierno para intentar desbloquear la grave crisis institucional que atraviesa Westminster -donde el Acuerdo de Retirada ha sido rechazado por sus señorías hasta en tres ocasiones- le convierten igual de culpable que los tories a los ojos del electorado.

A pesar del lento recuento de votos, a última hora del viernes, los conservadores habían perdido 40 municipios y más de 1.000 escaños, mientras que el batacazo para los laboristas se traducía en nueve consistorios y más de 100 escaños menos.

Los grandes vencedores del desastre bipartidista han resultado ser las formaciones minoritarias, en especial los Liberal Demócratas. A pesar de ser la tercera fuerza política, había caído en desgracia en las últimas generales después del Gobierno de coalición que formaron entre 2010 y 2015 con David Cameron. Anoche ganaron más de 11 ayuntamientos.

El Brexit, en pie

Las filas de Vince Cable son claramente pro UE y defienden sin tapujos la convocatoria de un nuevo referéndum. ¿Significa esto que los británicos han cambiado de opinión? ¿Abre esto la puerta a un nuevo plebiscito? Ni lo uno, ni lo otro.

En estos comicios locales, la oferta euroescéptica era prácticamente inexistente. El UKIP carece ahora de apoyo y está asociado a una postura radical y xenófoba. Por su parte, la nueva formación del carismático y populista Nigel Farage -el Partido del Brexit- no se presentaba.

En su lugar, Farage ha preferido concentrarse en las europeas que previsiblemente se celebrarán en el Reino Unido el próximo 23 de mayo. La primera ministra se resiste aún a oficializar la cita, pero nadie espera que para entonces se haya resuelto la situación con el Brexit. Por lo que, tres años después de votar por abandonar el bloque, los británicos tendrán que participar en los comicios para elegir representación en el Parlamento de Bruselas. Inaudito. Ante este escenario, el partido de Farage lidera todas las encuestas de opinión.

Por otra parte, está la cuestión del plebiscito. Ni May ni Corbyn -pese a la presión que tiene de sus propias filas- están a favor de convocar una nueva consulta. Tampoco está muy claro si existe realmente un apetito por parte de la ciudadanía, por lo que el triunfo en las locales de los Liberal Demócratas y también europeístas Verdes no puede hacerse con esa lectura.

La otra gran pregunta es si el varapalo en la urnas forzará ahora a los dos principales partidos a acordar un pacto de salida. Pero nada hace prever que para la próxima semana se pueda alcanzar algún tipo de consenso.

May, un auténtico 'zombi'

En definitiva, nada va a cambiar. Ni siquiera la situación personal de la propia May, quien lleva meses siendo un autentico 'zombi' político. La premier participó el viernes en un acto del Partido Conservador en Gales. Pero antes de que pudiera empezar su discurso, fue increpada por un hombre del público que la preguntó: “¿Por qué no dimites? La Convención Nacional no te quiere y nosotros tampoco”.

La Convención Nacional -que agrupa a los voluntarios- ha reunido por primera vez en la historia del Partido Conservador las firmas necesarias para llevar a cabo una votación sobre su liderazgo. No será una moción de censura como tal porque no es vinculante.

Sin duda alguna, pondrá aún más presión sobre May. Pero el llamado Comité 1922 -que agrupa a los tories sin cartera- ha decidido no cambiar las reglas del partido a pesar de las demandas de un gran número de diputados que querían celebrar otra moción de confianza contra la premier este verano.

En definitiva, las locales no ayudarán a resolver la crisis política sin precedentes que atraviesa la que en su día fue la envidiada democracia más antigua de Europa. Los plazos para el Brexit se han ampliado hasta octubre. Y en Westminster nadie descarta que en otoño se apueste por una nueva extensión.

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