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Cinco motivos para rechazar 100 derechos: qué ha fallado con la Constitución de Chile
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El no a la Constitución... y a Boric

Cinco motivos para rechazar 100 derechos: qué ha fallado con la Constitución de Chile

Chile ha votado en contra de una nueva Constitución que los ciudadanos reclamaron en 2019. ¿Cómo se ha pasado de un apoyo mayoritario a un rechazo contundente de la sociedad chilena?

Foto: Los chilenos votaron este domingo en contra de la nueva Constitución. (Reuters/Iván Alvarado)
Los chilenos votaron este domingo en contra de la nueva Constitución. (Reuters/Iván Alvarado)
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Miles de chilenos salieron a las calles para celebrar un no. El 'rechazo' a una nueva Constitución por más del 61% de los votos ha reflejado que la sociedad quiere un cambio, pero distinto al texto que se ha presentado bajo el Gobierno de Gabriel Boric. Ha sido un proceso de dos años marcados por unas protestas históricas y un proceso de paz que resultó en una votación que reflejaba que Chile quería cambiar la Constitución actual, aprobada durante la dictadura de Augusto Pinochet. Sin embargo, semanas antes de la votación de este domingo, ya se pronosticaba una rotunda negación al proyecto. Ahora, Boric debe hacer frente al inicio de un nuevo proceso que responda a las necesidades de la sociedad.

Ha sido una votación con una participación del 85% del electorado —13.016.943 personas—, la más importante en la historia electoral de Chile. Suficiente como para demostrar que el 'rechazo' es generalizado. En 2019, el 78% de la población chilena quería una nueva Constitución. En 2021, la ciudadanía escogía a los miembros del constituyente, que acabó siendo totalmente paritario (77 mujeres y 78 hombres), pero que reflejó un dominio de la izquierda. Al final, tras un año de trabajo en la redacción de la Carta Magna, los chilenos han decidido rechazar la propuesta. ¿Cómo se ha pasado de un apoyo mayoritario a un rechazo contundente?

La fuerte influencia de la izquierda

Gabriel Boric no ha tenido más remedio que reconocer que el proceso constituyente ha fracasado. Lo ha hecho haciendo un llamado al diálogo y reconociendo que el proceso que viene por delante debe ser más inclusivo. Algunos analistas han calificado la Carta Magna como un programa de Gobierno de Boric y no como un conjunto de políticas que representen a toda la sociedad chilena. El factor político ha sido uno de los más polarizadores del proceso constituyente, que ha derivado en una retahíla de críticas contra un texto que, afirman, ha sido secuestrado por la izquierda chilena. Eso también ha provocado que no haya un término medio en las opiniones. O se considera que la Constitución es perfecta, o un desastre.

Foto: El presidente de Chile, Gabriel Boric. (Reuters/Joel Estay)

"Hemos venido observando en años anteriores cierta segmentación entre una postura más conservadora de los hombres, de los mayores y del mundo rural y otra postura, digamos, más de izquierda, más progresista, de las mujeres y de los jóvenes, de lo urbano y de la zona centro del país", explica Eugenio Tironi, miembro de número de la Academia de Ciencias Sociales, Políticas y Morales del Instituto de Chile y profesor de la Escuela de Gobierno de la Universidad Católica de Chile, a El Confidencial. Estas posturas, continúa, han ido convergiendo en el tiempo y se han materializado en el rechazo a la Constitución.

Sin embargo, Tironi apunta a que el resultado de ayer no fue un enfrentamiento social entre dos posturas cerradas e incompatibles, ya que las dos apuestan por una reforma de la Carta Magna. El reto, no obstante, sigue siendo encontrar el punto medio en el que se encuentren los chilenos, un objetivo que el texto votado el domingo no ha conseguido.

La derecha no se queda de brazos cruzados

La polarización se ha visto en las calles, pero también ha sido alimentada por una derecha que se convirtió en la gran perdedora de la votación constituyente en octubre de 2021. Después, el izquierdista Gabriel Boric ganaba las elecciones con el 55,87% de los votos frente al 44,13% de su contrincante, José Antonio Kast. Los comicios demostraban que Chile quería un cambio, pero que una gran parte de la sociedad sigue siendo de corte conservador.

Foto: Ciudadanos participan en el cierre de campaña de los simpatizantes por la opción de votar "rechazo" en el referéndum de este domingo. (EFE/Elvis González)

La respuesta al texto de la Constitución confirma esta teoría. Mientras los artículos de corte izquierdista conformaban la Carta Magna, el apoyo a la misma caía en picado. Una de las medidas más criticadas ha sido el establecimiento de un Estado plurinacional e intercultural que reconoce la existencia de 11 pueblos originarios chilenos. Además, establece la creación de autonomías territoriales y la protección de sus derechos de autonomía. Este ha sido uno de los principales reclamos de los pueblos indígenas, que exigen que se les devuelvan los territorios que afirman fueron arrebatados en el siglo XIX, lo que ha sido el foco de protestas violentas en el país. Sin embargo, los críticos al texto sostienen que esta medida dividiría a los chilenos.

Los partidarios del 'rechazo' celebran el resultado del referéndum sobre una nueva Constitución chilena en Valparaíso, Chile. (Reuters/Rodrigo Garrido)

Por otro lado, la nueva Carta Magna incluía el reconocimiento de derechos sexuales y reproductivos de las personas, las cuales pueden decidir sobre su cuerpo y la reproducción. De haber sido aprobado el texto, una ley hubiera detallado hasta qué mes se podría interrumpir el embarazo. Hasta ahora, en Chile se puede abortar siempre y cuando peligre la vida de la madre, en casos de violación o cuando el nacimiento del feto no puede llevarse a cabo.

Además de los artículos más o menos polémicos para una parte de la población, Tironi apunta a que la nueva generación política ha sido vista por muchos chilenos como altiva, soberbia, dogmática y con baja disposición a buscar acuerdos y a ceder. "La derecha ha hecho una muy buena campaña porque proponían un texto más integral, en el que muchos valores de la sociedad estaban presentes. (...) La derecha tuvo la inteligencia de crear un frente muy amplio y diverso frente al rechazo", resume.

Un voto de castigo contra Boric

Después del resultado de la votación, el presidente Boric dijo que su Gobierno quiere escuchar todas las voces para poder seguir adelante con este proceso, "ya sea para implementar el texto de la nueva Constitución, para lo cual hemos ya convocado a varios constitucionalistas y diferentes personalidades de la sociedad civil, o para también darle continuidad al proceso constituyente". El mandatario no ha podido esconder que esta votación ha sido un revés para su mandato y ahora deberá demostrar que será capaz de revertir la situación y encontrar una solución política que responda a las necesidades de la sociedad.

Foto: EC.

Muchos analistas apuntan que dentro del amplio rechazo a la Constitución también existe un voto de castigo contra Boric. A pesar de que hay una parte de verdad en esto, el analista político Guillermo Holzmann aclara que más que castigar al presidente, los chilenos han votado en contra del trabajo de la comisión constituyente. "Con sus luces y sombras, las luces fueron insuficientes". Holzmann se refiere a capítulos dentro del proceso como el de Rodrigo Rojas Vade, el constituyente que fingió tener cáncer durante meses para ganar votos. "Y luego otro constituyente estaba votando una moción desde la ducha", añade el analista. "Este tipo de cosas son relevantes".

Lo que de verdad preocupa a los chilenos

Una crisis económica y un desempleo rampante. El contexto geopolítico por la guerra de Ucrania también ha afectado a la sociedad chilena, que enfrenta una inflación histórica del 13% anual para finales de año. Por otro lado, el país sufre una crisis de seguridad por los enfrentamientos del pueblo mapuche contra las fuerzas de seguridad del Estado por los derechos territoriales y la extracción de recursos. Por este motivo, los temas más polémicos de la propuesta constitucional han sido aquellos relacionados con los derechos de las comunidades indígenas.

Estas preocupaciones no han sido reflejadas en los artículos de la Carta Magna como los chilenos esperaban, ni tampoco los reclamos de la sociedad en 2019. Al respecto, Eugenio Tironi dijo a este periódico que el clima de hace tres años no es el mismo de ahora y el texto no ha incluido algunos de los factores que impactan actualmente en la sociedad. "El presidente respondió al Chile de 2019, pero no al de 2022. No tuvo en cuenta las variables económicas", apunta el analista político.

Foto: Marcha por el primer aniversario de las protestas desborda santiago de chile

Por otro lado, Guillermo Holzmann subraya que en el proceso hubo más de 2.900 propuestas ciudadanas "y casi ninguna se consideró en la discusión que hicieron, discutieron lo que quisieron y no representaron a la población".

La mayoría silenciosa

La mayoría de los sondeos anticiparon el fiasco de la Carta Magna, pero ninguno fue capaz de acercarse a la magnitud de la debacle electoral. Si el promedio de las encuestas proyectaba una diferencia de unos 10 puntos a favor del 'Rechazo', con una tendencia a estrecharse según se avanzaba hacia la fecha clave, la realidad que se plasmó en las urnas fue de una diferencia de más de 20 puntos a favor del no a la Constitución. Esto se debió —según analistas— a la histórica participación en el plebiscito, que llegó a cerca del 80% de los 15 millones de electores, debido a que el voto fue obligatorio y la inscripción en el padrón, automática —un sistema que había sido descartado en 2012—.

Forzados a pronunciarse sobre una compleja y controvertida propuesta de 388 artículos, muchos de los abstencionistas o indecisos acabaron pronunciándose en contra, aumentando la intensidad del rechazo. Los expertos consideran que el voto obligatorio movilizó a grupos etarios de mayor edad en mucha más proporción que a los jóvenes (20% del padrón), en los que recaía la esperanza de un triunfo de la propuesta constitucional. El resultado también zanja, en cierto modo, el histórico debate sobre el conservadurismo chileno, afianzando la imagen de una sociedad más tradicional que progresista.

Foto: Décimo tercer día de protestas en Chile (EFE)

Chile fue el último país de América Latina en legalizar el divorcio, en 2004, y hasta 2017 era uno de los tres en la región, junto a Nicaragua y El Salvador, que penalizaban el aborto bajo cualquier circunstancia. En 1992, Gobierno e Iglesia se unieron para impedir un concierto de la banda británica de heavy metal Iron Maiden en Santiago por considerarlo un ataque a la cristiandad y la película 'La última tentación de Cristo', de Martin Scorsese, estuvo censurada hasta 1997.

El voto obligatorio también mostró la generalización del rechazo al proyecto constitucional, que no fue aprobado por ninguna de las regiones del país e incluso perdió en los sectores urbanos más progresistas. Muchos analistas han atribuido esta distorsión a la llamada 'espiral del silencio', un factor por el que grandes grupos de electores prefieren ocultar su posición ante los encuestadores por miedo, precaución o indiferencia.

Al respecto, Pía Mundaca, directora ejecutiva del 'think tank' chileno Espacio Público, explica a El Confidencial que el resultado de la votación pone de relieve la importancia de esa mayoría silenciosa que ahora se ha visto cómo piensa. "Estamos ante un contexto social complejo y hay muchas variables. Por ejemplo, hubo desinformación en la campaña, además de otros factores, pero la principal tarea es entender por qué las personas votaron lo que votaron", sostiene.

En los próximos días, Boric se reunirá con los partidos políticos y una opción es nombrar un nuevo Gabinete y empezar un nuevo proceso constituyente. Chile tendrá una nueva Carta Magna pero, esta vez, el presidente tiene una lección que aprender. "El mundo político debe responder a los problemas cotidianos de la sociedad y también a los de largo aliento. (...) Chile necesita un pacto de todos y también necesitamos una capacidad gubernamental para responder a los desafíos", concluye Mundaca.

Miles de chilenos salieron a las calles para celebrar un no. El 'rechazo' a una nueva Constitución por más del 61% de los votos ha reflejado que la sociedad quiere un cambio, pero distinto al texto que se ha presentado bajo el Gobierno de Gabriel Boric. Ha sido un proceso de dos años marcados por unas protestas históricas y un proceso de paz que resultó en una votación que reflejaba que Chile quería cambiar la Constitución actual, aprobada durante la dictadura de Augusto Pinochet. Sin embargo, semanas antes de la votación de este domingo, ya se pronosticaba una rotunda negación al proyecto. Ahora, Boric debe hacer frente al inicio de un nuevo proceso que responda a las necesidades de la sociedad.

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