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Ríos de sangre en Chile: el poeta soldado español que conquistó a los mapuches y fue comparado con Homero
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Ríos de sangre en Chile: el poeta soldado español que conquistó a los mapuches y fue comparado con Homero

Biblioteca Castro presenta la edición definitiva de la obra cumbre de uno de nuestros mejores y más desconocidos literatos: 'La Araucana', de Alonso de Ercilla

Foto: Retrato de Alonso de Ercilla y Zúñiga (William Blake, 1800).
Retrato de Alonso de Ercilla y Zúñiga (William Blake, 1800).

Octubre de 1555. Un joven paje real de 21 años, bisoño en las artes militares —y tal vez víctima de un desengaño amoroso— emprende viaje a las Indias en compañía de Andrés Hurtado de Mendoza, nuevo virrey del Perú tras la muerte en Chile a manos de los araucanos del gobernador Pedro de Valdivia. ¿Su misión? Sofocar la doble sublevación del intrigante Francisco Hernández de Girón y de los rebeldes mapuches. ¿Su nombre? Alonso de Ercilla y Zúñiga, un poeta madrileño destinado a convertirse a su poema épico 'La Araucana' en uno de los grandes cantores de la conquista por los españoles de la más austral, lejana e ignota provincia del Imperio y a caer, después, injustamente en el olvido.

Explica el historiador Luis Íñigo-Madrigal, autor de la nueva y definitiva edición de 'La Araucana' (Biblioteca Castro): "Por las páginas de 'La Araucana' corre un río de sangre. Ese río de sangre ajena y propia, más abundante en sangre bárbara que en la 'baptizada' y 'codiciosa' sangre española, fulgura en un paisaje casi desprovisto de colores y parece teñirlo todo. Pero Ercilla es capaz también de delicadas y certeras descripciones y de emotivos cuadros. Y, por otro lado, no inventa los excesos sanguinarios de lo que narra: las Guerras de Arauco, que se prolongaron durante siglos, provocaron miles de muertos entre los españoles, decenas, quizás centenas, de miles entre los llamados 'indios amigos' y una cantidad enorme entre los araucanos".

placeholder 'La Araucana'. (Biblioteca Castro)
'La Araucana'. (Biblioteca Castro)

En 1569, casi 20 años después de su sanguinaria aventura chilena, Alonso de Ercilla publicaba la primera de las tres partes y 27 cantos de un extenso poema épico en octavas realas —la estrofa de moda para estos menesteres en aquellos tiempos— que cifran su llegada a aquellas tierras y las batallas que se sucedieron, en muchas de las cuales participó su autor. Aunque es verdad que trufada de elementos míticos, 'La Araucana' se considera uno de los grandes textos para la historiografía de la conquista de América a la altura de los 'Naufragios' de Álvar Núñez Cabeza de Vaca o la 'Historia verdadera de la conquista de la Nueva España' de Bernal Díaz del Castillo. 'La Araucana' muestra, sin embargo, una ambición literaria muy superior a las mencionadas y, aunque ensalza, por supuesto, el valor de los soldados españoles, otorga un papel no menor al enemigo mapuche, en muchas ocasiones elogiado, hasta el punto de que quizás su más memorable personaje es el gran Caupolicán.

A la altura de Homero

Recuerda Íñigo-Madrigal que uno de los más antiguos reparos que se le opuso a 'La Araucana' para cuestionar su carácter literario fue el de calificarla como 'crónica rimada'. Pero aunque es cierto que el autor del poema enfatiza la veracidad de lo narrado y que los historiadores así la han valorado, esto es perfectamente compatible con la altura poética que alcanza la obra y que fue señala, entre otros, por Marcelino Menéndez Pelayo, que la puso —quizás en un exceso retórico— a la altura del genio de la 'Ilíada'.

placeholder La guerra de Arauco, en una miniatura de la época.
La guerra de Arauco, en una miniatura de la época.

"Tres cosas hay, capitales todas", escribe Menéndez Pelayo, "en que Ercilla no cede a ningún narrador poético de los tiempos modernos: la creación de caracteres (entendiendo por tales los de los indios); las descripciones de batallas y encuentros personales, en que probablemente no ha tenido rival después de Homero, las cuales se admiran una tras otra y no son idénticas nunca, a pesar de su extraordinario número; las comparaciones tan felices, tan expresivas, tan varias y ricas, tomadas con predilección del orden zoológico, como en la epopeya primitiva, que tan hondamente tenía sus raíces en la madre naturaleza".

"Ercilla no cede a ningún narrador poético de los tiempos modernos"

Lautaro, Colocolo, Tucapel o el citado Caupolicán son algunos de los principales caciques indígenas cuya figura y carácter adquiere relieve y evoluciona a medida que se suceden los versos, entre vívidas y atroces descripciones de batallas —que, con razón dieron fama a Chile como "sepoltura de españoles"—, y todo ello con un lenguaje riquísimo y popular que cautivó a los lectores de finales del XVI en numerosas ediciones e imitaciones.

Las llamadas Guerras del Arauco se prolongaron nada menos que 236 años —entre 1536 y 1772— y enfrentaron a las tropas españolas y a sus aliados indígenas con las facciones mapuches y sus partidarios de los pueblos cunco, huiliche, picunche y pehuenche. La devastación de tan dilatada contienda a la que sucedieron matanzas y expulsiones de tierras ha dejado un poso de resentimiento en el centro y sur de Chile contra el Gobierno del país cuya voz volvió a alzarse recientemente y no ha dejado de hacerse notar en la campaña electoral de las presidenciales que se ha dirimido entre Gabriel Boric y José Antonio Kast.

Chile, fértil provincia

Chile, fértil provincia, y señalada      

en la región Antártica famosa,      

de remotas naciones respetada      

por fuerte, principal y poderosa;      

la gente que produce es tan granada,      

tan soberbia, gallarda y belicosa,      

que no ha sido por rey jamás regida      

ni a extranjero dominio sometida.

(Alonso de Ercilla - 'La Araucana', Biblioteca Castro)

 

Octubre de 1555. Un joven paje real de 21 años, bisoño en las artes militares —y tal vez víctima de un desengaño amoroso— emprende viaje a las Indias en compañía de Andrés Hurtado de Mendoza, nuevo virrey del Perú tras la muerte en Chile a manos de los araucanos del gobernador Pedro de Valdivia. ¿Su misión? Sofocar la doble sublevación del intrigante Francisco Hernández de Girón y de los rebeldes mapuches. ¿Su nombre? Alonso de Ercilla y Zúñiga, un poeta madrileño destinado a convertirse a su poema épico 'La Araucana' en uno de los grandes cantores de la conquista por los españoles de la más austral, lejana e ignota provincia del Imperio y a caer, después, injustamente en el olvido.

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