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Los mercenarios rusos Wagner en Ucrania: temidos, despiadados… e irrelevantes
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Un nuevo actor en la guerra

Los mercenarios rusos Wagner en Ucrania: temidos, despiadados… e irrelevantes

La Inteligencia británica estima que un millar de combatientes de Wagner están desplegados en el este de Ucrania, pero son insuficientes para suplir las carencias del Ejército ruso

Foto: Tropas prorrusas en la región de Donetsk. En el tanque, se leer "Rusia". (Reuters/Alexander Ermochenko)
Tropas prorrusas en la región de Donetsk. En el tanque, se leer "Rusia". (Reuters/Alexander Ermochenko)
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No hay muchos mercenarios rusos cuyas identidades sean públicas. Marat Gabidullin es una excepción: este antiguo miembro del controvertido grupo Wagner, que publicará sus memorias en Francia a finales de este mes, ha explicado a la agencia Reuters que varios meses antes de que Rusia lanzase la guerra de Ucrania, el pasado febrero recibió una llamada de un reclutador en el que se le ofrecía trabajo en aquel país, que sería relativamente sencillo. Gabidullin lo rechazó con un argumento contundente: “Sabía que las fuerzas rusas no estaban a la altura de esa tarea”.

El testimonio de Gabidullin es importante por varios motivos: confirma tanto que la invasión estaba planeada de antemano como que Rusia esperaba obtener una victoria fácil (según otras fuentes, en esas mismas fechas algunos canales privados de Telegram de Wagner invitaban a sus miembros a acudir a “un pícnic en Ucrania”). También que, pese a las negativas oficiales, Wagner mantiene una estrecha relación con el estado ruso, hasta el punto de que tiene sus propias instalaciones dentro del polígono de entrenamiento del Ejército ruso en Molkino, en el sur de Rusia, y sus miembros utilizan pasaportes expedidos por una sección especial del Ministerio de Defensa. Y ahora, esta herramienta ha sido puesta una vez más al servicio de los intereses del Kremlin.

Foto: Convoy de tanques rusos en Mariúpol. (Reuters/Alexander Ermochenko)

Los servicios de Inteligencia británicos estiman que alrededor de un millar de combatientes de Wagner están desplegados en el este de Ucrania, un territorio que la organización conoce muy bien, puesto que fue un elemento integral de la iniciativa rusa para desestabilizar el Donbás en 2014, apoyando a las milicias separatistas de Donetsk y Lugansk. Su presencia parece confirmada en Popasna, una localidad por cuyo control las tropas rusas y ucranianas están librando encarnecidos combates. “Ahí es donde [los rusos] están poniendo el mayor número de equipamiento y personal, y combatientes de Wagner. Ahí es donde se están lanzando más ataques de misiles y bombardeos aéreos”, ha afirmado Serhiy Haidai, jefe de la administración militar de Lugansk en el Ejército ucraniano. A principios de mayo, imágenes de un dron militar ruso distribuidas en canales de Telegram prorrusos mostraron lo que parecían ser miembros de Wagner en pleno combate urbano y arrojando granadas dentro de viviendas. También han emergido fotografías de personal de Wagner posando en Popasna, que el pasado 8 de mayo cayó en manos rusas.

“En otros lugares no hay pruebas tan claras sobre la presencia de Wagner en Ucrania como las de Popasna, aunque sí numerosos informes de sus acciones. Por ejemplo, actuaron en el inicio de la invasión para descabezar el liderazgo político ucraniano, con el objetivo principal de matar a Zelenski. Al menos sí que parece que junto a fuerzas especiales rusas actuaron de avanzadilla en la ciudad de Kiev”, dice Fran Matías Bueno, analista de conflictos y experto en Wagner, a El Confidencial. “Por otro lado, la publicación de una fotografía de la visita al Donbás del dueño de Wagner, Yevgeny Prigozhin, junto a las imágenes del propio Wagner triunfante en acción, es marketing de una de las herramientas más efectivas del Estado ruso”, añade, por lo que es lógico que exista un intento de explotarla todo lo posible.

Foto: Cartel de la película 'Granit'.

No obstante, algunos observadores alertan de algunos matices. “Usan la misma vieja infraestructura: la base, los canales de reclutamiento. Pero no son lo que solíamos denominar ‘Wagner”, explica Ilya Barabanov, un periodista ruso que ha informado extensamente sobre esta organización, a la publicación 'The Economist'. Según la Inteligencia militar ucraniana, estos mercenarios operan en el marco de un nuevo grupo llamado la Liga, tal vez para poder seguir pretendiendo que Wagner es un actor independiente, especialmente en África. Los miembros de la Liga ganan más de 200.000 rublos al mes (al cambio actual, unos 2.900 euros).

Su despliegue, además, parece concentrarse fuertemente en el Donbás. Hasta la fecha, Ucrania solo ha mencionado la captura de dos combatientes relacionados con Wagner entre los numerosos prisioneros rusos. En los interrogatorios, ambos hombres afirmaron haber formado parte de la organización en el pasado, pero alegaron haber sido destinados a Rusia como parte del Ejército regular.

“En Ucrania, Rusia parece estar repitiendo el mismo esquema que en Libia”, dice Frederick Wehrey, exsoldado y experto en el país norteafricano, donde ha podido observar de primera mano las acciones de esta organización de mercenarios. “Aquí Wagner se encontrará con un enemigo que es más competente y está mejor equipado que las milicias de Libia, y que ya ha sacudido la moral de las fuerzas convencionales rusas. Pero al introducir más recursos humanos en la guerra de Ucrania, junto con sistemas de defensa aérea y artillería, estos mercenarios todavía pueden minar las perspectivas de una paz duradera y sembrar las semillas de un futuro conflicto. En concreto, al apoyar a las fuerzas prorrusas en los territorios separatistas de Donetsk y Lugansk, en el sureste de Ucrania, podrían ayudar a arrebatar suficiente territorio del control del gobierno ucraniano como para crear una nueva realidad sobre el terreno que le dé a Putin nueva ventaja e influencia”, indica en un artículo de la publicación 'Time Magazine'.

Foto: Helicópteros militares vuelan durante las celebraciones del Día de la Independencia lideradas por el comandante libio Jalifa Haftar en Bengasi, Libia. (Reuters)
Así opera el Grupo Wagner, el 'ejército privado' de mercenarios de Putin
Celia Maza. Londres Daniel Iriarte Mapa: Alicia Alamillos

Sin embargo, existen discrepancias sobre el impacto real que Wagner puede tener sobre la campaña militar rusa en Ucrania. “El número de efectivos desplegados de Wagner son insuficientes para suplir las carencias del Ejército ruso y el desastre de planeamiento. Pueden descargar de trabajo en algunos frentes, realizar operaciones encubiertas, de operaciones especiales, etc. Pero eso no va a cambiar el conjunto total”, opina Bueno. Para Wehrey, puede ser incluso contraproducente para los objetivos rusos: “Es probable que [las acciones de Wagner] endurezcan la voluntad occidental en Ucrania. Lo que el Grupo Wagner hizo en Libia sin causar demasiado escándalo -junto con su campaña incluso más destructiva en Siria y su interferencia letal en África, representada por una presunta masacre de cientos de civiles a finales de marzo en Mali a manos de Wagner y fuerzas del gobierno maliense- no pasará desapercibido en Europa oriental”, indica.

En lo que están de acuerdo todos los especialistas es en que la presencia de estos mercenarios incrementará el número de violaciones de derechos humanos y el salvajismo contra la población civil. De hecho, las conversaciones entre militares rusos interceptadas por la Inteligencia alemana sugieren que Wagner habría jugado un papel central en las atrocidades en Bucha. “Incluso si más mercenarios rusos llegan a Ucrania, su expediente sugiere que pueden contribuir menos al impulso del conflicto que a alargar la lista de crímenes de guerra”, afirma 'The Economist'. Lo cierto es que la invasión de Ucrania no va bien para Rusia, y es poco lo que un puñado de mercenarios puede hacer al respecto, por mucho que la propaganda rusa quiera convencernos de lo contrario.

No hay muchos mercenarios rusos cuyas identidades sean públicas. Marat Gabidullin es una excepción: este antiguo miembro del controvertido grupo Wagner, que publicará sus memorias en Francia a finales de este mes, ha explicado a la agencia Reuters que varios meses antes de que Rusia lanzase la guerra de Ucrania, el pasado febrero recibió una llamada de un reclutador en el que se le ofrecía trabajo en aquel país, que sería relativamente sencillo. Gabidullin lo rechazó con un argumento contundente: “Sabía que las fuerzas rusas no estaban a la altura de esa tarea”.

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