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Los mercenarios rusos obligan a la UE a dar la espalda a su misión clave en África
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Wagner, la apuesta de Malí

Los mercenarios rusos obligan a la UE a dar la espalda a su misión clave en África

La Unión Europea termina de dar la espalda a Malí tras la masacre de Maura y la actitud de la junta maliense, que se apoya en los mercenarios rusos de Wagner

Foto: Un soldado francés, frente a un helicóptero durante la operación Barkhane, en 2019, en Malí. (Reuters/Benoit Tessier)
Un soldado francés, frente a un helicóptero durante la operación Barkhane, en 2019, en Malí. (Reuters/Benoit Tessier)

Las relaciones entre la Unión Europea y Malí, un país clave del Sahel, una región fundamental para los Veintisiete en la que tienen mucha presencia para luchar contra el yihadismo, han tocado su punto más bajo. Fuentes diplomáticas han confirmado la suspensión temporal y reversible del programa de formación y adiestramiento de militares que la Unión Europea tenía en Malí.

A finales de 2021, la junta maliense, al frente del país después de dos golpes de Estado consecutivos, decidió apoyarse en la milicia privada Wagner, un grupo de mercenarios rusos vinculados al Kremlin y sancionados por la Unión Europea por violaciones de derechos humanos, ejecuciones sumarias y torturas en distintos países donde están presentes, como Libia, Ucrania o República Centroafricana. Lo hizo en un ambiente de creciente agresividad hacia Francia, la antigua fuerza colonial en la región, cuya intervención en 2013 fue vista con buenos ojos, pero cuya imagen ha ido deteriorándose paulatinamente en el país.

Foto: Soldados franceses en Mali (Reuters)

En febrero, y en un ambiente de creciente tensión entre Bamako y París, los aliados europeos anunciaron el final de las operaciones Barkhane en Malí, centrándose en otros países del entorno, como Níger. La UE, que tiene la misión EUTM sobre el terreno, quería por su parte garantías de que sus militares no acabarían trabajando hombro con hombro junto a los mercenarios de Wagner. Ante la negativa de la junta militar al respecto, se ha decidido la suspensión de la misión.

La decisión de la UE se tomó al mismo tiempo que empezaban a conocerse los detalles de una masacre en la que habían sido asesinadas unas 300 personas en Maura, una población en el centro de Malí, por parte de militares malienses y supuestos mercenarios rusos, según ha desvelado la ONG Human Rights Watch (HRW). Bamako habla de una operación antiyihadista, pero, según los testimonios recogidos por HRW, aunque algunas de las personas asesinadas eran efectivamente yihadistas, muchos otros eran civiles desarmados que fueron ejecutados durante varios días.

Ya a finales de marzo, antes de conocerse los acontecimientos de Maura, Josep Borrell, alto representante de la Unión para Política Exterior, explicaba que Bruselas estaba esperando explicaciones de Bamako sobre los entrenamientos y si los militares con formación europea estarían a las órdenes de mercenarios de Wagner. “Obviamente, nuestra misión de formación no puede verse implicada, de ninguna manera, en actividades que puedan poner en entredicho la reputación de la Unión Europea”, explicó el jefe de la diplomacia europea.

Foto: Un soldado francés espera frente a un helicóptero en Ndaki, Mali. (Reuters)

El Sahel es una auténtica bomba de relojería. Se trata de una zona muy inestable, muy expuesta al cambio climático y clave para los flujos migratorios hacia la Unión Europea. Es una región sin muchas perspectivas de futuro y a la que hay que sumar desde hace una década la presencia de filiales de grupos yihadistas como Al-Qaeda o ISIS, que han provocado miles de muertos y millones de personas desplazadas. La idea de Bruselas ha sido apoyar a los Estados de la región para que sean capaces de soportar el empuje de la insurgencia yihadista, pero ese objetivo parece cada vez más difícil de conseguir, especialmente en Malí.

Precisamente por eso las fuentes europeas insisten en que la salida del país es reversible. Ni en Bruselas ni en París interesa que Malí quede completamente en manos de los mercenarios rusos, y tampoco que caiga bajo control de las fuerzas yihadistas. Tras la decisión francesa de abandonar el país, el Servicio de Acción Exterior ha intentado mantener el contacto con Bamako con la esperanza de que la junta cambie de decisión o que los propios mercenarios de Wagner se den cuenta de la realidad de Malí: a diferencia de los otros países donde tienen presencia, este es una auténtica trampa en la que las operaciones internacionales se han dejado cientos de efectivos muertos.

Las relaciones entre la Unión Europea y Malí, un país clave del Sahel, una región fundamental para los Veintisiete en la que tienen mucha presencia para luchar contra el yihadismo, han tocado su punto más bajo. Fuentes diplomáticas han confirmado la suspensión temporal y reversible del programa de formación y adiestramiento de militares que la Unión Europea tenía en Malí.

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