¿Pagarías 50.000 dólares por un máster en Harvard por Zoom y desde Madrid?
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Golpe a las universidades de élite

¿Pagarías 50.000 dólares por un máster en Harvard por Zoom y desde Madrid?

La pandemia puede cambiar el paradigma de las universidades de élite. Las universidades apuestan por cursos 'online', pero el Gobierno ha advertido de que los alumnos no podrán entrar en EEUU

Foto: ¿Pagarías 50.000 dólares por un máster en Harvard por Zoom y desde Madrid?
¿Pagarías 50.000 dólares por un máster en Harvard por Zoom y desde Madrid?

Los caminos de la pandemia son inescrutables, y en apenas unos días los estudiantes universitarios de Estados Unidos se han visto asaltados por una nueva sorpresa. Universidades como Harvard, donde el precio de matrícula ronda los 50.000 dólares al año, han anunciado que el próximo semestre mudarán las clases a internet pero sin rebajar su precio, lo cual ha generado una sonora reacción pública.

Acudir a Harvard o a cualquier otra de las universidades de élite de EEUU se basa más en la red de contactos que en el mero aprendizaje. La principal razón por la que un estudiante se esfuerza y se endeuda para los próximos 20 o 30 años no suele estar en las aulas o los libros de texto, sino en la talla pública de los profesores, las fiestas, los cócteles después de las conferencias y las cartas de recomendación de los mandamases.

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"Puedes acudir de oyente a la mayoría de los cursos que necesites de cualquier licenciatura de Harvard, por internet y gratis, y no contraer una deuda de 50.000 dólares AL AÑO", aconsejó Chamath Palihapitiya, CEO de Social Capital y presidente de Virgin Galactic. Otros, como el empresario Roberto Blake, desgranaron la de cosas que se pueden hacer con 50.000 dólares, en principio mucho más productivas que pasar todo el año sentado delante de una pantalla.

Porque Harvard y sus pasillos son toda una carta de recomendación. Basta con mirar a la Casa Blanca: de los últimos 11 presidentes de Estados Unidos, siete han estudiado en una universidad de la Ivy League. El último comandante en jefe sin un diploma de estas universidades fue Ronald Reagan, hace más de 30 años. El propio Donald Trump hizo su máster en la prestigiosa Wharton School. La proporción de 'ivies' en el Tribunal Supremo es aún más amplia. De los nueve jueces que componen el alto tribunal, todos han ido a Yale o a Harvard. No hay excepciones.

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El mundo de la empresa o de los medios de comunicación arroja proporciones similares. Un estudio de 'Psychology Today' y la Universidad de Arkansas determinó que, de todos los empleados del 'New York Times', el 44% acudió a una universidad de élite; en 'The Wall Street Journal', la proporción es del 50%. Unos números que aumentan a medida que subimos por la jerarquía de los periódicos.

Una de dos: o bien las instituciones de élite ofrecen un conocimiento selecto que no está en los libros, ni en internet ni en otras universidades más modestas, y que multiplica las posibilidades de llegar a los más altos escalones de la sociedad, o bien aportan el derecho a llamar a puertas más ricas y poderosas. Un derecho que se gana, como siempre dicen los estudiantes, en los aledaños del mero estudio.

Estudiantes de máster graduados de la Universidad de Columbia. (Reuters)
Estudiantes de máster graduados de la Universidad de Columbia. (Reuters)

Otras instituciones han anunciado medidas parecidas. Princeton, Yale, Rutgers o la Universidad de Massachusetts en Amherst mudarán igualmente a internet la mayor parte de sus cursos y reducirán al mínimo la presencia en el campus. Todo sin bajar o bajando muy poco (un 10% en el caso de Princeton) el precio de la matrícula. “Harvard, cobrando la matrícula completa por clases en Zoom, es como una prostituta cobrando todo el precio por un Facetime”, tuiteó la cómica Esther Ku. No hay que olvidar que los estudiantes extranjeros representan más del 15% o el 20% del registro en algunas universidades, pero un porcentaje más alto de ingresos de matriculación.

Codiciadas plazas en la Ivy League

Sin embargo, no todos se han unido al coro de denuncia. Según el periodista Jordan Weissmann, de 'Slate', el gesto de Harvard da margen de maniobra a otras universidades para seguir siendo económicamente viables. La razón es que, si bien la enseñanza pierde carisma y lustre, dar las clases 'online' sigue siendo costoso para la universidad: los salarios de los profesores han de ser igualmente abonados y el único ahorro sería la luz, el agua y la calefacción de las instalaciones. Si Harvard, que tiene recursos para mantenerse cobrando menos por la matrícula, hubiera bajado el precio, habría establecido un precedente y presionado a otras universidades más modestas a hacer lo propio, con difíciles consecuencias para ellas.

El Gobierno de Trump anunció que prohibirá a los estudiantes extranjeros residir en territorio estadounidense mientras siguen los cursos 'online'

Otra de las ventajas de las universidades de élite es que, al ser tan difícil entrar en ellas, los alumnos se lo pensarán dos veces antes de abandonar su codiciada plaza. Si bien mantiene el precio de matrícula, Harvard no cobrará algunos gastos de residencia a sus estudiantes y dará 5.000 dólares de ayuda. La presencia limitada en el campus, por ejemplo, para usar las bibliotecas, irá acompañada de medidas sanitarias y pruebas habituales de covid-19 para evitar nuevos brotes.

Los administradores y alumnos aún trataban de digerir las nuevas condiciones cuando recibieron otro aldabonazo: el Gobierno de Estados Unidos anunció que prohibirá a los estudiantes extranjeros residir en territorio estadounidense mientras siguen los cursos 'online'. Que lo hagan desde sus respectivos países. Si no aceptan, serán deportados. La reacción pública también ha sido fuerte y ha dado paso a medidas legales.

Harvard y el Massachusetts Institute of Technology (más conocido como el MIT) han denunciado al Gobierno federal. “El decreto llegó sin aviso; su crueldad solo es superada por su insensatez”, declaró el presidente de Harvard, Larry Bacow. “Parece que fue diseñado a propósito para aplicar presión en las escuelas y en las universidades para que se den clases presenciales este otoño, sin importar las preocupaciones por la salud y seguridad de los estudiantes, los profesores y otros”.

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Desde sus casas, fuera de EEUU

Si la universidad da los cursos por internet, los estudiantes que ya se habían matriculado y que tenían planeado acudir a estudiar en septiembre no podrán entrar en Estados Unidos. El Gobierno ha sugerido a quienes están aquí encontrar soluciones mixtas o cambiarse a una universidad que sí dé cursos presenciales. Unos pasos que, según la denuncia, resultan complicados de dar, ya que no hay margen.

“A solo unas semanas del comienzo del semestre de otoño, la mayoría de estos estudiantes no pueden transferirse a otras universidades que den enseñanza en el campus, a pesar de la sugerencia de ICE [la policía migratoria] de que pueden hacer eso para evitar ser echados del país”, dice el pleito. En Estados Unidos hay ahora mismo en torno a un millón de estudiantes extranjeros.

La polémica, un paso más en las restricciones de la Administración Trump a la inmigración, tanto legal como ilegal, refleja lo que está sucediendo con las escuelas de todo el país. El presidente de EEUU ha pedido a los estados que reabran los colegios en otoño y ha amenazado con presionarlos. “Los demócratas piensan que sería malo para ellos políticamente si las escuelas de EEUU abren antes de las elecciones de noviembre”, declaró Donald Trump en Twitter. “Pero es importante para los niños y las familias. ¡Podría cortar la financiación si no se abren!”.

[Quieren] aplicar presión en las escuelas y en las universidades para que se den clases presenciales este otoño, sin importar la salud

El gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, recordó a Trump que esa decisión depende de cada estado. “El presidente no tiene ninguna autoridad para reabrir las escuelas. Las abriremos si es seguro. Todo el mundo quiere que las escuelas estén abiertas”. El demócrata añadió que tomará la decisión en agosto, dependiendo de la situación y de la evaluación conjunta de los responsables educativos y sanitarios.

Los contagios de coronavirus siguen creciendo en 37 de los 50 estados del país y ya hay más de tres millones de estadounidenses infectados, cerca de medio millón en tan solo 10 días. Un total de 21 estados han tenido que suspender el proceso de reapertura o volver a imponer restricciones. Aunque la letalidad es menor que en abril, los más afectados, como Florida, Arizona y Texas, están viendo sus hospitales llenos. La cifra de muertes por covid-19, según la contabilidad de la Universidad John Hopkins, ha superado los 131.000.

Pandemia Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) Coronavirus
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