grieve arrebata el control al gobierno

Las tres enmiendas que cambian las reglas de juego del Brexit

El que fuera alumno brillante de Oxford es el responsable de las tres enmiendas clave que han cambiado por completo las reglas de juego en este complejo proceso sin precedentes

Foto: Dominic Grieve, durante su intervención en un foro económico en Londres. (Reuters)
Dominic Grieve, durante su intervención en un foro económico en Londres. (Reuters)

Hace tiempo que Dominic Grieve se convirtió en más que una molesta piedra en el zapato para la 'premier' Theresa May. El que fuera fiscal general del Estado ha conseguido ganar cada una de las batallas a la líder 'tory' desde que comenzó el tortuoso proceso del Brexit para que sea Westminster, y no el Gobierno, quien tenga la última palabra sobre el histórico divorcio… si es que en algún momento llega a producirse, teniendo en cuenta cómo está el escenario a menos de tres meses de la fecha marcada para la salida.

El que fuera alumno brillante de Oxford, quien ha recibido amenazas de muerte por su postura proUE, es el responsable de las tres enmiendas clave que han cambiado por completo las reglas de juego en este complejo proceso sin precedentes.

Plan B en tres días

Su última victoria se produjo este miércoles, cuando la Cámara de los Comunes aprobó, por 308 votos a favor frente a 297 en contra, la enmienda que obliga ahora al Gobierno a ofrecer un plan B en tres días, si el acuerdo de retirada pactado con Bruselas es rechazado el próximo martes —como todo apunta— cuando se presente a sus señorías.

La propuesta —apoyada por 17 'tories' rebeldes— permite además a los diputados poder enmendar la alternativa, lo que significa que pueden proponer distintas opciones, entre ellas, un nuevo referéndum (opción preferida por Grieve) o el modelo Noruega Plus, que dejaría al Reino Unido dentro del mercado único.

Hasta ahora, la gran amenaza de May era que si los diputados no aprobaban su pacto, sacaría de todas maneras al país del bloque sin ningún tipo de convenio. Pero Grieve ha conseguido que la 'premier' pierda el control sobre el Brexit.

En un principio, en caso de perder la votación sobre el acuerdo de retirada, May contaba con 21 días para hacer una declaración sobre sus futuras intenciones y debía someterla a la aprobación de los Comunes en los siguientes siete días hábiles. Pero sus señorías acordaron ayer acelerar el proceso y obligar a la 'premier' a presentar esos planes alternativos antes del próximo 21 de enero.

En caso de que la mayoría de los parlamentarios lograra ponerse de acuerdo ante alguna de las alternativas, su decisión no sería vinculante. En otras palabras, el Ejecutivo no estaría obligado por ley a obedecer a la Cámara Baja. Pero se antoja imposible que cualquier primer ministro actúe en contra de Westminster.

Dominic Grieve, junto a un manifestante contra el Brexit, ante el Parlamento de Londres. (Reuters)
Dominic Grieve, junto a un manifestante contra el Brexit, ante el Parlamento de Londres. (Reuters)

'Meaningful vote'

Los planes de Grieve para que el Parlamento tome las riendas comenzaron realmente a finales de 2017, cuando nadie podía prever la peor crisis institucional del Reino Unido en su historia reciente.

En diciembre de aquel año, sin apenas hacer ruido, este experto en leyes protagonizó la primera rebelión contra May. Quizá siendo uno de los pocos que pudieron aventurar la complejidad del proceso, presentó una enmienda para que Westminster pudiera debatir y votar el pacto, que en ese momento se estaba negociando con la UE, antes de que la 'premier' firmara ninguna página. La votación fue muy ajustada: 309 a favor frente a 305.

El foco ha estado tan pendiente de Johnson o Rees-Mogg, que se dio margen de maniobra al hombre que ha arrebatado a May el control del Brexit

Hasta entonces, el Ejecutivo había conseguido sortear con éxito el bombardeo de las más de 200 enmiendas presentadas al proyecto de Ley de la Unión Europea (notificación sobre la salida), con la que se quiere convertir en británica la actual normativa comunitaria, para evitar un caos normativo inmediatamente después del divorcio, fijado para el 29 de marzo de este año.

Precisamente para evitar la revuelta, en noviembre de 2017, tan solo horas antes de que la normativa entrara en fase de comités, el Ejecutivo, en un intento a la desesperada, anunció una nueva legislación —la actual Ley del Acuerdo de Salida e Implementación— para que Westminster pudiera votar el documento que se acordara con el otro lado del Canal de la Mancha antes de su implementación. Pero la promesa no fue suficiente para el europeísta Grieve, quien consiguió presionar para que Westminster celebrara una votación antes de que May imprimiese su rúbrica. La 'premier' jamás pudo llegar a pensar que en aquel momento todo había cambiado.

Alternativas al plan del Gobierno

En diciembre de 2018, el ex fiscal general volvió a la carga y consiguió que la Cámara de los Comunes aprobara, por 321 votos a favor frente a 299 en contra, otra enmienda para que los parlamentarios pudieran presentar alternativas al acuerdo de retirada en caso de que fuera rechazado en Westminster.

En definitiva, el foco de atención ha estado en los último meses tan pendiente de personajes como Boris Johnson, Jacob Rees-Mogg o David Davis, que se ha dado margen de maniobra al hombre que realmente ha logrado arrebatar a la propia primera ministra el control sobre el Brexit.

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