Theresa May, sin un plan B si Westminster rechaza el acuerdo del Brexit
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a una semana de la votación clave

Theresa May, sin un plan B si Westminster rechaza el acuerdo del Brexit

La estrategia de la primera ministra británica no es tal: la única opción sobre la mesa es sufrir una derrota leve en el Parlamento que convenza a Bruselas de hacer concesiones

Foto: Theresa may habla durante el lanzamiento del nuevo plan nacional de sanidad pública en el Hospital Infantil Alder Hey de Liverpool, el 7 de enero de 2019. (Reuters)
Theresa may habla durante el lanzamiento del nuevo plan nacional de sanidad pública en el Hospital Infantil Alder Hey de Liverpool, el 7 de enero de 2019. (Reuters)

La premier Theresa May se dio cuenta que, respecto al Brexit, el milagro de Navidad nunca llegaría a materializarse. Canceló, en último momento, la votación sobre el acuerdo de divorcio pactado con Bruselas, con la esperanza de que durante el receso navideño los diputados cambiaran de opinión. Pero todo sigue igual en Westminster, donde el próximo 15 de enero -y esta vez ya no hay vuelta atrás- los parlamentarios deberán pronunciarse sobre la decisión más importante para el Reino Unido y la UE en la historia reciente.

El día de la marmota nunca antes había tenido una réplica tan perfecta en la política: Downing Street aún espera la salvación de Bruselas; los norirlandeses del DUP -de cuyo apoyo depende el gobierno en minoría de May- califican el pacto de “tóxico”; la oposición laborista sigue sin aclarar su posición; y en la Cámara de los Comunes no hay mayoría para ninguna opción.

Foto: Theresa May en una entrevista de la BBC. (Reuters)

En lo único que se ponen de acuerdo la gran parte de sus señorías es que no quieren una salida abrupta. Más de 200 diputados de distintas formaciones han firmado una carta demandando a la premier que descarte un divorcio sin pacto. Según el calendario oficial, los británicos deben abandonar el bloque el 29 de marzo, pero a día de hoy, el Brexit sigue siendo una gran incógnita.

El Número 10, incapaz de avanzar en las diferentes llamadas realizadas a los líderes europeos la semana pasada, planea ahora hacer públicas sus demandas sobre el polémico 'backstop'. Se trata de la salvaguarda acordada entre Londres y Bruselas para que, en caso de que las futuras relaciones comerciales no estén listas cuando finalice el periodo de transición en diciembre de 2020, no exista una frontera dura en Irlanda. En este sentido, todo el Reino Unido se quedaría temporalmente en la unión aduanera y la provincia de Irlanda del Norte estaría alineada además con el mercado único, sólo para bienes. May quiere que esta semana Bruselas se comprometa a que las empresas norirlandesas tendrán acceso “sin trabas” al mercado británico, que Westminster pueda tener algún tipo de “veto” o última palabra sobre la salvaguarda y que la duración de ésta no se alargue más allá de diciembre de 2021.

Un barco de juguete llamado ‘SS Disaster’ ('SS Desastre') en lo alto de una pancarta durante una manifestación anti-Brexit en Londres, el 7 de enero de 2019. (Reuters)
Un barco de juguete llamado ‘SS Disaster’ ('SS Desastre') en lo alto de una pancarta durante una manifestación anti-Brexit en Londres, el 7 de enero de 2019. (Reuters)

¿Un salvavidas desde Europa?

En cualquier caso, Downing Street es consciente de la inutilidad de sus demandas. En privado, según The Sun, el plan de May es simplemente sufrir una derrota lo suficientemente pequeña, de alrededor de 30-40 votos, para convencer a la UE de hacer concesiones. Aunque luego éstas fueran tan sólo simbólicas, la líder tory espera que sean suficientes para conseguir en última instancia el apoyo de los parlamentarios ante el temor de un Brexit sin pacto.

El primer ministro irlandés Leo Varadkar mantuvo la semana pasada una conversación telefónica con la canciller alemana Angela Merkel para estudiar de qué modo se podría ayudar a la premier de cara a la votación de la próxima semana. El ministro alemán de Exteriores, Heiko Maas, se reunirá este martes en Dublín con el Taoiseach. Aunque fuentes comunitarias aseguran que en ningún momento se abordará la reapertura de las negociaciones sobre el acuerdo.

Foto: Protesta contra el antisemitismo frente al Parlamento británico en Londres, el 26 de marzo de 2018. (Reuters)

La amenaza de la primera ministra sigue siendo que si la Cámara de los Comunes no ratifica su texto, el Reino Unido abandonará el bloque sin pacto. Sin embargo, un grupo de diputados de diferentes formaciones han urdido un plan audaz al estilo americano. Este martes, está previsto que sus señorías voten dos importantes enmiendas al Proyecto de Ley de Finanzas, que promulga el presupuesto. De ser aprobadas, conducirán a un estancamiento en Whitehall (donde se encuentran todo los ministerios) a menos que May obtenga la aprobación del Parlamento para un acuerdo de salida con Bruselas.

Tal y como está ahora redactado, el Proyecto de Ley de Finanzas otorga al Tesoro diferentes poderes que podrían utilizarse para intervenciones de emergencia, en caso de que finalmente no haya pacto. Sin embargo, la laborista Yvette Cooper – apoyada entre otros por los ex ministros conservadores Nicky Morgan, Oliver Letwin y Nick Boles- ha presentado una enmienda para evitar que el Ejecutivo pudiera actuar sin el apoyo de la Cámara de los Comunes.

Barcos de carga llegan al puerto de Dover durante un ensayo preparativo para lidiar con un Brexit duro, en Kent, el 7 de enero de 2019. (Reuters)
Barcos de carga llegan al puerto de Dover durante un ensayo preparativo para lidiar con un Brexit duro, en Kent, el 7 de enero de 2019. (Reuters)

"Mercado Común 2.0"

Por su parte, hay una segunda enmienda, presentada por el líder Liberal Demócrata, Sir Vince Cable, el Partido Verde y los galeses de Plaid Cymru, que busca impedir al Tesoro recaudar impuestos sobre la renta o corporativos, a menos que el parlamento apruebe un acuerdo del Brexit. En última instancia, debe ser el presidente de la Cámara de los Comunes, John Bercow, quien decida si las enmiendas pueden votarse.

Entre tanto, el ex ministro tory Robert Halfon, junto con la laborista Lucy Powell, presentaron este lunes el plan “Mercado Común 2.0”. Defienden aplicar un modelo inspirado en Noruega (que está en el mercado común), una vez termine el periodo de transición. Se trata de un paso significativo en la formalización de “Noruega Plus” como Plan B, una estrategia que cuenta en privado con el apoyo de varios miembros del Gabinete, entre ellos, el euroescéptico Michael Gove.

Foto: Michel Barnier, negociador jefe de la Unión Europea, durante una reunión en Bruselas, el 25 de noviembre de 2018. (Reuters)

Este modelo terminaría con la jurisdicción del Tribunal de Justicia Europeo y sacaría al país de la Política Agrícola y Pesquera de la UE. Y aunque el Reino Unido tendría que respetar la libre circulación de personas, tendría mayores poderes para restringir la migración, particularmente en el caso de “serias dificultades económicas, sociales o ambientales”. Asimismo, los ciudadanos de la UE podrían ver visto revocado su derecho a vivir en suelo británico si no cumplen con los requisitos para encontrar un trabajo poco después de llegar al país.

Los británicos llevan tiempo con el síndrome de Bill Murray, atrapado en la misma historia en la cinta dirigida por Harold Ramis. El próximo martes quizá haya algún tipo de avance, pero está claro que el desenlace final de la trama está aún muy lejos.

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