El Gobierno británico pierde el control financiero de un Brexit sin acuerdo
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El Gobierno británico pierde el control financiero de un Brexit sin acuerdo

Westminster deja claro que la mayoría se opone a un divorcio sin pacto. Una enmienda al Proyecto de Ley de Finanzas impide que el Ejecutivo pueda actuar a su antojo en caso de Brexit duro

Foto: Un manifestante a favor del Brexit a las puertas del Parlamento británico, en Londres. (Reuters)
Un manifestante a favor del Brexit a las puertas del Parlamento británico, en Londres. (Reuters)

En medio del caos del Brexit, donde a menos de tres meses de la fecha marcada para la salida nadie sabe realmente lo que puede pasar, Westminster ha dejado claro que la mayoría de sus señorías se opone a un divorcio sin pacto.

El mensaje fue ratificado el martes por la noche en una importante votación donde la Cámara de los Comunes aprobó -por 303 papeletas a favor frente a 296 en contra- una enmienda al Proyecto de Ley de Finanzas, para impedir que el Ejecutivo pueda actuar a su antojo en caso de que finalmente la trama termine con una salida abrupta.

En definitiva, un nuevo varapalo para Theresa May, en la antesala del nuevo debate sobre el Acuerdo de Retirada que comienza este miércoles, después de que la votación fuera aplazada en diciembre, en el último momento, por falta de apoyos. El documento se presentará ahora a sus señorías el próximo 15 de enero.

La enmienda al Proyecto de Ley que promulga el Presupuesto fue presentada por la laborista Yvette Cooper, quien desde el principio estuvo trabajando conjuntamente con los exministros conservadores Nicky Morgan, Oliver Letwin y Nick Boles. Veinte 'tories' rebeldes, la mayoría de ellos pro-UE, dieron anoche la espalda a la 'premier' y votaron para que el Ejecutivo no pueda subir ciertos impuestos y tomar otro tipo de medidas financieras sin autorización de Westminster, en caso de un Brexit sin pacto. El ministro de Comercio Internacional, el euroescéptico Liam Fox, señaló que es “irresponsable atar ahora de pies y manos al Gobierno”.

Foto: Theresa may habla durante el lanzamiento del nuevo plan nacional de sanidad pública en el Hospital Infantil Alder Hey de Liverpool, el 7 de enero de 2019. (Reuters)

Con la enmienda, el Tesoro sólo podrá hacer uso de sus poderes especiales en tres escenarios: si hay una salida del bloque pactada, si se extiende el Artículo 50 del Tratado de Lisboa -que marca ahora la ruptura para el 29 de marzo- o si la Cámara Baja aprueba específicamente un Brexit sin acuerdo. En definitiva, no bloquea automáticamente un divorcio sin tratado, pero dificulta bastante las cosas para May a la hora de sacar al país del bloque sin ningún tipo de convenio, en caso de que Westminster rechace el próximo martes el documento que negoció con Bruselas.

El formato de la enmienda con estas tres opciones se quiere aplicar ahora a los otros seis proyectos de ley que deben ser aprobados antes de marzo para proporcionar una salida suave. Entre ellos, se encuentra de Comercio, Agricultura, Sanidad, Servicios Financieros, Pesca, Inmigración, así como la propia legislación del Acuerdo de Retirada.

Y es que, si el pacto consigue ser ratificado -una posibilidad que hoy se antoja complicada- habría luego que “transformarlo” en legislación británica, con el consiguiente trámite oficial.

Si May canceló en diciembre la votación, nada le impide repetir ahora de nuevo la jugada. Aunque otras voces apuntan a que está dispuesta a presentarlo en la Cámara de los Comunes tantas veces haga falta hasta conseguir su aprobación. El problema es que el tiempo juega en su contra. Aunque el ministro del Brexit haya negado que se vaya a pedir una prórroga del Artículo 50, Downing Street no goza estos días de especial credibilidad. No sería la primera vez que cambia de opinión.

placeholder La primera ministra británica, Theresa May, abandona su residencia de Downing Street, en Londres. (EFE)
La primera ministra británica, Theresa May, abandona su residencia de Downing Street, en Londres. (EFE)

Mientras en los corrillos de Westminster se discuten todo tipo de teorías, la 'premier' intenta conseguir “in extremis” algún tipo de aclaración por parte de la UE respecto al polémico "backstop". Se trata de la salvaguarda para evitar frontera dura en Irlanda. Hasta que se cierre un acuerdo comercial, se deja “temporalmente” al Reino Unido en la unión aduanera y a la provincia de Irlanda del Norte alineada además con el mercado único, sólo para bienes. Los diputados euroescépticos temen que esto deje al país atrapado y “sine díe” a la normativa comunitaria. En definitiva, que exista sólo un Brexit en nombre.

La prensa habla de la posibilidad de estos días haya un “intercambio de cartas” entre Londres y Bruselas para aclarar que significa realmente el término “temporal”. Asimismo, May también busca una promesa no vinculante por parte del bloque para intentar obtener un acuerdo comercial para el año 2021. Esto no es sólo algo imposible de materializarse en la práctica, sino que ya lo intentó sin éxito en la última cumbre europea de diciembre, donde Bruselas le acusó de no especificar si quiera qué tipo de futuras relaciones quería con el bloque.

El portavoz de la jefa del Gobierno señaló que se informará de las presuntas “aclaraciones” obtenidas de Bruselas “antes de la votación” del martes, pero no precisó la fecha. En declaraciones a 'The Irish Times', el primer ministro irlandés, Leo Varadkar, aseguró que la UE “está dispuesta a ofrecer nuevas garantías” al Reino Unido, aunque matizó que no se renegociará el acuerdo ratificado por los Veintisiete el pasado 25 de noviembre.

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