westminster tendrá la última palabra

Las 24 horas que lo cambiaron todo: May ya no tiene el control del Brexit

Ya no tiene poder para gobernar ni control sobre el Brexit. Ha perdido el respaldo del DUP y también el apoyo de sus filas, que han decidido que sea Westminster quien tenga la última palabra

Foto: La primera ministra británica Theresa May a su llegada a una cumbre de la UE en Bruselas. (Reuters)
La primera ministra británica Theresa May a su llegada a una cumbre de la UE en Bruselas. (Reuters)

Es ya oficial. La 'premier' Theresa May sigue en Downing Street, pero ya no tiene poder para gobernar ni control sobre el Brexit. Ha perdido el respaldo de los norirlandeses del DUP -que hasta ahora le permitían sobrevivir tras perder la mayoría absoluta- y también el apoyo de sus filas, que han decidido que sea Westminster quien tenga la última palabra sobre acuerdo de divorcio con el bloque.

Todo ha cambiado en 24 horas. Para ser más exactos, el terremoto político y constitucional comenzó a las 16.25 horas del martes y terminó a las 17.28 horas. En poco más de 60 minutos, May sufrió tres importantes derrotas en la Cámara de los Comunes que complican sobremanera ahora el escenario para el próximo 11 de diciembre, cuando el Parlamento británico debe votar en última instancia el Acuerdo de Retirada y la Declaración Política sobre las futuras relaciones con el bloque, pactados ya con Bruselas.

A día de hoy, no parece que los documentos tengan posibilidades de ser ratificados. Sobre todo después de que el Ejecutivo de May se haya convertido en el primero de la historia del Reino Unido en ser acusado de desacato al no publicar en su totalidad el asesoramiento legal sobre el pacto de divorcio.

Alrededor de 25 'tories' respaldaron una enmienda para que si Westminster rechaza el acuerdo sean los diputados y no el Ejecutivo quien tenga la última palabra

Después de que todos los partidos de la oposición junto con norirlandeses del DUP -hasta ahora socios del Gobierno- hayan obligado a desvelar qué advirtió realmente el abogado general del Estado, Geoffrey Cox, respecto al polémico "backstop", este miércoles ya ha quedado negro sobre blanco lo que venían temiendo los "brexiteers": la salvaguarda pensada para que la República de Irlanda y la provincia británica de Irlanda del Norte mantengan la frontera abierta puede “perdurar de manera indefinida”.

Mientras que el artículo 50 permitía que el Reino Unido se retirara de la UE cuando quisiera y de manera unilateral, no existe ahora ninguna disposición legal para que el país abandone el acuerdo que firma ahora de manera vinculante con el bloque.

En otras palabras, hasta que no se cierre un pacto comercial, el Reino Unido quedará dentro de la unión aduanera e Irlanda del Norte permanecerá alineada con el mercado único, para bienes. Esta situación puede alargarse durante al menos una década, teniendo en cuenta que el pacto entre Canadá y la UE -mucho más sencillo del que ahora debe negociarse con Londres- tardó en firmarse siete años.

Manifestantes contrarios al Brexit protestan ante el Parlamento en Londres, Reino Unido. (EFE)
Manifestantes contrarios al Brexit protestan ante el Parlamento en Londres, Reino Unido. (EFE)

En referencia a la publicación del asesoramiento legal, el Ejecutivo sufrió el martes dos derrotas. La primera a las 16:25 horas. La segunda, a las 16:41 horas. Pero a los pocos minutos, exactamente a las 17:28 horas, vino una tercera que plantea ahora un problema aún mayor para May. Alrededor de 25 'tories' -entre ellos algunos de los hasta ahora más leales como Damian Green, Sir Michael Fallon o Sir Nicholas Soames- respaldaron una enmienda presentada por el conservador pro UE Dominic Grieve para que, en caso de que Westminster rechace el acuerdo del Brexit la próxima semana, sean los diputados y no el Ejecutivo quien tenga la última palabra.

Es cierto que esto no es vinculante. En otras palabras, incluso si la mayoría de los diputados votasen en contra de una salida sin pacto, el Gobierno no estaría obligado legalmente a obedecerles o retrasar el Artículo 50 para abrir de nuevo las negociaciones.

Si los "brexiteers" ven que aumentan las posibilidades de una salida más suave o que se pone en riesgo el propio Brexit quizá acaben respaldado el acuerdo

Sin embargo, políticamente sería inconcebible que el Ejecutivo desestimara unas demandas respaldadas por una mayoría en la Cámara de los Comunes. Y, a día de hoy, en lo único que están de acuerdo la mayoría de sus señorías es que un divorcio sin pacto como el que defiende el núcleo duro de los "brexiteers" sería un auténtico caos para ambos lados del Canal de la Mancha.

Es más, hay rumores que apuntan a que el "whip" del Partido Conservador -encargado de que las filas voten conforme a la línea oficial de la formación- no sólo dio licencia a los rebeldes pro UE sino que les alentó votar contra May de manera estratégica con el fin de presionar a los "brexiteers" aún dubitativos de cara al 11 de diciembre: si ven que aumentan las posibilidades de que se apueste finalmente por una salida mucho más suave o que incluso se ponga en riesgo el propio Brexit quizá acaben respaldado el acuerdo negociado por la 'premier'.

Lo cierto es que, con el panorama actual y tras la enmienda de Grieve, en los corrillos de Westminster, la posibilidad de que finalmente se acabe adoptando el modelo Noruega Plus cobra cada día más peso.

Si los diputados rechazan el Acuerdo de Retirada, hay posibilidades de que la mayoría de la Cámara se muestre a favor de dejar al Reino Unido dentro del Espacio Económico Europeo (EEE) como miembro de la Asociación Europea de Libre Comercio (AELC) y además dentro de la unión aduanera comunitaria.

Actualmente, no hay mayoría para forzar unas elecciones anticipadas, ni tampoco un segundo referéndum, por lo que podría acabar triunfando un plan en el que actualmente ya están implicados tanto laboristas como conservadores e incluso miembros del propio Gabinete.

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