El Gobierno británico respalda el acuerdo del Brexit
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Tras una reunión de más de cinco horas

El Gobierno británico respalda el acuerdo del Brexit

La 'premier' conservadora comunicó el apoyo político de su Gabinete a este pacto preliminar, después de unas complejas negociaciones

Foto: Theresa May se jugaba mucho con su intento de cerrar un acuerdo del Brexit con Bruselas que aceptara su Gabinete. (EFE)
Theresa May se jugaba mucho con su intento de cerrar un acuerdo del Brexit con Bruselas que aceptara su Gabinete. (EFE)

La 'premier' Theresa May ha conseguido este miércoles que su Gabinete acepte el acuerdo del Brexit que los negociadores británicos y comunitarios cerraron el martes a nivel técnico. Tras una intensa reunión extraordinaria con sus ministros que se ha alargado más de cinco horas, la líder 'tory' ha realizado una breve intervención ante la puerta del Número 10, donde ha recalcado que no ha sido tarea fácil, pero que la alternativa era tener un Brexit sin acuerdo o poner en peligro la salida del país del bloque, fijada para el 29 de marzo de 2019.

“Se trata de un paso decisivo”, ha recalcado. Y no le falta razón. Pero esto no significa que haya fumata blanca. El acuerdo debe discutirse ahora en una cumbre extraordinaria europea, que previsiblemente se celebrará el 25 de noviembre, y posteriormente el documento de más de 500 páginas —que incluye un plan de emergencia para evitar una frontera dura en Irlanda, una factura de 39.000 millones de libras y el compromiso de respetar los derechos de los ciudadanos— debe ratificarse en el Parlamento Europeo y en Westminster junto con una declaración política de cinco páginas sobre las futuras relaciones. Y aquí es donde se librará la batalla final.

May no cuenta con mayoría absoluta, y tal y como ha quedado redactado el divorcio, donde el Reino Unido quedará temporalmente dentro de la unión aduanera hasta que se encuentre una solución a la frontera irlandesa e Irlanda del Norte quedará en el mercado único solo para bienes, no cuenta con la aprobación ni de los 'brexiters' ni de los norirlandeses del DUP, de cuyo apoyo depende el Gobierno en minoría de May.

Las primeras dimisiones, ya el jueves por la mañana, no eran de calado, pero la 'premier' no puede cantar victoria. Cuando se acordó el Plan de Chequers, se mostró una aparente unidad, pero a los tres días David Davis dimitía como ministro del Brexit y Boris Johnson dejaba el Ministerio de Exteriores.

May ha ganado una importante batalla este miércoles, pero aún no la guerra.  (Reuters)
May ha ganado una importante batalla este miércoles, pero aún no la guerra. (Reuters)

Por otra parte, hay muchos rumores de una posible rebelión contra la líder 'tory'. Según los medios británicos, este jueves se podrían reunir las 48 cartas necesarias para que el Comité 1922 —que aglutina a los diputados conservadores sin cartera— convoque una moción de confianza contra May. Se trata de una amenaza de la que se lleva hablando prácticamente un año. Sin embargo, los 'brexiters' podrían estar ahora dispuestos a mover ficha.

En cualquier caso, con convocar una moción de confianza no basta, hay que ganarla. A May le bastaría el apoyo de 158 de sus 317 diputados, y si sobrevive se garantiza un año sin más desafíos. En definitiva, los rebeldes tienen que jugar muy bien sus cartas. La 'premier' siempre ha dicho que, llegado el momento, con ganar por un voto le bastaría, pero está claro que su legitimidad quedaría más cuestionada que nunca.

Inmediatamente después de la reunión del gabinete, el ministro de Economia, Philip Hammond, uno de los únicos pro UE, y Greg Clark, el secretario de Estado de Negocios, han tenido una conferencia telefónica con hasta 200 líderes empresariales a los que les ha agradecido su ayuda para dar a conocer lo que el Chancellor ha llamado el “horroroso impacto” de un Brexit sin acuerdo.

Pero las próximas semanas se antojan complejas porque no se trata de un pacto que complazca a todo el mundo. Aunque el Gabinete lo haya respaldado con una posición colectiva, no ha habido exactamente un voto final como tal y los ministros siguen profundamente dividido.

May saluda al presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker (EFE)
May saluda al presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker (EFE)

Algunos de las figuras con más peso -como Jeremy Hunt (Exteriores) o Andrea Leadsom (presidenta de la Cámara de los Comunes)- no parece que hayan quedado enteramente convencidos y otros han llegado a confesar off the record que tienen sus dudas de que el texto vaya a ser aprobado luego en la Cámara de los Comunes, donde los diputados tienen ahora tiempo para leer con detenimiento cada punto y coma.

La líder del DUP, Arlene Foster, se ha reunido esta noche con May y su postura puede ser también determinante. Los unionistas norirlandeses han repetido hasta la saciedad que no aceptarán nada que deje a Irlanda del Norte con su estatus diferente al del resto del Reino Unido.

Por su parte, el acuerdo también ha generado gran preocupación entre los tories escoceses que ocupan 13 asientos en la Cámara de los Comunes claves a la hora de votar el acuerdo de salida. Esto tiene grandes repercusiones a nivel interno. La líder de los conservadores escoceses, Ruth Davidson, tiene mucho poder dentro de la formación tras conseguir resultados históricos para los suyos en las elecciones generales de junio 2017.

La relación con May es ahora bastante tensa porque el hecho de quedar ahora todo el Reino Unido de manera temporal en la unión aduanera socava la promesa que Davidson había hecho de abandonar la Política Pesquera Común de cara a las importantes elecciones regionales de 2021, donde aspiran a sacar a los independentistas del SNP del Gobierno. En definitiva, se ha ganado una batalla, pero la guerra continúa.

Irlanda del Norte, la gran cuestión

Si finalmente hay un acuerdo del Brexit, es decir, si en última estancia el documento es ratificado por el Parlamento Europeo y Westminster, tras el 29 de marzo de 2019 existirá un periodo transitorio hasta el 31 de diciembre de 2020 en el que el Reino Unido seguirá formando parte del mercado único y la unión aduanera.

Teniendo en cuenta que el acuerdo comercial entre la UE y Canadá tardó siete años en negociarse, nadie espera que las futuras relaciones entre Londres y el bloque se concreten en 21 meses. Cabe la posibilidad de que este periodo de implementación se amplíe o que a partir de enero de 2021 entre en vigencia el llamado backstop.

Según el acuerdo de 585 páginas, hasta que se encontrase una solución a la delicada cuestión de la frontera irlandesa, todo el Reino Unido quedaría dentro de la unión aduanera de manera temporal e Irlanda del Norte quedaría además alineada con el mercado único, sólo respecto a bienes.Tanto May como la UE trabajarán arduamente para tratar de convencer al DUP que no habría en ningún momento una frontera en el mar de Irlanda.

En cualquier caso, el acuerdo no complace tampoco a los tories euroescépticos, ya que quedarse temporalmente en la unión aduanera implica que el Reino Unido estaría obligado a seguir la normativa comunitaria en algunos aspectos para garantizar la competencia en “igualdad de condiciones”. Y eso implica que se le prohibiría realizar acuerdos comerciales con países no pertenecientes a la UE, cuando esta era precisamente una de las líneas rojas para los Brexiteers.

Por otra parte, el documento establece un comité independiente para regular el fin del backstop. Aunque será algo pactado de nuevo entre Londres y Bruselas, es decir, el Gobierno británico no tendrá derecho a decidir unilateralmente cuando quiere salir de esta unión aduanera temporal, otra de las grandes demandas que habían exigido los euroescépticos, temerosos de quedarse “sine die” atados a la normativa comunitaria.

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