deben aprobarlo el gabinete y westminster

¿Qué significa exactamente el 'acuerdo' del Brexit?

¿'Habemus' pacto? No exactamente. No sería la primera vez que se ve fumata blanca en Bruselas y luego todo se desmorona en Downing Street. El optimismo se toma con cautela

Foto: Un manifestante antiBrexit, ante el Parlamento británico, en Londres. (Reuters)
Un manifestante antiBrexit, ante el Parlamento británico, en Londres. (Reuters)

Londres y Bruselas han cerrado este martes un acuerdo del Brexit. Tras una semana de intensas reuniones que se han alargado hasta altas horas de la madrugada, los negociadores a ambos lados del canal han superado el gran escollo del 'backstop' irlandés. ¿'Habemus' entonces pacto? No exactamente. De momento, se trata de un acuerdo a nivel técnico, y aunque es un paso muy importante, el texto debe ser ahora aprobado por el Gabinete de Theresa May antes de mandarlo oficialmente a la UE para celebrar la ansiada cumbre europea de noviembre.

Los ministros británicos fueron convocados de manera individual —muy importante este detalle— durante la noche del martes para ver el texto. Si dan su beneplácito, el documento se firmará oficialmente el miércoles en una reunión de Gabinete extraordinaria convocada para las 14:00 hora local. Pero no sería la primera vez que se ve fumata blanca en Bruselas y luego todo se desmorona en Downing Street. Por lo que el optimismo se toma con cautela.

Muchos 'tories' consideran que el Reino Unido quedará como un “Estado vasallo” adherido al reglamento comunitario

Una de las claves para que los ministros apoyen el texto estará en los detalles de redacción respecto al 'backstop', es decir, el plan de emergencia que debe existir para que, en caso de que las futuras negociaciones sobre relaciones comerciales fracasen, no haya una frontera dura entre la República de Irlanda y la provincia británica de Irlanda del Norte.

Según las filtraciones que han llegado a la prensa británica, en caso de que no se haya cerrado un acuerdo comercial para cuando finalice el periodo de transición en 2020 -nadie espera realmente que haya un milagro en 21 meses- todo el Reino Unido quedaría dentro de la unión aduanera de manera temporal e Irlanda del Norte quedaría además alineada con el mercado único, sólo respecto a bienes.

Sin duda alguna, se trata de un escenario que no va a gustar nada a los unionistas norirlandeses del DUP, de cuyo apoyo depende el Gobierno de May tras haber perdido la mayoría absoluta en las generales del año pasado.

Tanto May como la UE trabajarán arduamente para tratar de convencer al DUP que no habría en ningún momento una frontera en el mar de Irlanda. Pero no sorprendería que, tal y como está redactado ahora el texto, los unionistas retiren su respaldo a la primera ministra, poniendo en riesgo su capacidad de gobernar.

Por otra parte, quedarse temporalmente en la unión aduanera implica que el Reino Unido estaría obligado a seguir la normativa comunitaria en algunos aspectos para garantizar la competencia en “igualdad de condiciones”. Y eso implica que se le prohibiría realizar acuerdos comerciales con países no pertenecientes a la UE, cuando esta era precisamente una de las líneas rojas para los Brexiteers.

Una señal en una carretera cercana a Kileen, Irlanda del Norte. (Reuters)
Una señal en una carretera cercana a Kileen, Irlanda del Norte. (Reuters)

El influyente Jacob Rees-Mogg, líder del grupo ERG, que aglutina al núcleo duro euroescéptico, ya ha adelantado que espera que el Gabinete bloquee el texto. En este sentido, no se descartan más dimisiones en las próximas horas. El pasado viernes, Jo Johnson, secretario de Estado de Transportes, presentó su renuncia al no estar de acuerdo con la estrategia de la 'premier'. Lo destacable es que Jo es pro UE.

Y es que, a las preocupaciones de los euroescépticos se suman ahora las de los propios tories eurófilos que temen que finalmente el Reino Unido vaya a quedar adherido a la normativa europea sin tener ningún tipo de voz ni voto.

Por lo tanto, en caso de que acuerdo de divorcio -que también contiene un compromiso para respetar los derechos de los comunitarios y una factura de 39.000 millones de libras- sea aprobado este miércoles en la reunión extraordinaria de Gabinete, se antoja cada vez más complejo que finalmente vaya a ser ratificado luego en Westminster. Porque aquí radica la clave de todo.

Si el Gabinete aprueba este miércoles el texto, hay cumbre europea en noviembre y el divorcio se acuerda a nivel político, no significa que esté ya todo hecho. Nada más lejos de la realidad. Conjuntamente con el acuerdo de divorcio se tendrá que redactar una declaración política sobre futuras relaciones. Y en este sentido, los 'brexiters' no comulgan con el Plan Chequers de May, que el pasado mes de julio ya forzó la dimisión de Boris Johnson como ministro de Exteriores y David Davis como ministro del Brexit.

En su afán por “facilitar las cosas”, Boris dijo el martes que “por primera vez desde la partición (independencia de Irlanda), Dublín tendrá más que decir sobre algunos asuntos de Irlanda del Norte”, con lo que eso conlleva para una posible unificación de la isla.

Tanto el acuerdo legal y vinculante de divorcio como la declaración política sobre las relaciones futuras deberán ser aprobados luego en el Parlamento Europeo y en Westminster, donde May no cuenta con mayoría absoluta y depende del apoyo del DUP. Los unionistas norirlandeses aseguran que no votarán a favor de nada que deje a Irlanda del Norte con un estatus diferente al del resto del Reino Unido.

Theresa May, a su llegada a una cumbre de líderes europeos en Bruselas, el 17 de octubre de 2018. (Reuters)
Theresa May, a su llegada a una cumbre de líderes europeos en Bruselas, el 17 de octubre de 2018. (Reuters)

No se descarta otro referéndum

Por su parte, está la oposición laborista liderada por Jeremy Corbyn, que ya ha advertido de que si el acuerdo de divorcio no pasa sus “seis test” (en la práctica, una lista imposible de demandas), votará en contra. Precisamente este martes, poco antes de que se anunciara el 'acuerdo', la Cámara de los Comunes aprobó una moción vinculante de la oposición laborista para forzar al Gobierno a mostrar a los diputados "cualquier asesoramiento legal completo" que haya recibido respecto a un acuerdo sobre el Brexit.

Considerando que los nacionalistas escoceses del SNP, liberal demócratas, Verdes y galeses de Plaid Cymru son pro-UE y rechazarán el acuerdo, a día de hoy, según ha podido saber El Confidencial, hay bastantes posibilidades de que el texto finalmente sea rechazado en Westminster.

Llegados a este escenario, el Gobierno evitaría a toda costa elecciones generales atendiendo a los malos resultados cosechados en 2017, cuando, a pesar de sacar inicialmente una ventaja de 12 puntos a la oposición, acabó perdiendo la mayoría absoluta. Por lo tanto, no se descarta que haya otro plebiscito para que sean los británicos los que, dos años después del histórico referéndum y una vez conocen la realidad de lo que significa un Brexit, tengan la última palabra.

Si finalmente el acuerdo es ratificado en Westminster y en el Parlamento Europeo, el texto debe transformarse luego en legislación británica antes del 29 de marzo de 2019 a las 23:00 hora local, fecha marcada en el calendario para una salida que cambiaría para siempre la UE.

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