acaba mal una semana prometedora

El Brexit se tuerce: dimisión del otro Johnson y amenaza desde Irlanda del Norte

El luto riguroso que vestía este viernes May en el centenario del fin a la Primera Guerra Mundial no puede reflejar mejor los ánimos que se respiran a ambos lados del canal

Foto: Emmanuel Macron y Theresa May durante los actos de conmemoración del armisticio de la Primera Guerra Mundial. (EFE)
Emmanuel Macron y Theresa May durante los actos de conmemoración del armisticio de la Primera Guerra Mundial. (EFE)

Otro Johnson abandona el Gabinete de Theresa May en un momento clave en las negociaciones del Brexit. Se trata de Jo, el hermano menos conocido del popular, llamativo y controvertido Boris (quien, no obstante, anda bastante callado preparando su estrategia para unas futuras primarias). Jo, hasta este viernes secretario de Estado de Transportes, y Boris, ex ministro de Exteriores, han mantenido dos perfiles muy opuestos respecto al Brexit. Mientras que el primero es pro Unión Europea, el segundo fue la estrella indiscutible de la campaña euroescéptica. Sin embargo ahora ambos coinciden en una cosa: el divorcio que está negociando la premier no es por el que votaron los británicos.

Jo asegura que el Reino Unido va camino de un “Brexit incoherente que nos va a dejar atrapados en una relación subordinada con la UE”, por lo que no le queda “más remedio que abandonar el Gobierno”. Se trata de un gran varapalo para la líder tory, ya que demuestra que el acuerdo del Brexit que está tratando de cerrar con Bruselas no cuenta ni con el apoyo de los remainers ni con el de los Brexiteers, por lo que tiene difícil sacarlo adelante cuando se presente en Westminster.

Pero aún hay más, en su declaración Jo matiza que la única solución para arreglar el caos actual es volver a plantear un segundo referéndum para que sea el pueblo quien -dos años después del primer plebiscito y ahora que empieza a dibujarse cuáles serían las futuras relaciones con el bloque- tenga la última palabra. Su postura otorga aún más impulso al buen momento que vive ahora la campaña pro-europea People´s Vote donde, por cierto, también está implicada Rachel Johnson, la hermana de esta peculiar familia política.

Los apoyos de gobierno en riesgo

La dimisión de Jo ha creado más problemas para May en una jornada especialmente compleja. Los unionistas de Irlanda del Norte del partido DUP, de cuyo apoyo depende para gobernar tras perder la mayoría absoluta, amenazan con retirarle su respaldo al considerar que está rompiendo las promesas realizadas sobre la frontera de Irlanda.

La polémica la ha generado una carta filtrada a The Times donde la premier ponía al día a Arelene Foster sobre el actual estado de las negociaciones. La interpretación que saca la líder norirlandesa es que May podría aceptar un acuerdo que separara a la provincia británica del resto del Reino Unido, a fin de mantener abierta la frontera entre las dos Irlandas. Y aunque desde Downing Street recalcan por activa y pasiva que nunca se pondrá en riesgo la unión, la tensión con Belfast es cada vez mayor.

El difícil 5% restante para el acuerdo

Aunque el 95% del acuerdo de divorcio está prácticamente cerrado, el backstop o "escudo" sobre la cuestión irlandesa representa el principal escollo. Londres y Bruselas coinciden en la necesidad de pactar un plan de emergencia para que, en caso de que las futuras negociaciones sobre las relaciones comerciales fracasen, no exista una frontera dura entre la República de Irlanda y la provincia británica de Irlanda del Norte, la única física que existirá tras el divorcio.

La propuesta de la UE -de mantener a Irlanda del Norte en la unión aduanera y el mercado único hasta que se encuentre solución- es inaceptable para Londres porque significaría que Irlanda del Norte tendría diferentes regulaciones respecto al resto del país. Por su parte, la propuesta de May pasa por dejar a todo el Reino Unido en la unión aduanera hasta una fecha tope de 2021. Pero Bruselas se niega a que un plan de emergencia tenga un límite determinado. Y así pasan los días con el reloj de arena corriendo en contra.

En definitiva, si en política una semana es una eternidad, con el Brexit se está demostrando que 30 minutos son más que suficientes para cambiar el rumbo de la historia. Porque la semana había comenzado muy bien para la premier. Tras la positiva reunión del martes del Gabinete se daba por hecho otro encuentro este viernes o sábado con los ministros a fin de alcanzar los avances suficientes para forzar la ansiada cumbre europea extraordinaria de noviembre. Pero ahora todos los planes se han truncado.

El luto riguroso que vestía este viernes May en el norte de Francia durante los actos conmemorativos por el centenario del armisticio que puso fin a la Primera Guerra Mundial no puede reflejar mejor los ánimos que se respiran a ambos lados del canal.

Negativa rotunda de May

Por su parte, El Gobierno británico recalcó este viernes que no prevé convocar un nuevo referéndum sobre el Brexit bajo "ninguna circunstancia". Un portavoz de Downing Street, despacho oficial de la primera ministra, la conservadora Theresa May, afirmó que el referéndum de junio de 2016, en el que el 51,9% de los votantes optó por abandonar la Unión Europea, fue "el mayor ejercicio democrático de la historia del país".

"Bajo ninguna circunstancia tendremos un segundo referéndum", subrayó esa fuente, una postura que la primera ministra ya ha sostenido en los últimos meses. Ese portavoz expresó el "agradecimiento" de Downing Street por su trabajo en el Ejecutivo a Johnson, que hace dos años defendió la permanencia en la UE.

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