un millonario euroescéptico que mueve masas

Rees-Mogg, el excéntrico 'tory' que podría convertirse en el Trump británico

No da el perfil de un político popular pero mueve masas. He aquí al euroescéptico convencido que podría convertirse en líder del Partido Conservador y próximo primer ministro británico

Foto: Jacob Rees-Mogg a su llegada a una conferencia del Partido Conservador en Manchester. (Reuters)
Jacob Rees-Mogg a su llegada a una conferencia del Partido Conservador en Manchester. (Reuters)

A priori, Jacob Rees-Mogg, de 48 años, no da el perfil de un político popular. Parece más bien sacado de otra era. De formas exquisitas, utiliza un tono engolado al hablar, algo que va más allá de lo considerado pijo. Su vocabulario se nutre de palabras como “floccinaucinihilipilification” (la acción o el hábito de estimar algo como inútil). Es millonario. Empezó a leer el 'Financial Times' con 10 años y acudió a su primera junta de accionista con 12.

Lleva trajes de chaqueta cruzados hechos a medida. Devoto católico, se opone al matrimonio homosexual y el aborto, incluso en los casos de violación. Tiene seis hijos, cada cual con un nombre más extravagante (el más pequeño se llama Sixtus Dominic Boniface Christopher). Es euroescéptico convencido (califica el Brexit como "una maravillosa liberación") y guarda una relación estrecha con Nigel Farage.

Entre sus muchas hazañas, destaca la campaña de 1997, en la que se presentó como candidato 'tory' en la circunscripción de Central Fife -histórico asiento laborista- e iba pidiendo el voto moviéndose con un Bentley y llamando puerta por puerta acompañado de su niñera Verónica, encargada de empujar el carrito del niño. Bueno, lo del coche fue una exageración de la prensa. Él mismo aclaró luego que era un Mercedes. “Un Bentley habría sido más inadecuado para el escrutinio”, explicó. Y pese a todo, mueve masas.

Con 10 años invirtió sus primeras 50 libras. Tras acudir a un consejo de accionistas con 12, salió en un reportaje del 'Financial Times'

He aquí el hombre que podría convertirse en el nuevo líder del Partido Conservador y próximo primer ministro británico. El 'tory', diputado desde 2010 por la circunscripción de North East Somerset -mucho más adecuada para su perfil-, está adquiriendo cada vez más protagonismo y el hecho de que haya sido nombrado como nuevo presidente del influyente European Reform Group se interpreta como una jugada de los euroescépticos para ir preparando el camino de su candidatura. No en vano, los dos últimos presidentes son ahora miembros del actual Ejecutivo.

Rees-Mogg no para de repetir su “absoluta lealtad” a Theresa May. Es más, asegura que tiene más posibilidades de ser “el próximo Papa que el próximo primer ministro”. Pero si las negociaciones del Brexit no prosperan de acuerdo a los intereses euroescépticos y las elecciones locales del próximo mayo suponen un desastre para el partido podría haber revuelta interna. El excéntrico político nunca ha mostrado ansias de poder. Pero tampoco descarta tajantemente la posibilidad. Se ha atrevido a decir que, si fuera primer ministro, las leyes sobre el aborto y matrimonio homosexual no cambiarían. “No pretendo recrear Irán en el Reino Unido”, señala.

Desde luego que el escenario político que se vive actualmente en el país juega a favor del excéntrico político. Al fin y al cabo, es el extremo opuesto a Jeremy Corbyn y si este último consiguió, contra todo pronóstico, convertirse en líder laborista, ¿por qué no podría Ress-Mogg convertirse en líder conservador?

Ambos son vistos como “agentes externos”, individuos fieles a sus principios que dicen lo que piensan y no están dispuestos a comprometer sus ideales para “encajar” en el sistema. Ninguno pretender ser otra cosa. Son auténticos. Y ambos, extrañamente, parecen haber salido de una máquina del tiempo. Mientras Corbyn quedó anclado a la década de los 70, Rees-Mogg, parece vivir en los años 20. “No pretendo ser excéntrico. La política es extremadamente seria, pero creo que la gente también debería disfrutarla”, asegura. La cuestión es que ambos mueven masas y eso es lo que cuenta.

Los vecinos de su circunscripción sienten verdadera adoración por el 'tory', incluso los votantes homosexuales. “Es encantador. Cuando nos robaron se presentó en casa para mostrarnos su apoyo con su mujer y una botella de buen whisky”, explicó en su día uno de los vecinos del distrito.

En ámbito nacional, los seguidores de Rees-Mogg, detrás del #Moggmentum y la #Moggmania, han sido comparados con el Tea Party. Es más, algunos se han llegado a referir al 'tory' como el “Trump británico”. Por cierto, que fue él, y no May, el primer conservador en celebrar la llegada del magnate a la Casa Blanca: “Hay algo en común entre el Brexit y la elección de Donald Trump, y es el triunfo del optimismo. Nos une una visión maravillosamente optimista sobre lo que nuestras naciones pueden lograr trabajando juntas y colaborando por el bien del mundo”. El pasado 30 de noviembre, el 'tory' tuvo un encuentro privado de más una hora en un hotel de Mayfair con Steve Bannon, exasesor de la Casa Blanca. Así que está claro que el excéntrico conservador también levanta interés al otro lado del Atlántico.

Jacob Rees-Mogg durate una conferencia del Partido Conservador, en Manchester. (Reuters)
Jacob Rees-Mogg durate una conferencia del Partido Conservador, en Manchester. (Reuters)

Como Trump, el británico también es millonario. Hijo del antiguo editor de The Times, William Rees-Mogg, fue al exclusivo colegio de Eton y luego estudió en Oxford, donde fue presidente de la Asociación Conservadora.

Su carrera como inversor comenzó pronto. Con 10 años invirtió sus primeras 50 libras. Tras acudir a un consejo de accionistas con 12 años, salió en un reportaje del 'Financial Times' donde fue fotografiado leyendo el diario salmón en un cuarto con peluches. En 2007, cofundó y se convirtió en presidente de la compañía de inversión Somerset Capital Management, con oficinas en Londres y Singapur.

El pasado mes de octubre, salió a la luz que la empresa posee cerca de 5 millones de libras en acciones de la firma indonesia Kalbe Farma, responsable de píldoras abortivas. “No es algo en lo que desearía invertir personalmente, pero usted tiene el deber como administrador de inversiones de no imponer restricciones a los inversores”, explicó. “No tengo el dinero en estas inversiones. Yo me beneficio de la cantidad total de dinero de los clientes que tenemos, no de las inversiones que hacemos”, matizó.

Está casado con Helena de Chair, hija de Lady Juliet Tadgell, que fue marquesa de Bristol, y Somerset de Chair, en su día diputado 'tory', autor y poeta. Lady Juliet es heredera de la fortuna de Fitzwilliam y tiene un patrimonio neto estimado en 45 millones de libras, que Helena heredará como su única heredera. Será entonces cuando el patrimonio neto de los Rees-Moggs alcance los 150 millones de libras. Mientras tanto, aunque el 'tory' ya no está involucrado activamente en su compañía, todavía recibe un promedio de 11,730 libras al mes en su calidad de socio, que junto al salario como diputado, suma un ingreso de 216,000 libras al año.

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