revelados los nombres del grupo hapsburg

Objetivo, Javier Solana: cómo un 'lobby' prorruso quiso captar a 'Mister PESC'

El acta de acusación contra el asesor de Trump Paul Manafort afirma que pagó a políticos europeos para que hicieran campaña a favor de Ucrania. El español aparece en la lista de personas a reclutar

Foto: Javier Solana, durante una rueda de prensa en Luxemburgo, en 2009. (EFE)
Javier Solana, durante una rueda de prensa en Luxemburgo, en 2009. (EFE)

El consultor internacional —y exjefe de campaña de Donald Trump— Paul Manafort trató de comprar los servicios de algunos políticos y altos cargos europeos (en algunos casos, lo consiguió) para que influyesen a favor del Gobierno de Ucrania, según el fiscal especial Robert S. Mueller III, que investiga la presunta injerencia de Rusia en el proceso electoral estadounidense. “En 2012 y 2013, Manafort utilizó al menos cuatro cuentas 'offshore' para mover más de dos millones de euros para pagar a ese grupo de antiguos políticos”, dice el acta de acusación, hecha pública a finales de febrero. El documento se refería a los objetivos en el radar de Manafort con el nombre genérico de Grupo Hapsburg, una referencia al imperio centroeuropeo de los Habsburgo. Lo que no se sabía era quiénes lo formaban. Hasta ahora.

Este miércoles se hizo pública, durante un breve periodo de tiempo, una nueva acta de acusación que incluía los nombres de sus miembros, entre ellos el antiguo canciller austríaco Alfred Gusenbauer, el ex primer ministro italiano Romano Prodi, el juez belga Jean-Paul Moerman, el jefe de la Cancillería Federal alemana Bodo Hombach y el español Javier Solana. El acta fue retirada minutos después —según la versión oficial, había sido desclasificada por error por un miembro del personal administrativo— y publicada de nuevo con los nombres ocultos, pero ya era tarde para evitar que algunos medios estadounidenses se hiciesen eco de ellos.

De acuerdo con una investigación de la agencia Bloomberg, los esfuerzos de reclutamiento tuvieron éxito en al menos uno de los casos: “Alfred Gusenbauer está dispuesto a ser discreto”, escribe Alan Friedman, un antiguo periodista británico que ayudó a Manafort a organizar la campaña, en uno de los memorandos obtenidos por ese medio. “En la conversación que acabamos de tener hoy, ha entendido completamente y apoyado la idea de lo que ha llamado 'comentario subterráneo”, dice, en referencia al esfuerzo por colocar artículos y opiniones favorables al Ejecutivo de Víktor Yanúkovich, derrocado poco después en la revuelta del Maidán.

Según Bloomberg, Gusenbauer puso su propio precio: 30.000 dólares al mes. El memorando menciona a otros cuatro europeos que podrían servir como “participantes clave”, entre ellos Prodi, y señala como objetivos potenciales a Moerman, Hombach y Solana. No hay indicación alguna sobre si el contacto llegó a realizarse o si estas personas llegaron a trabajar para el grupo. No obstante, al menos dos personas diferentes son mencionadas en el acta de acusación de Mueller del pasado 12 de junio, que incluye un anexo con un plan de cuatro páginas redactado por el propio Manafort para Yanúkovich, en el que se habla de dos individuos reclutados por su campaña.

Contactado por El Confidencial, Javier Solana niega rotundamente haber sido contactado o incluso tanteado por ningún actor externo en referencia a Ucrania, y asegura que todas las gestiones que ha realizado en su carrera respecto a este país han sido desde los diferentes cargos que ha ostentado. Considera, no obstante, que es lógico que fuese un objetivo deseable para este tipo de entidades o personas, dada su influencia internacional en determinados momentos.

Paul Manafort, tras una audiencia en el Tribunal Federal de Washington DC, el 23 de mayo de 2018. (EFE)
Paul Manafort, tras una audiencia en el Tribunal Federal de Washington DC, el 23 de mayo de 2018. (EFE)

Actividades en EEUU

Cuando se publicó el acta del pasado febrero, se desataron las especulaciones sobre las identidades de los miembros del Grupo Hapsburg, y los nombres de Gusenbauer y Prodi salieron a colación. Prodi admitió haber formado parte de un grupo de políticos liberales y de centro-izquierda dedicados a promover el acercamiento entre Ucrania y la UE, coordinado por Gusenbauer. También concedió haber recibido pagos por esta actividad, orquestados por el austríaco, y aunque se mostró escéptico sobre la posibilidad de que el origen del dinero fuese Manafort, declaró que en realidad no lo sabía. Pero no parece ser el caso de Solana, quien asegura que nunca ha participado en ningún grupo con Prodi y Gusenbauer.

Según Mueller, el plan era que los miembros del grupo “pareciesen estar proporcionando estimaciones independientes sobre las acciones del Gobierno de Ucrania, cuando en realidad eran lobistas pagados por Ucrania”. En febrero, 'The New York Times' reveló que varios políticos europeos no identificados se habían reunido con varios congresistas estadounidenses, sin que en ningún momento se les advirtiese de su condición de informantes remunerados. El rotativo cita a una fuente familiar con estos encuentros, “que dijo que los intermediarios [uno de ellos, Manafort] habían presentado a los políticos europeos como validadores desprejuiciados de los esfuerzos de Yanúkovich”.

Manafort está en serios problemas legales: a los cargos de fraude bancario y fiscal que pesan sobre él desde 2016 se unieron a principios de este año los de conspiración, blanqueo de dinero, falso testimonio y actuar como agente para una entidad extranjera sin registrarse. El pasado 5 de junio se le añadió otro más, el de coacción de testigos: según Mueller, Manafort y uno de sus socios, Konstantin Kilimnik, trataron de conseguir que dos individuos relacionados con la investigación testificasen que el Grupo Hapsburg no tenía intención de realizar actividades de 'lobbying' en suelo estadounidense, sino que se centraba exclusivamente en los países europeos.

Pero el propio memorando a Yanúkovich, fechado el 22 de abril de 2013, desmonta esa versión: en él, Manafort presume de cómo los miembros del Grupo Hapsburg han hecho contacto con congresistas estadounidenses y miembros del Departamento de Estado, y han conseguido colocar al menos dos artículos en publicaciones estadounidenses influyentes. “Las propias palabras de Manafort establecen la falsedad de su representación de que el Grupo Hapsburg estaba 'enfocado en Europa”, afirma la imputación.

En su larga y dilatada carrera profesional, Manafort ha trabajado como consultor político para personajes como el dictador filipino Ferdinand Marcos y el congoleño Mobutu Sese Seko o el líder guerrillero de Angola Jonás Savimbi, desarrollando campañas para mejorar su imagen pública. Su trabajo con Yanúkovich le convirtió en 'persona de interés' para el FBI en 2014. En marzo de 2016, aparentemente sin recibir ninguna remuneración a cambio, se unió a la campaña presidencial de Trump, donde trabajó hasta agosto de ese mismo año, mucho antes de la victoria del magnate. Pero la investigación sobre el 'Rusiagate' le colocó en el punto de mira de Mueller, que indaga desde entonces en sus actividades.

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